Un año con corazón artificial portátil en Perú: la historia de superación de una paciente sin opción de trasplante

El dispositivo de asistencia ventricular izquierda reemplaza la función del ventrículo izquierdo y permite movilidad y calidad de vida gracias a baterías portátiles externas

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Leslie Flores, madre de tres hijas, recuperó su autonomía tras 14 meses de hospitalización por insuficiencia cardíaca avanzada, luego de ser descartada para trasplante - Créditos: INCOR.
Leslie Flores, madre de tres hijas, recuperó su autonomía tras 14 meses de hospitalización por insuficiencia cardíaca avanzada, luego de ser descartada para trasplante - Créditos: INCOR.

El Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR) del Seguro Social de Salud (EsSalud) logró, hace un año, un avance inédito en la medicina peruana: implantó por primera vez un “corazón artificial portátil” en una paciente con insuficiencia cardíaca avanzada que no era apta para trasplante. El procedimiento, practicado en febrero de 2025, permitió que Leslie Flores, de 40 años y madre de tres hijas, recuperara autonomía y calidad de vida tras permanecer más de 14 meses internada.

La intervención consistió en la colocación de un dispositivo de asistencia ventricular izquierda, mecanismo que reemplaza la función del ventrículo izquierdo al conectarse directamente a la aorta. Este sistema garantiza un flujo sanguíneo constante y eficiente, posibilitando que la paciente se movilice gracias a baterías externas portátiles.

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La alternativa representó una oportunidad única para Leslie, cuyo diagnóstico de miocardiopatía dilatada no isquémica derivó en una insuficiencia cardíaca grave que restringía todas sus actividades cotidianas.

La cirugía, de alta complejidad y diez horas de duración, requirió la coordinación de un equipo multidisciplinario especializado en cirugía cardiovascular y cuidados intensivos - Créditos: INCOR.
La cirugía, de alta complejidad y diez horas de duración, requirió la coordinación de un equipo multidisciplinario especializado en cirugía cardiovascular y cuidados intensivos - Créditos: INCOR.

Antes de la operación, la paciente dependía de un sistema fijo de apoyo circulatorio, lo que la obligaba a permanecer en el hospital y la exponía a riesgos adicionales. Su estado clínico la descartó como candidata a trasplante, por lo que el equipo médico consideró el implante como la única vía para restablecer su salud y permitir su regreso al hogar.

La operación se extendió cerca de diez horas y requirió la coordinación de un equipo de especialistas en cirugía cardiovascular, anestesia y cuidados intensivos. Tras superar el posoperatorio, Leslie logró respirar sin asistencia, caminar, alimentarse de manera independiente y reintegrarse a la rutina familiar junto a su esposo, Christian, y sus hijas Karla, Victoria y Alejandra.

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Seguimiento integral y rol del entorno familiar

El seguimiento posterior al implante ha sido liderado por un equipo multidisciplinario del INCOR, coordinado por el doctor Christian Soplopuco, quien subrayó la importancia del abordaje conjunto.

“Durante estos doce meses, cardiólogos, enfermeras, nutricionistas, fisioterapeutas y un hematólogo han mantenido un control permanente, ya que el dispositivo exige tratamiento anticoagulante crónico para prevenir complicaciones”, explicó el especialista.

El seguimiento médico permanente y el compromiso de la familia han sido clave para la recuperación y la adaptación al dispositivo, que exige cuidados y medicación rigurosa - Créditos: INCOR.
El seguimiento médico permanente y el compromiso de la familia han sido clave para la recuperación y la adaptación al dispositivo, que exige cuidados y medicación rigurosa - Créditos: INCOR.

Además del soporte clínico, el entorno cercano desempeñó un papel esencial en la recuperación. La familia de Leslie aprendió a gestionar el dispositivo y sus componentes, asegurando el cumplimiento estricto de las indicaciones médicas. Según Soplopuco, la disciplina y el compromiso del círculo familiar fueron determinantes en el progreso alcanzado y en la prevención de incidentes durante la adaptación al sistema portátil.

Testimonio de la paciente y reconocimiento institucional

En el acto conmemorativo del primer aniversario del procedimiento, Leslie Flores compartió su emotiva experiencia. “Este primer año con el dispositivo ha sido un periodo de aprendizaje y de propósito, siempre con la actitud de seguir adelante”, relató.

Asimismo, agradeció a los doctores por el acompañamiento constante. “Gracias infinitas por estar conmigo y cuidarme durante el tiempo que estuve en el instituto. Todo el equipo realizó un trabajo admirable y este logro me hace muy feliz, porque ahora puedo cuidar de mis hijas y de mí misma”, afirmó.

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