¿Por qué el apoyo emocional es clave en niños con cáncer?

Padres y cuidadores cumplen un rol clave en la fortaleza emocional del niño durante la enfermedad

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Imagen de archivo de un pequeño en la Unidad de Oncohematología de un hospital. EFE/Ángel Medina G.

Cada año, más de 1.900 niños y adolescentes son diagnosticados con cáncer en el Perú, según estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa). Aunque los avances en diagnóstico y tratamiento han permitido mejorar las tasas de curación a nivel mundial, el impacto del cáncer infantil en Perú continúa representando un desafío tanto para las familias —especialmente aquellas que residen fuera de Lima— como para el sistema sanitario, que enfrenta limitaciones estructurales y dificultades de acceso.

Uno de los aspectos que puede marcar una diferencia en el proceso de la enfermedad es el acompañamiento emocional durante todo el tratamiento. Los especialistas coinciden en que el abordaje no debe centrarse únicamente en la enfermedad. El apoyo psicológico es fundamental para que los niños enfrenten el tratamiento y mantengan la continuidad del proceso terapéutico.

El Dr. Juan García, especialista en Oncología Pediátrica de la Clínica Anglo Americana, señala que cuando un niño se siente seguro, escuchado y contenido, desarrolla mayor confianza hacia el equipo médico y muestra mejor disposición para cumplir con sus controles y terapias.

La adherencia al tratamiento

Uno de los principales efectos del apoyo emocional es la continuidad del tratamiento. La confianza reduce el temor frente a procedimientos complejos y favorece que el paciente complete su esquema terapéutico, un factor clave para alcanzar mejores resultados clínicos.

Manejo del dolor y la ansiedad

El tratamiento oncológico puede implicar intervenciones invasivas y hospitalizaciones prolongadas. Un entorno de contención permite anticipar cada procedimiento, explicarlo de manera adecuada a la edad del menor y aplicar estrategias que reduzcan el impacto físico y psicológico. Cuando el miedo disminuye, la experiencia se vuelve más llevadera.

El papel de la familia y el equipo médico

La familia forma parte activa del tratamiento. Su actitud, información y capacidad de transmitir tranquilidad influyen directamente en cómo el niño asume cada etapa. Asimismo, el equipo de salud no solo cumple una función asistencial, sino que se convierte en una figura de referencia emocional.

Especialistas subrayan que, incluso en medio de las limitaciones del sistema de salud, fortalecer el acompañamiento psicológico y familiar no requiere necesariamente alta tecnología, sino una atención más humanizada e integral.

Signos de alerta del cáncer infantil

Especialistas del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) recomiendan a los padres prestar atención a síntomas persistentes que no mejoran con el tratamiento habitual. La detección temprana es clave para aumentar las probabilidades de curación. Entre las principales señales de alerta se encuentran:

  • Fiebre prolongada sin causa aparente.
  • Pérdida de peso inexplicable o falta de apetito constante.
  • Cansancio extremo, palidez o debilidad inusual.
  • Aparición de moretones frecuentes o sangrados sin golpes evidentes.
  • Inflamación de ganglios del cuello, axilas o ingles.
  • Dolor persistente en huesos o articulaciones.
  • Bultos o masas en cuello, abdomen, pecho o extremidades.
  • Dolor de cabeza frecuente acompañado de vómitos, especialmente por las mañanas.
  • Inflamación abdominal o aumento del tamaño del vientre.
  • Cambios en la visión o presencia de reflejo blanquecino en la pupila.
  • Infecciones recurrentes que no mejoran adecuadamente.

Los especialistas enfatizan que la presencia de uno de estos síntomas no significa necesariamente cáncer, pero sí amerita una evaluación médica oportuna para descartar cualquier enfermedad grave y garantizar un diagnóstico temprano.