¿Es Latinoamérica un caso perdido? UNOPS, el reto de la corrupción en la región, la crisis en Perú y su mensaje para los votantes

En diálogo con Infobae Perú, los líderes de la entidad de la ONU explican cómo los equipos técnicos logran dar continuidad a megaproyectos en un contexto marcado por la corrupción y la alta rotación presidencial

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Dalila Gonçalves, directora regional de
Dalila Gonçalves, directora regional de UNOPS para América Latina y el Caribe, y Nicholas Gardner, director de la Oficina Multipaís Andina, en entrevista con Infobae.

Lima se convirtió en el epicentro de la lucha por la integridad pública. En la antesala de la Cumbre Internacional contra la Corrupción, organizada por la OLACEFS, el Perú no solo asumió un rol protagónico como anfitrión de delegaciones de 40 países, sino que selló un compromiso a largo plazo. La Contraloría General de la República, liderada por César Enrique Aguilar Surichaqui, y la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), renovaron su alianza estratégica hasta el año 2031.

Este acuerdo no es un trámite menor: en sus 34 años en el país, UNOPS ha movilizado más de USD 4,500 millones en inversiones, trabajando con 70 instituciones para asegurar que el dinero de los peruanos se transforme en obras y no en sobornos. En este contexto de alta vigilancia, conversamos con Dalila Gonçalves, Directora Regional de UNOPS para América Latina y el Caribe, y Nicholas Gardner, Director de la Oficina Multipaís Andina.

Gardner, con pasado en Afganistán y Gaza, donde la ONU implementa proyectos directamente para la ciudadanía cuando los gobiernos carecen de reconocimiento, y Gonçalves, marcada por la experiencia de trabajadores que debían mentir a sus familias sobre su empleo en la ONU para evitar represalias, analizan el impacto de la corrupción en América Latina, así como la “anomalía” de un Perú que, pese a tener ocho presidentes en una década, intenta blindar su infraestructura del caos político.

Autoridades en la cumbre Internacional
Autoridades en la cumbre Internacional contra la Corrupción. | Contraloría

¿América Latina es un caso perdido para la transparencia?

De acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción, conocido como CPI por sus siglas en inglés, ningún país de América Latina figura entre los 10 con menor percepción de corrupción. Los casos que justifican el resultado son ampliamente conocidos: desde la onda expansiva del caso Odebrecht y Lava Jato, que socavaron los cimientos políticos de Brasil y Perú, hasta tramas de financiamiento irregular en Chile (Caso Soquimich), la defraudación aduanera de ‘La Línea’ en Guatemala y el esquema de los ‘Cuadernos de las Coimas’ en Argentina. Estas redes, que transformaron la obra pública en un botín para el soborno transnacional, alimentaron un escepticismo ciudadano crónico. Sin embargo, para Dalila Gonçalves la región no es un caso perdido.

“Se están adoptando muchos esfuerzos para sobrepasar ese reto. Y pienso que esta conferencia que está siendo organizada aquí en el Perú es un buen ejemplo de una óptima iniciativa. Permitirá a muchos países de América Latina, e incluso de otros continentes como África y Europa, compartir en experiencias, buenas prácticas y organizarnos”, mencionó Gonçalves.

Nicholas Gardner destacó que parte de la labor es cambiar la mentalidad colectiva de buscar posibilidades ilegales, que entiendan que hay penalidades también, que se van a encontrar a los responsables. “En nuestros proyectos podemos demostrar ahorros, y no solamente quitando la corrupción, sino restableciendo también confianza y competencia para lograr precios más justos y más bajos, porque muchas de las empresas prefieren no entrar a licitar porque creen que para ganar se deben someter a irregularidades”, expresó.

¿Cómo se construye un país cuando el líder cambia casi cada año?

Gonçalves identifica un fenómeno que describe como “muy interesante” y casi único en la región: la separación entre la estabilidad política y el crecimiento económico. “A pesar de haber tenido tantos presidentes, la economía continúa creciendo. Si el Perú logra separar los proyectos de infraestructura de la parte política, tal como hizo con la economía, los proyectos no se interrumpirán”, vaticina la directora.

José María Balcázar se convirtió
José María Balcázar se convirtió en el octavo presidente del Perú en una década, tras la censura de José Jerí. | Presidencia

Gardner reconoce que la rotación genera retrasos y cambios de prioridades, pero destaca un factor de resistencia en la burocracia peruana. “Si trabajamos con los funcionarios técnicos de los ministerios, eso no cambia tanto. El conocimiento de los proyectos sigue”, explica.

En esa línea, destacaron un proyecto reciente con el Ministerio de Salud (Minsa), pese a los cambios en el sector, donde el presupuesto inicial estaba destinado a la compra de 187 ambulancias. Sin embargo, gracias a procesos de licitación internacionales competitivos y transparentes, UNOPS logró adquirir 217 ambulancias con el mismo monto.

Este modelo de eficiencia también se extiende a la supervisión de la Línea 2 del Metro de Lima y más de 23 licitaciones en puertos y aeropuertos a través de OSITRAN. “Cuando usamos procesos transparentes que piensan ‘fuera de la caja’, no solo no gastamos más, sino que tenemos ahorros que permiten reinvertir en salud”, mencionó Gonçalves.

Con miras al próximo proceso electoral en Perú, los directivos de la ONU enviaron un mensaje pragmático a la ciudadanía. Para ellos, el perfil del gobernante ideal no debe medirse por sus promesas, sino por su capacidad de ejecución técnica: “Elijan a alguien que esté focalizado en el impacto real en la población. Lo que cuenta es lo que hacemos, no los planes que tenemos. Busquen objetivos cuantificables: ‘daré salud a tres millones de personas’, ok, ¿pero cómo? No se dejen llevar por promesas abstractas”, sentenció Gonçalves.