Albañil ejercía como dentista en un consultorio clandestino de Ventanilla y atendió a pacientes en condiciones insalubres

Durante 25 años, adaptó la sala de su casa en Pachacútec, Ventanilla, como consultorio clandestino, donde atendía a pacientes con herramientas de albañilería y sin condiciones básicas de salubridad

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Un reportaje revela la peligrosa práctica de un albañil que, en sus ratos libres, ejerce como dentista en su casa de Pachacútec. Sin las condiciones de higiene adecuadas y con herramientas improvisadas, pone en grave riesgo la salud de sus pacientes. Fuente: Ocurre Ahora / ATV Noticias

En un barrio popular de Pachacútec, Ventanilla, la búsqueda de atención dental asequible conduce a muchos vecinos a la sala de una vivienda común. No hay letreros ni señales médicas en la fachada; solo una puerta entreabierta y una silla arrastrada al centro de la sala anuncian la existencia de un consultorio clandestino. Allí, un albañil convertido en supuesto dentista promete aliviar el dolor rápidamente y a bajo costo, en una rutina peligrosa para decenas de personas.

La escena es cotidiana: adultos, jóvenes y hasta niños esperan su turno mientras, al interior, el “dentista” utiliza herramientas ajenas a la profesión y carece de cualquier medida de higiene o salubridad. La precariedad del espacio, la ausencia de instrumental especializado y la improvisación marcan cada consulta. El único gesto de prevención es el uso de guantes descartables, mientras todo lo demás expone a los pacientes a serios riesgos sanitarios.

Esta inquietante realidad fue confirmada y documentada por un equipo de Ocurre Ahora de ATV Noticias. Tras recibir denuncias de vecinos alarmados, los periodistas descubrieron que el supuesto profesional, en realidad, es un albañil con larga trayectoria en la construcción. En sus ratos libres, transforma su hogar en un consultorio improvisado, donde las extracciones y curaciones se realizan sin formación, ni permisos, ni condiciones mínimas de bioseguridad.

Un hombre mayor con gafas
Un hombre mayor con gafas y camisa clara es captado en un momento de concentración, mientras una superposición de texto en pantalla lo identifica como mecánico dental de antaño (Foto: Composición Infobae Perú / ATV)

El consultorio oculto tras la sala: así operaba el falso dentista

El caso salió a la luz tras una investigación de Ocurre Ahora de ATV Noticias, que llegó al lugar luego de recibir llamados de vecinos preocupados. El equipo periodístico se presentó como paciente encubierto y, al cruzar la puerta, descubrió un escenario alarmante. El espacio destinado a la atención dental era el mismo donde la familia convive diariamente: una sala pequeña, sin ningún equipamiento profesional, con una lámpara doméstica como única fuente de luz directa.

Alejandro Romero Piñas, maestro albañil con más de 30 años en el oficio, atiende en ese mismo ambiente desde hace 25 años. Los implementos odontológicos están ausentes; en su lugar, una caja metálica guarda pinzas, alicates, un mini torno y hasta una sierra circular, todas herramientas de albañilería. “¿Con qué me extraía el diente?”, preguntó incrédulo un paciente oculto. La respuesta fue directa: “Con pinza. Estos son unos versales”, explicó Romero Piñas, mientras mostraba las piezas con las que realiza extracciones.

El protocolo higiénico se reduce al uso de guantes. No hay esterilización de instrumentos, ni limpieza entre pacientes. El odontólogo clandestino utiliza cartuchos de anestesia y decide la dosis a simple vista, sin instrumentos de medición ni criterios médicos. Recomienda medicamentos como dolocortalana y ampicilina sin receta ni supervisión profesional, y realiza diagnósticos basados únicamente en la observación empírica. En la misma silla se atienden adultos, niños y adolescentes, sin distinciones ni controles sanitarios.

Un hombre ríe mientras sus
Un hombre ríe mientras sus manos, visiblemente sucias, manipulan con delicadeza una pequeña cría de animal sobre un cuaderno abierto (Foto: Composición Infobae Perú / ATV)

La escena incluye conversaciones informales y la entrega de pastillas a quienes presentan infecciones o dolor. Todos los procedimientos —extracciones, limpiezas y hasta “curaciones”— se realizan con los mismos utensilios, que pasan de un paciente a otro sin ningún tipo de desinfección. Las consultas se resuelven en minutos, y el recambio de materiales simplemente no existe.

Romero Piñas reconoce que su clientela es amplia. Además de atender en su barrio, viaja a la selva y otras comunidades para ofrecer sus servicios, aprovechando la falta de acceso a atención odontológica formal en la zona. La facilidad y el bajo precio lo han vuelto popular, pero a costa de la seguridad y salud de quienes lo visitan.

La red de pacientes y la legitimidad construida fuera de la ley

Consultado sobre su formación, Romero Piñas afirma haber estudiado mecánica dental. Sin embargo, su título como técnico no lo habilita legalmente para realizar extracciones, diagnósticos ni tratamientos clínicos. “Soy mecánico dental”, dice con convicción, convencido de que la experiencia acumulada lo respalda para actuar como dentista.

En realidad, su trayectoria está marcada por la informalidad: desde hace 25 años, combina su trabajo de albañil con la atención dental en el barrio y en comunidades rurales. La red de clientes creció por recomendación y necesidad. Romero Piñas relata que atiende a quienes no pueden pagar una consulta formal, y que incluso viaja a otras regiones para “sacar dientes” y realizar curaciones. Su reputación se ha construido sobre la urgencia y la falta de alternativas, pero nunca sobre bases legales o sanitarias.

Un albañil de Pachacútec, Ventanilla,
Un albañil de Pachacútec, Ventanilla, transformó su casa en un consultorio dental clandestino durante 25 años, exponiendo a sus vecinos a graves riesgos sanitarios (Foto: Composición Infobae Perú / ATV)

Alertan riesgos de acudir a falsos dentistas

Omar Neyra, especialista en salud pública, advierte sobre los graves peligros que implica recurrir a un falso dentista. Explica que la ausencia de conocimientos médicos impide realizar diagnósticos correctos y genera tratamientos equivocados, lo que puede derivar en complicaciones serias. “En la boca existen hasta 600 tipos de bacterias que pueden causar infecciones importantes. Sin un control adecuado de bioseguridad, la vida de los pacientes está en riesgo”, señaló Neyra.

El especialista subraya que el uso de herramientas de construcción, la falta de esterilización y la prescripción de medicamentos sin control facultativo constituyen un riesgo letal. Infecciones, transmisión de enfermedades y hasta la muerte por complicaciones infecciosas son escenarios posibles en este tipo de prácticas. La historia de Romero Piñas no solo pone en evidencia la desesperación de quienes buscan alivio inmediato, sino también la urgencia de reforzar la vigilancia sanitaria y garantizar el acceso a una atención de salud digna y segura.