La Corte Suprema zanjó el debate en torno a las ANP ¿Qué sigue?

El Poder Judicial pone punto final al debate confirmando la prohibición de la pesca industrial en áreas protegidas. Ahora surge la pregunta: ¿cómo se vincula esta decisión a un mar más próspero y sostenible para todos?

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Reserva Nacional de Paracas
Reserva Nacional de Paracas

La reciente sentencia de la Corte Suprema cierra una discusión legal clave, determinando de manera clara y inimpugnable que la pesca industrial está prohibida dentro de las Áreas Marinas Protegidas, cualquiera sea su categoría, es decir incluso en las Reservas Nacionales como Paracas, donde sí se permiten otras actividades económicas como la pesca artesanal y el turismo.

La sentencia de la Corte Suprema señala que es evidente que la prohibición de pesca industrial se condice con el objetivo de la ley de áreas naturales protegidas: evitar la extinción de especies de flora y fauna silvestre en el Perú, en especial aquellas amenazadas; y que este objetivo debe tenerse en cuenta al interpretar esta ley y cualquier decisión referente a áreas naturales protegidas.

Esta debe ser una buena noticia para todos, ya que protege el equilibrio que el sistema de áreas naturales protegidas busca asegurar entre conservación y actividades económicas. Es importante recordar que estos espacios protegidos suman un poco menos del 8% de todo el mar peruano. La industria pesquera podrá seguir operando de manera formal en el resto del extenso mar peruano, como lo viene haciendo hasta ahora, dando empleo y generando recursos fiscales al Estado peruano. En la última temporada de pesca, por ejemplo, con la prohibición vigente, ya se llegó al 98% de la cuota asignada.

Todo esto es positivo, pero como bien han señalado diversas voces en el marco de este debate, nuestros ecosistemas marinos afrontan otras amenazas como la pesca con explosivos, pesca ilegal, contaminación, entre otros. Zanjado el reciente debate legal es un buen momento para poner luz sobre ellas.

¿Cuáles son los siguientes retos?

1. Fortalecer al SERNANP, la autoridad que debe cuidar efectivamente estas zonas y fiscalizar que se cumplan sus normas. Las mejoras deben venir en dos frentes, gestión y fiscalización. En cuanto a la gestión se necesita desarrollar instrumentos de manejo que sean adecuados para las áreas marinas, ya que los actuales han sido diseñados pensando en las áreas terrestres cuyas necesidades y características son diferentes. Por otro lado, aún hay muchas actividades ilegales sucediendo dentro de estas áreas protegidas como la contaminación que generan algunos negocios, la pesca con dinamita, pesca con artes prohibidos, entre otras amenazas. Hoy la autoridad no tiene capacidad de fiscalización efectiva por falta de normas claras y debilidad financiera. Pocas inversiones serán tan estratégicas como fortalecer el cuidado de las áreas que son la despensa de alimento del futuro.

2. Seguir ordenando el sector de pesca artesanal. Recordemos que reservas como Paracas o Mar Tropical de Grau son zonas donde abunda la pesca artesanal, actividad que sí está permitida. Para que estas áreas sigan generando beneficios para este sector, se requiere ordenar la actividad. Hay buenas iniciativas desde el Estado, como el aumento del uso de los sistemas de seguimiento satelital en las embarcaciones de mayor tonelaje alrededor de la costa, especialmente en las que pescan pota y perico, pero aún falta mucho camino por recorrer. Una flota artesanal ordenada y con sistemas que permitan dar trazabilidad a sus productos no solo reduciría la pesca ilegal, sino que repercutiría en mejores oportunidades para los pescadores que podrían demostrar que su producto proviene de zonas bien manejadas. Una pesca formal y trazable es positiva para pescadores, consumidores y el ecosistema.

3. Finalmente, debemos encontrar otras figuras para avanzar en la protección de ecosistemas marinos prioritarios o frágiles que complementen el sistema de las áreas naturales protegidas. Si bien las áreas protegidas bien manejadas han probado ser efectivas alrededor del mundo, no son la única opción para lograr resultados positivos. Pongo dos ejemplos: i) definir figuras legales para blindar nuestros cañones submarinos frente a futuras amenazas como la minería submarina o la explotación de hidrocarburos sin afectar las actividades pesqueras industriales; y ii) promover el manejo de hábitats críticos de recursos comerciales (zonas de reclutamiento, reproducción, alimentación) con involucramiento de las comunidades locales, generando incentivos positivos para la sostenibilidad. Esta es una causa que podría y debería alinear a todos, industria pesquera, pesca artesanal, Estado y sociedad civil.

Los retos seguirán apareciendo, y seguramente quien me lee ya tiene en mente algún otro que agregar a la lista. El inicio de la campaña electoral marca una oportunidad para buscar que los temas marinos tengan el espacio que merecen en la agenda de los diversos partidos en contienda. Hoy que el Poder Judicial ya zanjó una de las diferencias que dividían opiniones, podemos centrarnos en empujar esos otros temas claves para la sostenibilidad del Mar de Grau.