
La paralización de más de 22 mil unidades de transporte público en Lima y Callao marcó este miércoles 14 de enero como una de las jornadas más críticas para la movilidad urbana en Perú. Gremios del transporte formal tomaron la decisión de detener sus actividades durante 24 horas, en protesta por el incremento de atentados y extorsiones contra conductores y empresas, las cuales se han reportado en los últimos días.
El paro fue acordado luego de una serie de reuniones entre los principales representantes del sector, quienes alertan sobre la falta de avances en la reglamentación de la Ley 32490. En lo que va del año, se reportaron ocho atentados en los primeros 10 días.
La decisión de adelantar el paro —originalmente previsto para el 15 de enero— fue tomada en respuesta a los recientes ataques mortales cometidos contra choferes de transporte público. Los dirigentes denunciaron que, en las últimas semanas, se ha registrado un fallecido diario en el sector, situación que supera los niveles de violencia vistos en protestas anteriores.
En las principales vías y paraderos de Lima Norte, Este y Sur, el flujo de vehículos de transporte público comienza a incrementarse de manera gradual durante la noche, aunque persiste una alta demanda de pasajeros que buscan llegar a sus destinos.
Algunos usuarios reportan esperas de hasta 40 minutos para abordar una unidad, mientras que otros optan por trasbordos en colectivos y cústeres informales, cuyos pasajes han subido hasta un 50 %.
En el paradero de Puente Nuevo, la presencia de buses de transporte público es reducida durante la noche, con solo algunas combis y la ruta C de la línea conocida como Los Chinos en circulación. Los usuarios esperan por largos periodos para poder trasladarse, mientras la mayoría de líneas habituales no se encuentra operativa.
Pasajeros reportan que el tiempo de espera supera la media hora, cuando en días normales no supera los diez minutos. La falta de unidades disponibles afecta especialmente a quienes se dirigen a zonas como Huaycán, quienes dependen de los pocos servicios que lograron salir a trabajar.
En la entrada a la primera de Pro, en San Martín de Porres, la circulación de unidades de transporte público se mantiene limitada durante la jornada, con presencia ocasional de vehículos de empresas como Real Estrella, Nuevo Perú y Automotor Uno SAT, así como los conocidos anconeros. La oferta de buses es menor a la habitual, lo que complica el desplazamiento de los pasajeros en la Panamericana Norte.
Ante la escasez de buses, numerosos vehículos particulares realizan servicio de colectivo hacia distritos como Puente Piedra y Ancón. Usuarios reportan demoras y dificultades para conseguir transporte.
En el marco del paro de transportistas que detuvo parte de Lima y Callao este miércoles 14 de enero, la esposa de un conductor víctima de sicariato protagonizó un incidente al intentar comunicarse con el presidente José Jerí.
Más de 13.000 agentes de la Policía Nacional del Perú fueron desplegados desde la madrugada del 14 de enero en puntos clave de Lima Metropolitana, como parte de un plan de seguridad y prevención ante el paro anunciado por un sector de transportistas.

Los principales mercados del Centro de Lima, como el Mercado Central y Mesa Redonda, funcionaron con normalidad durante el paro de transportistas convocado para este 14 de enero. Desde las primeras horas del día, comerciantes y compradores acudieron en gran número, manteniendo el movimiento comercial habitual en la zona.
Aunque la avenida Abancay presentó menos tránsito vehicular por la ausencia de buses, la operación de taxis, colectivos y del Corredor Morado facilitó el acceso de los usuarios. Los asistentes señalaron que la atención en los establecimientos no registró interrupciones y la actividad comercial continuó sin alteraciones en el centro de la ciudad.


La incertidumbre sobre si el paro de transportistas en Lima y Callao se prolongará más allá de este miércoles quedó totalmente despejada tras las recientes declaraciones de Martín Ojeda, vocero de Transportes Unidos, gremio que agrupa principalmente a las líneas de los conos de la capital.
El paro de transportistas convocado para este miércoles 14 de enero ha dejado al descubierto una fractura en el sector. Lo que debía ser una protesta unificada contra la extorsión se ha transformado en un cruce de acusaciones entre el sector formal, canalizado por Martín Ojeda, y los gremios de conductores y propietarios, quienes cuestionan la representatividad de quienes se sientan a negociar con la cabeza del Ejecutivo, José Jerí.
En medio de un nuevo paro de transportistas —el primero del año 2026—, los líderes de gremios de transportistas criticaron la falta de acción del Gobierno que ahora dirige el presidente José Jerí para controlar el avance de la criminalidad en el Perú, y acusaron a otros representantes del sector de transportes que se reúnen con el mandatario de ser parte de un “show mediático” que no aporta soluciones reales al problema.

El presidente José Jerí, anunció que el Gobierno está próximo a reglamentar la Ley N° 32490 contra la extorsión a más tardar el sábado 17 de enero, como parte de los intentos del Ejecutivo para reforzar la respuesta del Estado frente a los delitos de extorsión y sicariato que afectan a las empresas de transporte público.




