
El corazón del Amazonas late con más fuerza que nunca, tras recibir un justo reconocimiento: los conocimientos, técnicas y prácticas tradicionales asociadas a la elaboración del poncho triteño han sido declarados Patrimonio Cultural de la Nación. Este importante anuncio, que llena de orgullo a la región, destaca una tradición que ha sido celosamente preservada a lo largo de generaciones en la comunidad de Trita, ubicada en la provincia de Luya, Amazonas.
La declaración oficial, respaldada por la Resolución Viceministerial Nº 000160-2025-VMPCIC/MC, resalta el valor cultural y la riqueza de un arte textil único. La resolución reconoce no solo el proceso de elaboración del poncho, que incluye la recolección y clasificación de la lana, el teñido con pigmentos vegetales locales, el urdido en telar de cintura y la creación de patrones inspirados en la cultura Chachapoyas, sino también el rol fundamental de las mujeres triteñas como guardianas de este saber ancestral.
Este reconocimiento oficializa el poncho triteño como un símbolo de identidad cultural y resistencia, consolidando su lugar no solo en la vida cotidiana de la comunidad, sino en la memoria colectiva del Perú. Con esta medida, se garantiza su protección y conservación para las futuras generaciones, reafirmando el compromiso de preservar las tradiciones vivas del Amazonas.

El poncho triteño, un legado cultural de Trita y el Amazonas
La historia del poncho triteño está entrelazada con los relatos y costumbres que han marcado la vida de la comunidad durante siglos. En Trita, el primer poncho que se teje por una joven no fue solo una prenda, sino una promesa. Fue confeccionado con la intención de obsequiarlo a su futuro esposo como parte del ritual nupcial. Este primer poncho, cargado de simbolismo, marca el inicio de una nueva etapa en la vida de la joven y se convierte en un legado cultural transmitido a través de los hilos del telar.

Pero la importancia del poncho no termina ahí. Cada vez que nace un hijo en la comunidad, la esposa teje un nuevo poncho para su esposo, como parte de la tradición que celebra la llegada de un nuevo miembro a la familia. Las madres, por tradición, visten a sus bebés con un poncho antes de los seis meses de nacido, y lo mismo sucede cuando un hijo se compromete en matrimonio. Cada puntada, cada fibra entrelazada, lleva consigo una historia de unión familiar, de afecto y de pertenencia a la tierra.
El poncho triteño es, así, mucho más que un accesorio. Es un testimonio de la continuidad de las tradiciones, de los lazos de parentesco que unen a las generaciones y de la memoria colectiva que se preserva en cada hilo tejido. En una región donde las costumbres siguen vivas, el poncho se convierte en el símbolo de una identidad que resiste el paso del tiempo.
Las mujeres de Trita, guardianas del poncho triteño
Aunque el poncho triteño es, tradicionalmente, una prenda masculina, es en las manos de las mujeres de Trita donde cobra vida. Las artesanas locales son las encargadas de mantener viva esta tradición. Desde muy jóvenes, las mujeres aprenden el arte del tejido, un proceso que se transmite de madre a hija y que se basa en técnicas ancestrales.

El trabajo que realizan es una mezcla de habilidad, paciencia y amor por la tradición. El proceso de confección, que va desde la selección de la lana hasta el teñido con pigmentos naturales, es una verdadera obra de arte que requiere tiempo y dedicación.
Este trabajo no solo tiene un valor cultural, sino también económico. La elaboración del poncho triteño permite a las mujeres sostener a sus familias y mantener viva la tradición. Cada prenda que producen es única y refleja la cosmovisión de la comunidad, con colores y patrones que tienen un significado profundo y que conectan a las mujeres con sus antepasados.
Al hacerlo, las mujeres no solo preservan una tradición, sino que también son guardianas de la historia, las costumbres y las creencias que han sido transmitidas a lo largo de generaciones.
Celebración y visibilidad para el poncho triteño en la feria “Ruraq maki”
Para celebrar este reconocimiento, la Asociación Agropecuaria Artesanal Las Emprendedoras de Trita, grupo de mujeres artesanas que ha sido fundamental en la preservación del poncho triteño, estará presente en la feria “Ruraq maki, hecho a mano”, que se llevará a cabo entre el 18 y el 29 de julio en la sede del Ministerio de Cultura en Lima.
Este evento se presenta como una excelente oportunidad para dar visibilidad al trabajo de las comunidades artesanas del Amazonas y promover el comercio justo, a la vez que se resalta la importancia de las tradiciones culturales.

Este evento, que busca acercar al público capitalino a la riqueza cultural del Perú profundo, refuerza el compromiso de visibilizar la artesanía de las comunidades amazónicas y garantizar la continuidad de sus tradiciones. La participación de Las Emprendedoras de Trita en esta feria representa, además, un paso más hacia la consolidación de la preservación del poncho triteño como Patrimonio Cultural de la Nación.
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