El coleccionista de Lego que soñaba con ser arquitecto: “Esta actividad me ha servido como una válvula de escape”

Aldrin Aguilar, experto en estas pequeñas piezas, demuestra todo lo que se puede hacer si se da rienda suelta a la imaginación. El administrador de empresas compartió su pasión con Infobae.

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Coleccionista y experto en estas pequeñas piezas, este limeño demuestra todo lo que se puede hacer si se da rienda suelta a la imaginación. Video / Edición: Carlo Fernández Castillo / Infobae.

Aldrin Aguilar es el perfecto ejemplo que cuando alguien se enamora de su pasión, difícilmente se le olvida. Así ha sucedido con este peruano, administrador de empresas y coleccionista de piezas Lego.

Para él, esto más que una simple afición, es el arte en su estado más puro, algo que le llena todos los vacíos. Con una sonrisa y con ganas de compartir esta actividad que le apasiona, Aldrin, el niño que soñaba con ser arquitecto cuenta su historia a Infobae.

Una pasión

La antigua estación de tren
La antigua estación de tren de Desamparados, que ahora es la Casa de la Literatura Peruan. (Carlo Fernández Castillo/Infobae)

Como casi todas nuestras aficiones, estas vienen influenciadas desde que éramos muy pequeños. Así fue como Aldrin descubrió un mundo nuevo cuando su papá, en 1975, llegó a casa en Navidad con unas cajas de tren para armar. Era el primer contacto que su hermano y él tendrían con una pieza de Lego.

Su progenitor, al ver, la emoción que causaron los juguetes en sus hijos, comenzó a llegar con otras cajas del mismo tipo. No sabía que estaba formando una afición de por vida que hasta hoy agradecen.

Pero como la vida no solo tiene una vía, Aldrin fue creciendo y sus intereses fueron cambiando de rumbo: el colegio, la universidad, los deportes, nuevos amigos. Todo parecía ir muy de prisa. Hasta que llegó el amor. Se casó y llegaron los hijos, a los que ha criado con el mismo amor que a él le dieron.

Esa situación lo estaba acercando, aunque él mismo no lo sabía todavía, a reencontrarse con el niño que había dejado atrás en los setenta.

El reencuentro con Lego

"Esta actividad me ha servido
"Esta actividad me ha servido como una válvula de escape para ese sueño que no pude lograr”, dijo Aguilar. (Carlo Fernández Castillo/Infobae)

De nuevo sería la fiesta de Navidad, esta vez de 2008, que Aldrin se encontraba buscando el regalo ideal para sus pequeños.

Pero lo que halló en la red lo dejó, literalmente, con la boca abierta; pues descubrió que así como él, había miles de adultos que estaban inmersos en el mundo del Lego.

“No solamente compraban para sus hijos, sino que compraban para ellos. Y lo que más me llamó la atención es que no solamente adquirían sets, sino que compraban piezas para armar sus propias cosas”, confesó.

Así fue como regresó su pasión.

Su esposa, su compañera de vida, también fue testigo de ese retorno al ver cómo se iluminaron los ojos con las piezas de Lego y decidió regalarle un set de estas piezas de juguetes.

La imaginación de armar con Lego

Aldrin no es el único
Aldrin no es el único peruano con esta afición. (Carlo Fernández Castillo/Infobae)

Armar Lego no solo es diversión, también sirve para dar rienda suelta a la imaginación y hacerlo realidad.

En el caso de Aguilar, él mismo se considera una especie de arquitecto frustrado, pues a pesar de que comenzó a estudiar la carrera, por diversos motivos no la pudo terminar.

Luego de haber formado con el Lego un sinfín de cosas como casas, carros, bancos o una simpática réplica del bar Queirolo (el del centro de Lima), muestra los que para él son sus dos mejores obras.

Una réplica de la antigua estación de tren de Desamparados, que ahora es la Casa de la Literatura Peruana: y la otra es la sede de la Cancillería.

“Quería recrear el sueño de niño de tener mi circuito de trenes, tener una estación peruana, o sea, con rasgos peruanos. Por eso, se me ocurre hacer este edificio que tiene más de nueve mil piezas (de la Casa de la Literatura)”, dijo.

Miembro del LUG

Aldrin Aguilar no pudo cumplir
Aldrin Aguilar no pudo cumplir su sueño de ser arquitecto, pero se convirtió en coleccionista de Lego. (Flickr / Aldrin Aguilar)

Aldrin no es el único peruano con esta afición. En esta aventura fantástica le acompañan otros adultos en la agrupación Lug Perú, que significa Lego User Group (LUG Perú). Así se les denomina en todo el mundo a los grupos de usuarios adultos de Lego.

No es un club que tenga una inscripción registrada, es solo es un conjunto de aficionados que compartenm, ente ellos, sus creaciones y ayuda mutua en cada proyecto que alguno emprende.

Pertenecer a este club da, básicamente, tres beneficios: el LuxuPort, en el que cada año la empresa Lego envía sets a sus miembros de manera gratuita; Lookbull, que posibilita comprar a granel piezas de Lego a precio de fábrica; y el Project Support, en el cual postulas un proyecto que tenga más de 20 mil piezas. Si lo apruebas, te permiten comprar las piezas que necesites a precio de fábrica.