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10 beneficios de convivir con gatos avalados por la ciencia: cómo mejoran la salud física y emocional

Estudios recientes muestran que los felinos favorecen el bienestar mental, fortalecen el sistema inmune y ayudan a regular el estrés, mientras aportan compañía y estimulan la vida cotidiana de sus tutores

Un niño de pelo rizado abraza a un gato grande de pelaje anaranjado y ojos verdes. Detrás se ven un estante con libros y una planta.
La convivencia con gatos modifica el ambiente del hogar y activa beneficios para la salud física, emocional y mental (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una sola tarde con un gato basta para notar cómo cambia la energía de la casa. El suave ronroneo, la mirada atenta y la rutina de cuidados diarios no solo aportan compañía, sino que activan una serie de beneficios comprobados para la salud física, emocional y mental. Hoy, la ciencia respalda que estos animales mejoran el ánimo, reducen la presión arterial, favorecen la recuperación emocional ante la pérdida y hasta ayudan a niños y adultos mayores a fortalecer sus capacidades cognitivas.

El calendario internacional reserva tres momentos para reconocer el valor de los gatos en la vida humana: el 20 de febrero, en honor a Socks, el célebre gato de la Casa Blanca; el 8 de agosto, instaurado por el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) durante la temporada de mayor fertilidad felina en el hemisferio norte; y el 29 de octubre, impulsado en Estados Unidos para promover la adopción y reducir el abandono. Cada fecha tiene su propia historia y busca visibilizar la importancia del bienestar y la tenencia responsable de los felinos.

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A continuación, 10 beneficios científicos que muestran que la convivencia con gatos va mucho más allá del afecto y la compañía: implica una mejora comprobada en la salud integral de las personas.

1. El estrés positivo: cómo el gato estimula el ánimo y la mente

Acariciar a un gato o jugar con él va mucho más allá de un simple momento de relajación. Según un estudio publicado por los Institutos Nacionales de Salud, la interacción activa con un felino genera una leve excitación fisiológica conocida como eustrés positivo, también llamado estrés positivo. El eustrés —“eu” proviene del griego y significa “bueno” o “sano”— es una respuesta adaptativa del organismo ante estímulos agradables o motivadores y se diferencia del distrés, que es el estrés negativo asociado a situaciones perjudiciales. El fenómeno positivo implica la liberación de oxitocina y dopamina en el cerebro, dos sustancias clave para el bienestar.

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Persona adulta sentada en un sofá, abrazando un gato anaranjado. Al fondo se ven una ventana, una planta en una mesa y una estantería con libros.
Acariciar y jugar con un gato estimula la liberación de oxitocina y dopamina, mejorando la motivación y la agudeza mental (Imagen Ilustrativa Infobae)

El resultado es un aumento del ritmo cardíaco y de la atención, lo que se traduce en mayor motivación y agudeza mental. Tal como señala el estudio, “el gato no actúa como un sedante, sino como un estimulante natural que despierta el sistema nervioso de forma alegre”. Es decir, la convivencia con gatos aporta energía emocional y ayuda a encarar el día con más vitalidad.

2. Amortiguación social: el gato como soporte ante la pérdida y la soledad

El impacto del duelo o el aislamiento puede resultar abrumador para cualquier persona. Investigaciones de la Universidad de Michigan demostraron que los gatos pueden actuar como un verdadero amortiguador social en estas circunstancias. “La compañía felina rompe los ciclos de rumiación mental y mitiga los picos neuroquímicos de la soledad aguda”, subraya el informe. A diferencia de las relaciones humanas, donde suele haber demandas emocionales o la necesidad de dar explicaciones, el gato ofrece una presencia constante y no evaluativa.

Efemérides - Perú - historias - 20 febrero
La compañía de un gato actúa como soporte emocional ante la soledad o el duelo, ayudando a reducir el estrés y el riesgo de depresión (Freepik)

El simple hecho de compartir el espacio, sin la presión de interactuar de determinada manera, ayuda a reducir el estrés, el cortisol y a prevenir cuadros depresivos tras una pérdida importante. Dicho de otra manera, la compañía silenciosa de un felino puede ser el ancla emocional que necesita una persona para atravesar momentos difíciles.

3. Rutinas diarias que protegen la salud cognitiva en la vejez

En la vida de los adultos mayores, el sentido de propósito y las rutinas diarias resultan fundamentales para mantener la mente activa. Encuestas nacionales en Estados Unidos, como el University of Michigan National Poll on Healthy Aging (2026), revelaron que el 83% de los adultos mayores que conviven con gatos experimentan un renovado sentido de utilidad y motivación. El concepto de andamiaje cognitivo hace referencia a cómo tareas cotidianas, como alimentar al gato, limpiar su caja o estar atentos a su comportamiento, estimulan funciones ejecutivas del cerebro.

“El sentido de responsabilidad y las tareas cotidianas previenen la apatía y el deterioro cognitivo”, sostiene el reporte. En otras palabras, los gatos no solo son compañía, sino que ayudan a retrasar el avance de enfermedades neurodegenerativas al mantener activas las vías neuronales encargadas de la memoria y la planificación.

4. Un refugio emocional para quienes enfrentan vulnerabilidad mental

Durante años, algunos estudios asociaron la tenencia de gatos con mayores tasas de depresión, pero los análisis más recientes desmontan esa creencia. El metaanálisis psiquiátrico aclara que se trata de una cuestión de causalidad inversa: las personas con salud mental vulnerable buscan a los gatos como una forma de automedicación emocional y no al revés.

Primer plano de un gato atigrado naranja acicalándose la pata, con la lengua visible. Su pelaje muestra irritación en la zona de la ingle, y un plato de comida está en la parte inferior izquierda.
Las rutinas diarias vinculadas al cuidado del gato favorecen la salud cognitiva y el sentido de propósito en adultos mayores (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe subraya que “el vínculo asimétrico que ofrece el animal permite transitar episodios depresivos con un ancla emocional segura”. Los gatos no exigen que la persona mejore o demuestre avances, simplemente acompañan y brindan contacto físico. Esta aceptación incondicional reduce la sensación de ser una carga y estabiliza el estado de ánimo en los momentos más difíciles.

5. Corazón protegido: beneficios cardiovasculares de vivir con gatos

El vínculo entre humanos y gatos no solo se siente, sino que puede medirse en la salud cardiovascular. Un estudio publicado en el Journal of Vascular and Interventional Neurology demostró que las personas que viven con gatos presentan una reactividad vascular atenuada. Esto significa que, ante situaciones de estrés o sobresalto, su presión arterial aumenta menos y regresa a la normalidad más rápido que en quienes no conviven con felinos.

gatos
Estudios recientes muestran que los gatos ofrecen un anclaje emocional para personas con vulnerabilidad mental, estabilizando el ánimo (Freepik)

Según el informe, este efecto “reduce el riesgo de infarto en un 30%”. Es decir, la compañía felina ayuda a proteger las arterias y el corazón del desgaste provocado por el estrés cotidiano, ofreciendo un beneficio sostenido a largo plazo.

6. El ronroneo: vibraciones que curan huesos y músculos

El ronroneo es mucho más que una señal de placer en los gatos. Investigaciones publicadas en el Journal of the Acoustical Society of America revelaron que las vibraciones que produce un gato al ronronear, entre 25 y 50 Hz, tienen efectos terapéuticos en el cuerpo humano.

Estas micro-vibraciones estimulan la formación de hueso y la regeneración muscular, similar a las terapias de vibración utilizadas en medicina deportiva y ortopedia. El estudio destaca: “Las vibraciones entre 25 y 50 Hz estimulan los osteoblastos y reducen la inflamación en los tejidos blandos”. Es decir, el simple contacto con un gato que ronronea sobre el cuerpo puede favorecer procesos de recuperación física.

7. Empatía y oxitocina: cómo el gato activa áreas sociales del cerebro

El vínculo entre humanos y gatos también se refleja en la actividad cerebral. Un estudio publicado en la revista PLOS One utilizó tecnología de imagen cerebral para observar qué ocurre cuando una persona mira o acaricia a un gato. Los resultados muestran que se activan el córtex prefrontal y el giro frontal inferior, áreas relacionadas con la empatía y las emociones sociales complejas. Además, el rostro de los gatos —con ojos grandes y rasgos redondeados— dispara en el cerebro humano el llamado “esquema infantil”, un mecanismo evolutivo que fomenta el cuidado.

Una pareja de ancianos abraza a un gato negro en un jardín. Hay flores rojas, rosadas, blancas y lavanda. Se observa un banco de madera.
Vivir con gatos se asocia a una menor reactividad vascular y un menor riesgo de infarto, según investigaciones cardiovasculares (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Observar a un gato a los ojos y acariciarlo enciende el córtex prefrontal, clave para las emociones sociales complejas”, afirma el estudio. Esta reacción provoca una liberación masiva de oxitocina, la hormona del apego, generando sensaciones de bienestar y conexión similares a las que experimentan los padres con sus hijos.

8. Compañeros sensoriales ideales para niños con autismo

La relación entre gatos y niños con trastorno del espectro autista recibió atención especial en la investigación de Carlisle et al., Journal of Pediatric Nursing.

Los resultados muestran que el perfil sensorial bajo de los gatos —movimientos suaves, vocalizaciones discretas y afecto no invasivo— crea un entorno predecible y seguro para los niños con autismo.

“El perfil sensorial bajo de los gatos permite desarrollos en empatía y lenguaje no verbal”, remarca el estudio.

Los felinos permiten que el niño se acerque a su propio ritmo, facilitando el aprendizaje de habilidades sociales y reduciendo la ansiedad, especialmente en situaciones como la separación escolar.

9. Pausas digitales: cómo los videos de gatos ayudan a regular las emociones

El fenómeno de ver videos de gatos en internet es mucho más que una moda pasajera (y muy tierna). Un estudio de J.G. Myrick en Computers in Human Behavior demostró que estos breves clips funcionan como “microdescansos” efectivos para el cerebro.

“Unos minutos de videos de gatos logran purgar frustración y reponer energía mental para retomar tareas”, señala la investigación.

Hombre sentado en un sillón con un gato en su regazo, leyendo un libro. Hay una mesa auxiliar con una taza de té y gafas, y plantas en una ventana.
El ronroneo de los gatos genera vibraciones que estimulan la regeneración ósea y muscular en el cuerpo humano (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cerebro humano, al exponerse a imágenes tiernas o cómicas de gatos, recibe una rápida recompensa de dopamina, lo que ayuda a liberar tensiones y prepararse para afrontar tareas exigentes con mayor eficiencia.

10. Gatos y sistema inmune: defensas más fuertes desde la infancia

El contacto temprano con gatos puede influir en la salud inmunológica de por vida. Según un estudio publicado en Clinical & Experimental Allergy, la exposición a gatos durante el primer año de vida “dirige el sistema inmunológico hacia una respuesta tolerante y menos reactiva”, disminuyendo la probabilidad de desarrollar asma, alergias a ácaros, polen o animales.

La diversidad microbiana que aportan los gatos al hogar entrena al sistema defensivo del bebé, reduciendo el riesgo de enfermedades alérgicas en la adolescencia y adultez. En síntesis, los gatos no solo acompañan, sino que también fortalecen las defensas desde los primeros meses.

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