
La artritis en gatos es mucho más común de lo que suele pensarse, en especial en animales de edad avanzada, pero a menudo pasa desapercibida porque los gatos tienden a ocultar cualquier dolor o molestia.
Esta inclinación natural dificulta la identificación temprana de los síntomas, retrasa el diagnóstico y puede afectar gravemente la calidad de vida del animal, según advierten expertos.
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Para saber si un gato padece artritis, conviene observar signos poco evidentes como reducción de la movilidad, rigidez tras el descanso, dificultad para saltar o cambios sutiles en el comportamiento y el aseo.
Identificar estos síntomas de forma precoz y comunicarlos al veterinario resulta clave para proteger la salud articular y mejorar el bienestar del animal.
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La artritis felina, también conocida como osteoartritis, es una enfermedad crónica y degenerativa de las articulaciones en la que el cartílago protector se desgasta, provocando fricción, dolor e inflamación.
Según The U.S. Food and Drug Administration (FDA), afecta sobre todo a gatos mayores, y las articulaciones más comprometidas suelen ser caderas, hombros, rodillas, columna vertebral, codos y tobillos. Aunque no existe cura, se puede ralentizar el avance del daño articular mediante un diagnóstico y manejo adecuados.
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En tanto, la osteoartritis es una enfermedad articular degenerativa y la principal causa de dolor crónico en gatos, con una prevalencia de más de una cuarta parte de la población felina, de acuerdo con un estudio citado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH).
Pese a esa frecuencia, las tasas de detección y diagnóstico se mantienen bajas porque muchas personas no reconocen los signos de la OA felina, de acuerdo con el organismo.
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Síntomas y señales de artritis en gatos
Reconocer los signos clínicos de la artritis en gatos puede resultar complicado, ya que no suelen manifestar una cojera evidente como otros animales. Los principales signos de artritis en gatos son la disminución de la movilidad, dificultad para saltar o subir escaleras, rigidez y cambios en el comportamiento.
La FDA subraya que la cojera no es el síntoma predominante: menos de la mitad de los gatos con osteoartritis la presentan, mientras que la mayoría evita los saltos o los reduce considerablemente.
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Además, pueden observarse menor actividad física, dificultad para utilizar la bandeja sanitaria, cambios en el aseo, como pelaje descuidado o uñas excesivamente largas, alteraciones del temperamento y tendencia a descansar en lugares más accesibles.
Es frecuente que orinen o defequen fuera de la bandeja y que duerman más tiempo o en posiciones diferentes. Prestar atención a estos detalles cotidianos facilita la detección temprana de la enfermedad.
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Por qué la artritis en gatos suele pasar desapercibida
Uno de los mayores desafíos a la hora de detectar la osteoartritis felina es la discreción con que los gatos manifiestan el dolor. La FDA explica que los gatos pueden tolerar problemas articulares gracias a su tamaño y agilidad, y además suelen ocultar cualquier molestia.
Normalmente, tampoco aceptan la manipulación en las consultas veterinarias, lo que complica la evaluación de su estado real.
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Los expertos advierten que el hábito de disimular los síntomas deriva en cambios de comportamiento y en una actividad restringida que, al desarrollarse de manera gradual, pueden atribuirse simplemente al envejecimiento. Por eso, los expertos insisten en la importancia de que las personas comuniquen a su veterinario cualquier modificación en la conducta del animal, por leve que parezca.
Factores de riesgo y causas de la artritis felina
La osteoartritis felina puede presentarse por desgaste mecánico de las articulaciones (primaria) o tras lesiones o alteraciones previas (secundaria). Existen factores que aumentan su riesgo.
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Algunas razas, como Maine Coon, Scottish Fold, Abisinio y Devon Rex, muestran predisposición genética por afecciones como displasia de cadera, luxación rotuliana o anomalías de cartílago.
Las lesiones articulares y los traumatismos también favorecen el desarrollo de la enfermedad degenerativa. La obesidad no provoca artritis directamente, pero agrava los síntomas al añadir peso sobre las articulaciones, según los especialistas.

Entre las causas menos frecuentes se encuentran la acromegalia y determinadas enfermedades autoinmunes o infecciosas. Se estima que cerca del 60% y el 90% de los gatos mayores padecen artrosis.
Diagnóstico de la artritis en gatos
El diagnóstico de la artritis requiere un enfoque integral. Como detalla la FDA, los veterinarios basan la evaluación en la exploración física, el historial de síntomas descritos y el uso de radiografías para detectar alteraciones articulares.
No siempre estos cambios son visibles en las imágenes; por ello, los cuestionarios de dolor específicos para gatos cobran relevancia en la valoración.
Las radiografías y pruebas complementarias, como análisis de sangre, se utilizan para descartar otras causas o antes de iniciar un tratamiento.

En ciertas ocasiones, la mejora del animal tras el tratamiento colabora en la confirmación del diagnóstico. Grabar vídeos del gato en el hogar mientras camina o sube escaleras puede resultar de mucha utilidad, ya que muchos gatos no evidencian molestias en la clínica.
Tratamientos y cuidados para gatos con artritis
El abordaje de la osteoartritis felina siempre debe personalizarse y estar supervisado por un veterinario. Los antiinflamatorios no esteroideos se emplean para controlar el dolor, pero la FDA alerta sobre la sensibilidad específica de los gatos a sus efectos secundarios y limita su uso prolongado.

El anticuerpo monoclonal frunevetmab representa una alternativa aprobada para aliviar el dolor articular de larga duración.
Se recomienda adaptar el hogar con rampas, camas cómodas y bandejas de arena con bordes bajos, así como asegurar que la comida y el agua se encuentren fácilmente accesibles.
El uso de suplementos alimenticios con ácidos grasos esenciales y glicosaminoglicanos puede complementar el tratamiento, aunque su administración debe consultarse siempre con el especialista. Mantener un peso saludable y una dieta controlada también resulta esencial para disminuir la presión sobre las articulaciones.
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