Por qué los gritos de alegría o enojo pueden alterar el equilibrio y la estabilidad física de los perros

Un estudio revela que la intensidad de la voz humana provoca reacciones físicas inesperadas en los canes y desafía la idea de que comprenden nuestras emociones

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Un estudio de la Universidad
Un estudio de la Universidad de Viena revela que los gritos de alegría y enojo en humanos alteran el equilibrio físico de los perros domésticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio de Nadja Affenzeller en la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, publicado en la Public Library of Science (PLoS ONE), revela que los gritos de alegría y enojo en humanos pueden alterar el equilibrio físico de los perros.

La investigación expone que la intensidad emocional de las voces desencadena respuestas corporales variadas en las mascotas, lo que desafía la creencia de que los perros comprenden por completo las emociones humanas.

El experimento analizó el comportamiento de 23 perros domésticos expuestos a grabaciones de voces en tono alegre y airado, mientras permanecían sobre una plataforma sensible a movimientos mínimos en cinco parámetros vinculados a la estabilidad corporal.

Las emociones intensas expresadas por
Las emociones intensas expresadas por voces humanas desencadenan respuestas corporales imprevisibles en mascotas, según la investigación publicada en PLoS ONE (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tono de enojo provocó un aumento en el área de apoyo, un indicador de inestabilidad física que refleja la necesidad de los perros de realizar movimientos más amplios para mantenerse en equilibrio, indicó el estudio.

Reacciones diversas ante alegría y enojo

En los tonos alegres, el 57% de los perros mostró mayor inestabilidad, mientras que el 43% permaneció casi inmóvil, en un estado cercano al “congelamiento”. Los autores sugieren que esta inmovilidad podría anticipar una preparación para moverse, más que una reacción de miedo, de acuerdo con la Public Library of Science.

Respecto a las voces airadas, el treinta por ciento de los perros experimentó el nivel más alto de desestabilización, mientras que el setenta por ciento restante no registró cambios significativos en su estabilidad.

El experimento analizó 23 perros
El experimento analizó 23 perros expuestos a voces alegres y airadas, registrando su estabilidad corporal en una plataforma sensible a movimientos mínimos (Canva)

Además, la variabilidad observada revela que no existe una respuesta universal ante los estímulos vocales humanos. Factores como la socialización, la personalidad de cada animal y su historia de convivencia con personas influyen de manera directa en la forma en que cada perro procesa la información auditiva y reacciona a los cambios emocionales de su entorno.

Esta diversidad apunta a mecanismos complejos de interpretación emocional, donde la relación previa entre el animal y la persona cobra un papel determinante en la comunicación.

El origen del fallo de comunicación entre especies

El equipo investigador sostiene que estas reacciones obedecen a la activación emocional provocada por los sonidos humanos. Tanto los tonos alegres como los airados pueden generar cambios en el equilibrio, pero la interpretación de esa carga emocional varía en cada ejemplar.

Casi un 60% de los
Casi un 60% de los perros mostró inestabilidad ante voces alegres, mientras que el resto permaneció inmóvil, comportamiento asociado a preparación para moverse (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque estudios previos habían examinado el impacto de sonidos en la estabilidad de humanos, apenas se habían explorado estos efectos en perros, según la Public Library of Science.

Los científicos señalan que la raíz de estos fallos de comunicación entre especies está en la dificultad de los perros para distinguir la intención detrás de una emoción humana expresada por la voz.

Recomiendan que futuras investigaciones examinen la influencia de experiencias previas o la relación con la persona en la interpretación de estas señales, así como las diferencias entre razas y edades.

La personalidad, socialización e historia
La personalidad, socialización e historia de convivencia del perro influyen directamente en cómo interpreta los cambios emocionales de su entorno humano (Imagen Ilustrativa Infobae)

Comprender esta dinámica resulta esencial para mejorar la convivencia y el bienestar animal en el hogar. Una interpretación errónea de la emoción humana puede generar estrés, confusión o comportamientos inesperados en las mascotas.

Por este motivo, los especialistas sugieren prestar atención a las señales corporales de los perros y fomentar ambientes de comunicación más empáticos, en los que se reconozcan los límites de la percepción animal.

Como concluye la Public Library of Science, las voces humanas, tanto alegres como airadas, pueden inducir una activación emocional en los perros.

Especialistas recomiendan observar las señales
Especialistas recomiendan observar las señales corporales caninas y fomentar una comunicación empática para mejorar la convivencia y el bienestar animal en el hogar (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las respuestas de estos animales domésticos oscilan entre una marcada inmovilidad y movimientos que evidencian desestabilización, lo que pone de manifiesto la complejidad del diálogo emocional entre personas y sus mascotas.

La clave está en entender que la comunicación entre especies exige sensibilidad y observación para evitar malentendidos y promover relaciones más armoniosas en el entorno familiar.