Una de las cosas que más llama la atención a todos los seres humanos es esta manía que tienen los perros de perseguir los autos o de perseguir las bicicletas.
Y lo peor es que también persiguen a las personas que corren. Todo tiene un hilo conductor: el perro persigue todo lo que se mueve, porque todo lo que se mueve en dirección opuesta a la que está él (o sea, hacia adelante) es una hipotética presa y despierta el mecanismo de la catarata de la predación.
¿Qué es la catarata de la predación? Primero la veo, después la acecho, después la persigo y finalmente la alcance. Ahora, si ustedes frenan de golpe (por favor, miren por el espejo retrovisor porque aunque estén en un camino rural siempre puede venir alguien atrás) van a ver que el perro cambia el chip y parece que silbara y mirara para otro lado.

Lo que sí puede ocurrir es que levante la pata si es macho y orine el neumático. ¿Por qué el neumático y por qué hace esto?
Lo hace para marcar territorio, porque en el neumático de la camioneta o del auto es un universo de olores, lo que se acumula y verdaderamente le está diciendo por dónde pasó ese vehículo, los distintos animales que hubo o los distintos ambientes que hubo.
Esta actitud persecutoria tiene un claro sentido que está depositado en la más recóndita raíz cerebral que se remonta a sus ancestros lobos.
A pesar de ser los animales compañeros del ser humano por excelencia, este comportamiento con todo lo que se mueve ha llevado a generar incidentes con resultados graves y hasta fatales cuando desde la amenaza se ha pasado a la acción.

Aunque es posible corregir estos comportamientos, demandan una gran dedicación, esfuerzo y tiempo debido a que están arraigados en su naturaleza. Por ello, para prevenir incidentes, es recomendable no dejar a los perros solos en espacios públicos, evitando que marquen territorio en lugares que no les pertenecen.
En relación al ladrido de advertencia hacia una persona, el temor es una de las principales razones detrás de este comportamiento. Esto suele ser el resultado de un proceso de socialización deficiente durante su etapa temprana, en el período sensible y después de este. Además, los perros tienen la habilidad de detectar cuando una persona está asustada y pueden ladrarle en señal de advertencia.
Recordemos una cosa muy importante: el mundo del perro es un mundo de olores, el mundo del ser humano es un mundo de colores. Ya te conté por qué el perro persigue a los autos, la próxima vez observa lo que te dije.
*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
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