Dicen que hasta los artistas más consagrados sienten nervios en Abbey Road. Lula Miranda (27) estaba ahí, en abril de este año, lista para grabar sus canciones luego de que la productora Larala.com enviara su material para que fuera aprobado por el estudio de grabación más importante del mundo.

Mientras caminaba por los pasillos del mítico estudio londinense, veía en las paredes los cuadros de sus influencias musicales más importantes y se acordaba de ella misma, unos años atrás, cantando en bares y casamientos. También venían a su memoria las clases de canto a las que sus papás la llevaban cuando tenía apenas 9 años; las horas escribiendo canciones que sólo escuchaban sus hermanos y amigas; su tardío interés por el piano y su gran amor por la guitarra. Avanzaba y los nombres de Amy Winehouse, The Beatles, Tony Benett –que habían estado ahí antes, haciendo lo mismo que ella– le daban la bienvenida.

Hace apenas 2 años que Lourdes Miranda comenzó su carrera musical. Fue después de compartir en Facebook un tema propio que se viralizó hasta llegar a las manos de una productora. En un año sacó su propio disco, Stranger, viajó por el mundo y grabó el segundo –que tiene fecha tentativa de salida para febrero de 2019– en Abbey Road.

Aunque previamente irá presentando algunos singles y el primer corte de este trabajo se llama Cherry Kiss y saldrá en octubre de este año.

Hija de diplomáticos –padre argentino y madre brasileña–, Lula nació en Los Ángeles, pero vivió en Otawa, Bogotá y Buenos Aires. Y acá se quedó, ya con 17 años y junto a sus tres hermanos mayores, cuando sus padres tuvieron que mudarse nuevamente, esta vez a Brasil. Así fue que, en esa casa siempre llena de gente joven, donde había fiestas, reuniones y mucha música –sus hermanos tocaban la batería y la guitarra–, absorbió la mayor parte de sus influencias musicales.

-¿En qué momento supiste que te querías dedicar a esto?

-En el fondo siempre lo quise, aunque no sé si tomé el camino directo. Empecé a los 18 con changas en bares y casamientos, hacía covers, pero también escribía mis canciones. Cuando compartí mi primer single, In my Bones, no pensé que iba a tener la repercusión que tuvo. Inconscientemente, lo estaba buscando y nunca me crucé de brazos. Siempre seguí componiendo.

-¿Y cómo empezó tu carrera?

-Cuando me llamaron de la productora Larala.com porque les había gustado lo que hacía y querían que compusiera mis propias canciones. Me propusieron hacer un par de temas y terminamos sacando un disco, algo que no esperábamos. El lanzamiento me abrió muchas puertas: presentamos el disco en el Gran Rex, tuve giras y viajé por el mundo. Pude compartir escenario con Dios Salve la Reina en Madrid y estuvimos en el Palau de la música en Barcelona, fue una locura y un show bisagra en mi carrera.

-¿Te descubrieron tarde?

– Siento que yo no me animaba a tirarme de cabeza y hacer lo que realmente me gusta, que es cantar. Cuando terminás el colegio tenés esa exigencia de la sociedad de seguir una carrera, entonces me metí en Interpretariado de inglés y después estudié música en la EMBA. Pero siempre quise cantar.

-¿Qué transmitís en tus letras y canciones?

-Hay una mezcla de fantasía y realismo. Soy muy romántica y muchas de mis canciones hablan del amor, pero nunca son ciento por ciento sobre mi vida personal, me inspiro en situaciones de otras personas y también en lo que me imagino porque no me gusta ser literal. Trato de que mis letras tengan un final abierto para que cada uno pueda interpretar lo que quiera, por eso no cuento el origen ni de qué se tratan, porque me gusta escuchar las distintas miradas.

-¿Qué te gusta más, componer o cantar?

-Componer es lo que más me divierte, junto con grabar en estudio. Naturalmente, tengo un mundo interno que necesito sacar, siempre fui muy fantasiosa y me sale naturalmente. El escenario también es espectacular, pero no podría dejar que otro escriba mis canciones. No me sentiría yo. Obviamente, aprendí a pensar no sólo en lo artístico sino también en que mis canciones peguen y sean comerciales.

-¿Por qué tomaste la decisión de escribir en inglés?

-Al haber vivido tanto tiempo afuera, me sucedía que de chica pensaba en inglés. Con mis hermanos nos comunicábamos en una especie de spanglish y mis influencias musicales son muy internacionales. Escuchaba Nirvana, Michael Jackson y, naturalmente, empecé a escribir en inglés. Cuando hice mi primera canción nunca pensé en qué idioma la estaba haciendo, la hice como me salió. Después sí, cuando empezamos a hacer el disco se decidió que fuera en inglés. No obstante, este año quisimos abrir el abanico al español y me junté con otra productora, 3Música, y ya terminamos de grabar seis canciones en español.

-¿Traducir las letras no era una opción?

-No me gusta traducir los temas, prefiero hacer canciones nuevas. Pero lo que se viene en español está muy bueno, es pop y tiene un sello bastante mío que podes relacionar con Stranger.

-¿Y cómo te sentiste grabando en esta lengua?

-Las primeras veces, cuando me escuchaba, me parecía gracioso: cambia mucho el color de la voz, las vocales son mucho más abiertas; pero con el tiempo me empezó a gustar. Fue un desafío escribir e intentar que suene bien. Siempre trato de seguir siendo fiel a mí misma. Lo más importante es ser genuina tanto artística como vocalmente, eso me da mucha seguridad.

Textos: Candela Urta (curta@atlantida.com.ar) fotos: Maxi Vernaza