No dudé en abandonar el colegio y terminarlo por Internet. Tuve una oportunidad que no se le da a cualquiera, ¿cuáles son las chances de que encuentren mi perfil de Instagram y que se la jueguen tanto? Foto: Ariel Gutraich/ Para Ti
No dudé en abandonar el colegio y terminarlo por Internet. Tuve una oportunidad que no se le da a cualquiera, ¿cuáles son las chances de que encuentren mi perfil de Instagram y que se la jueguen tanto? Foto: Ariel Gutraich/ Para Ti

Le vibró el bolsillo del pantalón del colegio donde tenía guardado su celular. Lo sacó, miró por debajo del banco para que su profesora de Literatura no la descubriera, y abrió los mensajes directos de Instagram, donde tenía una notificación que decía: "Hola Alexia, me gusta mucho tu estilo, tu onda, ¿componés temas originales?, ¿te gustaría seguir una carrera como cantante solista?".

El destino de Alexia Bosch (18) se había adelantado a sus planes, por lo menos dos años. Siempre había soñado con ser cantante y no era una utopía, sus intenciones eran muy concretas. Tenía plan A, plan B y hasta plan C para cuando terminara la secundaria en el colegio Santa Inés de San Isidro. Pero nunca se imaginó que esos covers que subía cada tanto a su cuenta de Instagram –que ahora es @alexiaboschmusic– iban a ser el trampolín hacia su carrera musical, ni mucho menos que hoy, sólo dos años después de ese mensaje enviado por el "cazatalentos" de una discográfica que recién estaba arrancando en Los Ángeles llamada Iron Hearts Records, produciría sus canciones.

Autodidacta, Alexia aprendió a tocar el piano gracias a sus conocimientos de guitarra. Foto: Ariel Gutraich/ Para Ti
Autodidacta, Alexia aprendió a tocar el piano gracias a sus conocimientos de guitarra. Foto: Ariel Gutraich/ Para Ti

Tampoco imaginó que al tercer día de haber sacado su primer tema, Rebel Soul, en Spotify, Apple Music y Pandora, entre otras aplicaciones de música, iba a integrar la playlist del top 50 de Argentina en Spotify, y que llegaría a tener 50 mil reproducciones en sólo tres semanas. Menos que sería entrevistada en programas de radio y para gráfica para contar todo lo que fue construyendo en silencio a lo largo de su vida. La realidad superó todo lo que ella podía imaginar y hoy esta joven cantante argentina ya tiene el verano programado para mostrar su talento en Punta del Este y Perú, de donde es oriunda toda su familia materna.

Esa mañana de 2015 en que recibió aquel mensaje directo, lo primero que hizo cuando sonó el timbre del recreo fue guglear el nombre de la productora y descubrió que el fundador de esta nueva compañía era Barrett Yeretsian, el mismo que había compuesto uno de sus temas favoritos: Jar of Hards, de Christina Perri. "Es una de las canciones que me incentivaron a cantar y no podía creer que él me buscara a mí", cuenta. Cuando llegó a su casa respondió el mensaje contándole un poco más sobre ella, y más tarde ya estaba hablando –con su mamá al lado– por Skype con Barrett, el dueño de la reciente discográfica. "Me decía que estaba interesado en producir mi carrera, y yo pensaba: 'Ajá, ¡con 16 años!'", se acuerda todavía excitada. Sus próximos temas y el videoclip saldrán durante todo enero en las mismas aplicaciones.

A los 12 años su mamá, concertista, le enseñó los primeros acordes. Foto: Ariel Gutraich/ Para Ti
A los 12 años su mamá, concertista, le enseñó los primeros acordes. Foto: Ariel Gutraich/ Para Ti

-¿En tu cabeza había lugar para otras opciones que no fueran dedicarte a la música?
-¡No! Desde chica escribo canciones en inglés. Mi sueño es tener una carrera internacional. Mi plan era, si no me pasaba nada extraño como esto, ir a un programa como American Idol o American Talent, y como tengo pasaporte americano porque mi papá vivió 30 años en Estados Unidos cuando era chico, podía participar. Si no quedaba en el programa, me iba a estudiar afuera a una universidad que se dedicara a la música y, de última, al terminar la carrera me convertiría en profesora de canto. En cualquier caso, me iba a dedicar a la música.

-Tenías objetivos súper claros para tener 16 años…
-¡Sí! Siempre supe lo que quería y fui muy independiente. Por eso, cuando vimos que la cosa era seria, no dudé en abandonar el colegio y terminarlo por Internet. Tuve una oportunidad que no se le da a cualquiera, ¿cuáles son las chances de que encuentren mi perfil de Instagram y que se la jueguen tanto? Obvio que después mantenerlo y empezar a construirlo no es suerte, es trabajo.

-¿Y tus papás aceptaron de inmediato la idea de que te fueras a Los Ángeles?
-Lo que pasa es que estoy repitiendo un poco la historia de mi mamá, que hoy es concertista de guitarra. Ella es peruana y a los 18 años su profesora le propuso venirse con ella a la Argentina a terminar sus estudios y se mudó sola a Buenos Aires. La tengo como un referente muy fuerte y ella sabe de lo que se trata. Además, yo en el verano de 2014 me fui a estudiar a Berklee College of Music –una de las universidades privadas de música más grandes del mundo– en Boston, me gané una beca para el año siguiente y volví en 2015. En ese viaje terminé de escribir mis dos primeros temas. Ahí les demostré a mis papás que me tomaba la música en serio. En diciembre de 2015 Barrett me invitó a conocerlo a él y a su equipo para ver si realmente podíamos funcionar y viajé con toda mi familia (sus papás: María Luisa Hart Bedoya y Jorge Bosch y sus hermanos: Maia, de 14 y Joaquín de 13). Ahí nos conocimos y firmamos el contrato. Fui a su estudio y empezamos a charlar sobre qué me gustaría contar con mi música. Sin embargo, recién cuando él se sentó en el piano y empezamos a improvisar melodías, nos miramos y dijimos: "Oh, here we are". Tardé un año y medio en mudarme definitivamente, y desde hace seis meses vivo en Los Ángeles, en un departamento donde alquilo un cuarto, a siete cuadras de la productora.

Desde muy chica estuvo vinculada a la música.
Desde muy chica estuvo vinculada a la música.

MUSIC GIRL. Alexia viene de una familia de músicos: su abuela materna es pianista y directora de coros, en Lima, su tío trabaja como director de Orquesta en Estados Unidos y su mamá es concertista de guitarra. La música clásica era para ella algo de todos los días: tarareaba desde chiquita obras clásicas, iba a ensayos de orquesta y siempre estaba "con la oreja pegada" detrás de la puerta. A los cinco años tuvo su primera presentación sola en un concert del colegio, y a partir de ahí cantó en los siguientes. A los 9 empezó clases de canto y a los 12 aprendió guitarra con su mamá, si bien era un instrumento que ya conocía desde chiquita. El piano, en cambio, lo aprendió de manera autodidacta, aplicando la teoría que conocía de la música.

-¿Cómo es tu vida hoy?
-Voy al estudio tres horas por día, así que tengo mucho tiempo libre. Salgo a caminar con mi mochila en la que llevó un montón de cuadernos –de dibujo, de escritura, de canciones– y estoy siempre escribiendo en un café distinto. En la productora trabajo diariamente con Barrett y en ocasiones veo a su estilista, el ANR, que es el cazatalentos que me descubrió, y a una escritora. El trabajo es muy diverso: un día entro al estudio y hay que hacer fotos, otro día escribimos o grabamos, y yo literalmente me entero de cuál es mi horario la noche anterior.

La portada de Spotify de su tema, Rebel Soul.
La portada de Spotify de su tema, Rebel Soul.

-¿Y hablaron sobre qué estarías dispuesta a hacer y qué no en un videoclip, por ejemplo?
-Sí, tenemos una visión muy clara: no nos interesa la imagen de 'la mujer sexual', no va por ese lado. Lo que nos importa es la música, somos más artísticos. Barrett empezó su propia compañía hace dos años porque quería desarrollar a los artistas a su manera, con control de lo creativo y con su modalidad porque es algo que lo apasiona. Y yo soy su primera artista.

-Aunque estés cumpliendo tu sueño, ¿esperás más?
-Sí, me encantaría poder lograr una conexión íntima con la gente a través de mi música, inspirar a alguien, generar eso que me genera a mí cuando escucho a otro artista. Quiero seguir creando, sacar más canciones, crecer con la música, con mi estilo y con mi audiencia. Es lo que más me interesa.

1. Autodidacta, Alexia aprendió a tocar el piano gracias a sus conocimientos de guitarra. 2. A los 12 años su mamá, concertista, le enseñó los primeros acordes. 3. Desde muy chica estuvo vinculada a la música. 4. La portada de Spotify de su tema, Rebel Soul.

Textos: CANDELA URTA (curta@atlantida.com.ar)

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