“Yo no tengo ningún rollo con mi cuerpo. Sí entiendo que me limita para algunos personajes y, por ejemplo, ahora que tengo tanta exigencia física en Aladín, empecé a entrenar para tener más resistencia”. (Foto: Fabián Uset/ Para Ti)
“Yo no tengo ningún rollo con mi cuerpo. Sí entiendo que me limita para algunos personajes y, por ejemplo, ahora que tengo tanta exigencia física en Aladín, empecé a entrenar para tener más resistencia”. (Foto: Fabián Uset/ Para Ti)

Darío Barassi (34) nació el 5 de noviembre de 1983 en la provincia de San Juan y, desde muy chico, supo que lo suyo era la actuación. Sin embargo, cuando a los 18 años se mudó a Buenos Aires, su madre le exigió que –además de estudiar teatro– siguiera una carrera universitaria y fue así que se recibió, con honores y en la UBA, de abogado.

"Ejercí muchos años, pero era un abogado muy meloso. Presentaba unos escritos largos, muy descriptivos, de ocho páginas, en los que explicaba minuciosamente detalles que no venían al caso –como el estado de ánimo de mi cliente– y en el juzgado me odiaban. ¡Nadie tenía ganas de leer tanto!", cuenta el actor.

-Hasta que un día arrancaste como notero en AM, el programa de Vero Lozano y Leo Montero y, supongo, abandonaste la abogacía.

-No, no creas: seguí un tiempo más. Eso fue hace diez años y no dejé de inmediato porque tenía miedo de no poder vivir de la televisión. Ser movilero de AM fue algo divertido, pero yo sabía que quería otra cosa: actuar. Luego llegaron las primeras participaciones en tevé y creo que Nico, mi personaje en Educando a Nina, fue una bisagra importante: con ese tipo tan frívolo y superficial me llegó la popularidad.

“valoro lo bien que nos fue en el teatro en vacaciones de invierno y que hayamos agregado funciones hasta fines de agosto a pedido del público” (Foto: Fabián Uset/ Para Ti)
“valoro lo bien que nos fue en el teatro en vacaciones de invierno y que hayamos agregado funciones hasta fines de agosto a pedido del público” (Foto: Fabián Uset/ Para Ti)

-Tengo la sensación de que los chicos te adoran, ¿vos también lo sentís?

-Sí, desde ya, pero te aclaro que fue cero buscado. Ahora que trabajo en Simona –un programa familiar que miran muchos chicos– y soy el Genio de Aladín, noto una profunda conexión con ellos y es cada vez más fuerte.

-¿Cómo reaccionan en el teatro cuando ven entrar al Genio?

-Es muy loco lo que pasa: al principio se asustan, gritan y muchos lloran. ¡Es lógico! Entra este bicho que es una bola de gestos y ruidos y sienten miedo. Pero a los pocos segundos ya comienzan a reírse y a los tres minutos los tengo paraditos, pegados al escenario, gritándome "¡gracioso!" Me matan de amor.

“Ejercí muchos años, pero era un abogado muy meloso. Presentaba unos escritos largos, muy descriptivos y en el juzgado me odiaban. ¡Nadie tenía ganas de leer tanto!” (Foto: Fabián Uset/ Para Ti)
“Ejercí muchos años, pero era un abogado muy meloso. Presentaba unos escritos largos, muy descriptivos y en el juzgado me odiaban. ¡Nadie tenía ganas de leer tanto!” (Foto: Fabián Uset/ Para Ti)

-Ojo, el público infantil suele ser muy exigente…

-¡Pero claro! ¡Lo sé! Por eso valoro lo bien que nos fue en vacaciones de invierno y que hayamos agregado funciones hasta fines de agosto a pedido del público.

-¿Siempre te gustó la comedia musical?

-Soy fanático total de este género y vi todas las obras que puedas imaginarte. De hecho, hace unos años viví tres meses en Nueva York y gasté todos mis ahorros en ir al teatro. Estudio canto desde hace mil porque soy un tipo muy obsesivo y quería estar preparado para el día en que tuviera la oportunidad de participar de una comedia musical. No obstante, siempre tuve miedo de no poder estar a la altura del personaje que me propusieran porque, claro, mis mil trescientos kilos no me estarían ayudando mucho con el baile: soy un tipo rítmico, pero no Fred Astaire.

“Soy muy obsesivo. Para que te des una idea, la economía financiera de mi casa está plasmada en una planilla Excel con ingresos, egresos y ahora sumé un programita que me hace las escalas de ganancias por mes y por año…” (Foto: Fabián Uset/ Para Ti)
“Soy muy obsesivo. Para que te des una idea, la economía financiera de mi casa está plasmada en una planilla Excel con ingresos, egresos y ahora sumé un programita que me hace las escalas de ganancias por mes y por año…” (Foto: Fabián Uset/ Para Ti)

-¿Cómo te llevás con tu cuerpo?, ¿te sentís incómodo por ser "el gordito" de cualquier elenco?

-Yo no tengo ningún rollo con mi cuerpo. Sí entiendo que me limita para algunos personajes y, por ejemplo, ahora que tengo tanta exigencia física en Aladín, empecé a entrenar para bajar un poco de peso y tener más resistencia. Pero si adelgazo es por una cuestión de salud, no tiene nada que ver con la estética.

-Dijiste que sos muy obsesivo, ¿este rasgo de tu personalidad es notorio tanto en el trabajo como en la vida personal?

-Es evidente en todos los aspectos de mi vida. Para que te des una idea, la economía financiera de mi casa está plasmada en una planilla Excel con ingresos, egresos y ahora sumé un programita que me hace las escalas de ganancias por mes y por año… Verde oscuro son pagos que ya entraron, verde claro los que están por entrar, naranja los que son dudosos, rojos los que hay que ir a meter una bomba. Sí, ya sé lo que estás pensando: soy un denso mal.

Está casado con Lucía Centurión, psicóloga, y sueñan con formar una familia pronto.
Está casado con Lucía Centurión, psicóloga, y sueñan con formar una familia pronto.

-¿Tu mujer sufre tus obsesiones o convive bien con ellas?

-Mi mujer es mi filtro, mi límite, porque yo podría seguir agregando obsesiones y ella es la que dice "Listo, Darío, hasta acá está bien". Con Lucía (Centurión, 31) nos casamos hace tres años, ella es psicóloga y trabaja en Aprentia, que es una institución dedicada al acompañamiento escolar para chicos con problemáticas emocionales. Es hermoso su trabajo, la admiro mucho.

 -¿Tienen ganas de ser papás?

-Sí, muchas ganas. Es un tema que venimos hablando desde hace un tiempo, así que espero que en breve se nos cumpla el sueño de formar una familia.

-Sos el Genio de Aladín. Estoy segura de que a vos cumplir tus deseos te resulta más simple que al resto de nosotros…

-Bueno, en ese caso y ya que traés a colación el tema, voy a pedir algo más: quiero tener un cuello. Lo perdí hace mucho y espero que la lámpara mágica me ayude a recuperarlo.

Textos: Juliana Ferrini.

Agradecemos a: Kevingston, New Balance, Airborny Marian Miranda de Punto Tiff.