Mitos del embarazo: cuáles son y de dónde vienen. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá).
Mitos del embarazo: cuáles son y de dónde vienen. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá).

"La mayoría de los mitos surgieron cuando las comunidades intentaban dar explicaciones a cuestiones cotidianas, y al carecer de un fundamento científico para hacerlo, establecían causas en base a observaciones simples, que posteriormente se generalizaban y se trasmitían oralmente", comienza explicando el obstetra Andrés Chucair, y agrega: "Entre las dudas más frecuentes de las embarazadas, se encuentran aquellas que tienen que ver con la modalidad causa/efecto. Es decir, preguntan si es cierto que si en el embarazo sucede A, entonces ocurrirá B".

Ránking de mitos

Según el médico entonces, los mitos más clásicos son:

*Si la panza es redonda va a ser nena. Falso. "La forma de la panza tiene que ver con la contextura de la madre, que está determinada genéticamente y que puede sufrir variaciones según la actividad física, antecedente de cirugías abdominales o número de hijos. Su forma no puede predecir el sexo del bebé", explica el doctor Chucair.

*Viajar en avión puede perjudicar al bebé. Falso. "Los embarazos normales no contraindican los viajes en avión. La tasa de complicaciones obstetricias no aumenta durante un vuelo, pero en caso de presentarse una, sí va a ser mucho más difícil de tratar. Es por eso que no se recomiendan viajes largos en edades gestacionales avanzadas (tercer trimestre), ya que de por sí este período tiene mayor incidencia de parto pretérmino o rotura de membranas", afirma el obstetra.

*Comer ananá en el embarazo impide la posibilidad de amamantar. Falso. "La producción de la leche materna está dirigida por la hormona prolactina, que se genera en la hipófisis. Su producción no está afectada por algún tipo de alimento en particular, pero a veces sí por distintos fármacos," agrega Chucair.

*Privarse de algún antojo puede provocarle una mancha en la piel del bebé con la forma del alimento en cuestión. Falso. "Las `manchas de nacimiento´ nada tienen que ver con privarse de un antojo. Están determinadas genéticamente", resume el médico.

*La acidez en el embarazo tiene que ver con la cantidad de pelo que tenga el bebé. Falso. "El síntoma de la acidez tiene que ver con la actividad de ciertas hormonas que relajan los músculos, (entre ellos los que impiden que ascienda el jugo gástrico desde el estómago) sumado a las modificaciones de posición que el crecimiento del útero les causa a los órganos vecinos. El pelo del bebé está en contacto con el líquido amniótico, dentro del útero, y no se relaciona en nada con los mecanismos que generan acidez", afirma Chucair.

*La embarazada no debe teñirse el pelo. No tan falso. "Lo ideal en el embarazo es utilizar tinturas en base a henna o sin amoníaco, evitando las que sí contienen amoníaco, ya que no se ha estudiado lo suficiente su efecto durante la gestación. Sobre el tiempo en la gestación en el que se pueden comenzar a teñir, no está estudiado, y es por eso que empíricamente tratamos de evitar que sea durante el primer trimestre del embarazo. También es importante recordar que por efecto hormonal, la piel está más sensible y son más frecuentes las reacciones alérgicas y la irritación," aclara el obstetra.

*Tener relaciones sexuales puede afectar de alguna manera al bebé. Falso. "De no existir complicaciones obstétricas (como hemorragias, aumento de las contracciones o pérdida de líquido, entre otros) la actividad sexual no está contraindicada en el embarazo. Sí se aconsejan relaciones sexuales tranquilas, evitando la compresión abdominal, y se debe tener en cuenta que en ese momento o en el período posterior pueden generarse algunas contracciones, totalmente normales", cierra el médico.

Por Carolina Koruk / Asesoró: Dr. Andrés Chucair, obstetra del Sanatorio De Los Arcos, M.N: 104.814.

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