A través del salario emocional, el empleado está en un entorno más amigable, es valorado, puede realizar actividad física en su trabajo, dispone de cierta flexibilidad horaria, tiene el seguimiento personalizado de un coach y hasta una alimentación más saludable a su alcance.
A través del salario emocional, el empleado está en un entorno más amigable, es valorado, puede realizar actividad física en su trabajo, dispone de cierta flexibilidad horaria, tiene el seguimiento personalizado de un coach y hasta una alimentación más saludable a su alcance.

Según el iOpener Institute for People & Performance de Inglaterra, un trabajador feliz aporta un 65% más de energía a sus tareas diarias y está más comprometido con la empresa en la que trabaja. Es por eso que cada vez más compañías se ocupan de darles a sus empleados mayor salario emocional que, según los especialistas, se traduce en grandes beneficios tanto para las empresas como para los empleados: mayor compromiso, productividad y menor estrés.

¿Pero de qué estamos hablando? "En épocas de crisis muchas empresas piensan que lo primero que hay que sacar es la publicidad y los gastos extra; yo creo que hay que cambiar la mentalidad porque algunos gastos que se creen extra son los que más se necesitan para que los empleados estén contentos cuando no tenés para pagarles. De eso se trata el salario emocional: son elementos que puede recibir el trabajador más allá del sueldo. Hablamos de ofrecerles herramientas en tres ejes de bienestar: cuerpo, mente y emociones", explica Alejandra Faienza, fundadora de DDH Wellness Consulting, una consultora integral de servicios de Bienestar in Company que promueve distintos programas en pos del salario emocional y el mejor clima laboral.

Liliana Zamora, del Centro de Coaching Sistémico, agrega que "cuanto más bienestar tengamos en el lugar de trabajo, más recursos propios descubriremos o redescubriremos, más nos comprometeremos y mejor performance tendremos. Se instala un círculo virtuoso". Compartir 8, 9 o más horas con un grupo humano, sabemos, no es nada fácil. A veces conocemos más del compañero de enfrente que de nuestras familias o amigos. Por eso es importante sentirse cómodo, a gusto y valorado en el lugar de trabajo. Estas cuestiones forman parte del salario emocional, que los especialistas también llaman "buen clima de trabajo".

¿Qué busca un millenial, entonces, más allá del salario monetario? Esta generación –la que más demanda este bienestar para no migrar con su talento a otra empresa– valora el reconocimiento, un buen liderazgo, la flexibilidad horaria, acciones vinculadas a la salud, el buen vínculo entre pares, el seguimiento de un coach –que sabe escuchar de manera personalizada a cada empleado– y hasta un nutricionista que controle su salud. Todos estos elementos son clave para satisfacer las necesidades emocionales de cada uno de nosotros cuando estamos en la oficina y vemos que el reloj a veces parece que va más lento. Estas demandas se dan a través de acciones saludables, concretas y cotidianas dentro de muchas empresas.

Una de las novedades son las "pausas activas": una instructora planifica un circuito de ejercicios de elongación en la oficina, se para en determinadas áreas y trabaja de 10 a 15 minutos para que los empleados puedan energizarse en posición. Es decir, que ella va a cada oficina y trabaja la ergonomía, la elongación y estiramientos para lograr una mente serena. Así, los empleados no tienen que desplazarse hasta un espacio destinado para el ejercicio (pudiendo terminar sus cosas a tiempo). Según la especialista estos beneficios son de bajo costo y de alto impacto en las empresas.

WIN‑WIN. A sí se llama la fórmula que incentiva hábitos saludables en el trabajo para que gane tanto la empresa como el empleado.
WIN‑WIN. A sí se llama la fórmula que incentiva hábitos saludables en el trabajo para que gane tanto la empresa como el empleado.

Otra de las cuestiones que componen el salario emocional es darles a los empleados un entorno agradable de trabajo que los haga sentir a gusto durante la jornada, proponiendo espacios de relax.

"Los espacios abiertos tienen que ver con las formas y los colores. Yo propongo que se use una oficina –o lo que llamamos 'estación relax'– donde el empleado pueda ir a meditar 5 minutos, o ir con un compañero a tomar un jugo detox y volver a la rutina. La idea es que el trabajador pueda relajarse", explica la experta.

SENTIRSE PARTE. Liliana Zamora explica que otros componentes fundamentales de este tipo de salario que apunta directo a las emociones y al bienestar tiene que ver con la cultura de la flexibilidad (sabiendo que lo que prima es el cumplimiento de objetivos se da libertad de horarios), el aprecio a cada una de las personas que trabajan (dándoles un rol participativo en las decisiones y en las soluciones a los problemas para que se sientan parte importante), la coherencia entre lo que el líder diga y haga, y la alineación entre la búsqueda de los resultados de la empresa y el crecimiento de cada uno dentro de ella.

"Como seres sociales que somos, nos importan los otros, los vínculos y cómo nos traten. Por eso la escucha es clave para la motivación y para el clima general. Es aquí donde los coachs podemos poner nuestro granito de arena con el solo hecho de escuchar a los integrantes de un equipo o los colaboradores de una empresa. Cuando alguien nos escucha, 'somos'. Así tan sencillamente, 'somos' en el vínculo con un otro disponible y presente para legitimar nuestra existencia mediante el simple hecho de escuchar", agrega Zamora.

Faienza destaca que "el sueldo es importante, pero para mí va de la mano del salario emocional. Es como comprar el pan a buen precio, pero lo importante es estar bien para ir a comprarlo". En la misma línea, Zamora explica: "No quiero decir que el salario monetario no sea importante, sí lo es, pero no lo es por sí mismo, sino como un escalón para el bienestar propio, para viajar o para la familia".

Texto: Carolina Koruk (mcarolina_k@hotmail.com) Fotos: Latinstock