El costo de vida en Panamá volvió a subir en agosto

El transporte encabezó las alzas por el encarecimiento de la gasolina, el diésel y los lubricantes, mientras la electricidad ayudó a contener el resultado.

Bolsa de compra con alimentos frescos encima de una calculadora, reflejando el impacto de la inflación en la compra diaria y la importancia de la nutrición a pesar de la suba o baja de precios. (Imagen ilustrativa Infobae)
El Índice de Precios al Consumidor mide los cambios en el costo promedio de los bienes y servicios adquiridos por los hogares urbanos. (Imagen ilustrativa Infobae)
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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Panamá subió 0.2% en agosto frente a julio, impulsado principalmente por el transporte, los equipos de telefonía móvil y los servicios de alojamiento. El resultado interrumpió dos meses consecutivos de disminuciones en el costo promedio de los bienes y servicios.

El IPC funciona como un termómetro del costo de vida de los hogares urbanos. Para calcularlo, el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) sigue los precios de una canasta que incluye alimentos, transporte, vivienda, salud, educación, ropa, comunicaciones, restaurantes y otros gastos habituales de los consumidores.

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El indicador permite conocer si los precios aumentan, disminuyen o permanecen estables, pero no significa que todos los productos cambien en la misma proporción. Un incremento de 0.2% refleja el movimiento promedio de la canasta, aunque algunos artículos pudieron encarecerse mucho más y otros registrar reducciones durante el mes.

La medición utiliza 2024 como año base, al que se asignó un valor de 100. En agosto de 2026, el IPC Nacional Urbano alcanzó 102 puntos, lo que indica que la canasta promedio resultó aproximadamente 2% más costosa que en el periodo utilizado como referencia para construir y comparar el índice.

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Primerísimo plano de una mano sosteniendo billetes de dólar arrugados frente a un surtidor de gasolina que muestra un precio de $6.14 por galón.
Los combustibles y lubricantes para vehículos registraron un incremento mensual de 6.4%, impulsado por la gasolina y el diésel. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante los primeros ocho meses de 2026, los precios no siguieron una trayectoria uniforme. El IPC aumentó 0.2% en enero, 0.1% en febrero, 0.9% en marzo, 1.1% en abril y 0.3% en mayo. Luego descendió 0.3% tanto en junio como en julio.

Agosto marcó un nuevo cambio de dirección con el incremento de 0.2%. Frente a diciembre de 2025, el nivel general de precios acumuló un aumento de 2.1%, mientras que la inflación interanual, que compara agosto de 2026 con el mismo mes de 2025, se ubicó en 2.2%.

La inflación acumulada promedió 1.5% entre enero y agosto, al comparar ese periodo con los mismos ocho meses de 2025. Las tres cifras responden preguntas diferentes: la mensual muestra qué ocurrió frente a julio, la interanual mide el cambio en 12 meses y la acumulada compara el comportamiento promedio del año.

El principal impulso de agosto llegó del transporte, cuyos precios aumentaron 1.1%. Dentro de esta división, los combustibles y lubricantes para vehículos se encarecieron 6.4%, debido al alza del diésel, la gasolina y los lubricantes. Este movimiento tuvo suficiente peso para empujar hacia arriba el resultado general.

Múltiples estantes de un supermercado repletos de vegetales frescos y coloridos como zanahorias, rábanos rojos y blancos, remolachas y cebollinos
Las verduras frescas subieron 7.5%, pero las hortalizas frutales disminuyeron 6.2% y el pescado fresco retrocedió 3.5%. (Reuters)

La influencia del transporte también se observa al revisar todo el año. Su índice pasó de 98.4 puntos en diciembre de 2025 a 108.1 en agosto, después de registrar sus mayores aumentos entre marzo y mayo. Aunque bajó durante junio y julio, volvió a crecer en agosto por el comportamiento de los combustibles.

Información y comunicación aumentó 0.4%, con una subida de 2% en los equipos de telefonía móvil. Los restaurantes y alojamientos también avanzaron 0.4%, debido principalmente a que los servicios de hospedaje se encarecieron 1.1%, incluyendo hoteles, moteles, posadas y otros establecimientos similares.

Los precios relacionados con cuidado personal, protección social y otros servicios crecieron 0.2%. En esta división destacó el aumento de 2.1% en joyería y relojería. Salud avanzó 0.1%, mientras los medicamentos y productos médicos subieron 0.2%, debido a preparaciones farmacéuticas y anticonceptivos más costosos.

Los alimentos y bebidas no alcohólicas mostraron una variación general muy pequeña, pero dentro de la canasta hubo movimientos importantes. Las verduras frescas aumentaron 7.5% y el chocolate 1.4%, mientras las hortalizas frutales bajaron 6.2% y el pescado fresco y refrigerado disminuyó 3.5%.

La evolución de los precios afecta de manera diferente a cada familia, según los bienes y servicios que concentran la mayor parte de sus gastos. EFE
La evolución de los precios afecta de manera diferente a cada familia, según los bienes y servicios que concentran la mayor parte de sus gastos. EFE

Estas diferencias explican por qué el IPC puede subir ligeramente, aunque algunas familias sientan cambios mayores. El impacto depende de los productos que consume cada hogar: quien utiliza automóvil queda más expuesto al combustible, mientras otra persona puede beneficiarse de las reducciones en pescado, calzado o determinadas hortalizas y bebidas.

Entre las divisiones que bajaron durante agosto estuvieron recreación, deporte y cultura, con una reducción de 0.5%, influida por el descenso de 2.2% en los paquetes turísticos. Las bebidas alcohólicas y el tabaco cayeron 0.4%, debido a menores precios en licores, vinos y cerveza vendida para consumo doméstico.

Prendas de vestir y calzado disminuyó 0.3%, con una caída de 1.1% en el calzado para bebés, niños, hombres y mujeres. Vivienda, agua, electricidad y gas también retrocedió 0.3%, principalmente porque la electricidad se abarató 1.6%. Educación, seguros y servicios financieros no registraron variaciones.

El comportamiento de agosto muestra una inflación todavía moderada, pero con presiones concentradas en gastos cotidianos sensibles. El combustible fue el factor decisivo del mes, mientras la electricidad, el calzado y los paquetes turísticos ayudaron a contener el aumento. Así, el IPC cerró agosto con precios 2.2% superiores a los de un año antes.

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