Producción de tomate industrial continúa en Panamá, pese a que el arancel de importación bajó a 0%

Para el cultivo de 100 hectáreas se emplea a unos 15 mil jornaleros

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Los agricultores experimentan un aumento en los costos de producción. REUTERS/Brian Snyder/File Photo/File Photo
Los agricultores experimentan un aumento en los costos de producción. REUTERS/Brian Snyder/File Photo/File Photo

La producción nacional de tomate industrial para la elaboración de salsas, pastas y kétchup continúa, pese a que el arancel de importación del concentrado del producto llegó este año a 0%.

La baja arancelaria obedece a lo pactado en el Tratado de Promoción Comercial, firmado entre Panamá y Estados Unidos en 2006.

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Durante la reciente zafra, que inició en diciembre y finalizó a mediados de abril, los productores lograron cumplir una cuota de 3 mil toneladas del fruto, establecida con la empresa Nestlé, única compradora a gran escala en el país.

Esto, pese a que la actividad también se ha visto afectada por un aumento en los costos de producción, situándose en $10 mil por hectárea.

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Por ello, los productores claman por un apoyo gubernamental, a fin de solventar en parte esta situación.

“Con un aporte de dos o tres centavos por libra que nos ayuden podríamos paliar el costo de producción”, dijo Celestino Rivera, presidente de la Asociación de Productores de Tomate de Azuero.

Explicó que el tomate industrial solo se está sembrando en la provincia de Los Santos, donde 40 productores se esfuerzan por cultivar cada año unas 100 hectáreas, aunque este pasado ciclo agrícola solo pudieron sembrar 70 hectáreas.

Receta de kétchup casero (Adobe Stock)
El concentrado de tomate se utiliza en diferentes preparaciones para el condimento de las comidas. (Adobe Stock)

La actividad agrícola es de gran importancia económica para la provincia santeña, toda vez que por cada 100 hectáreas cultivadas se emplea a unos 15 mil jornaleros.

Esta es una manera de contribuir a disminuir el galopante desempleo que se experimenta en las zonas rurales del país, señaló el presidente de la Asociación de Productores de Tomate de Azuero.

El cultivo de tomate para el procesamiento industrial se estableció en Panamá a fines de la década de 1940, cuando la empresa Nestlé instaló una planta receptora en la población de Natá, en la provincia de Coclé.

Datos del Instituto de Innovación Agropecuaria (IDIAP) indican que el proyecto inició con 15 agricultores y 185 toneladas entregadas, y que ya para 1985 unos 677 agricultores producían 27,743 toneladas.

Las reformas comerciales, tras la adhesión del país a la Organización Mundial del Comercio (OMC), incluida la reducción arancelaria a un techo inicial de 15% y nuevas normas de competencia, tuvieron efectos estructurales en la agricultura panameña, reduciendo la presencia de productores locales y la contribución del sector primario al Producto Interno Bruto (PIB).

El sector tomatero no escapó a esa realidad y la actividad agrícola que antes se realizaba en las provincias de Herrera y Coclé, ahora ha quedado reducida mayormente al distrito de Los Santos, en la provincia del mismo nombre.

De diciembre a mediados de abril se realiza la zafra de tomate en Panamá. REUTERS/Edgar Chavez
De diciembre a mediados de abril se realiza la zafra de tomate en Panamá. REUTERS/Edgar Chavez

La desgravación arancelaria del concentrado de tomate a 0% no afecta por el momento a los productores, quienes señalan que la mayor producción del fruto está en Chile, país que hasta el momento no ha manifestado interés en exportar el producto a suelo panameño.

No obstante, los productores no se confían, por lo que instan al gobierno a mantenerse en alerta, pues alegan que el producto podría venir triangulado de cualquier otro país.

Panamá y Chile mantienen un tratado comercial que fue suscrito el 27 de junio de 2006 y entró en vigor el 7 de marzo de 2008.

Para mejorar el rendimiento, la calidad y una mejor adaptabilidad, el Instituto de Innovación Agropecuaria liberó recientemente dos variedades de tomate, la IDIAP-TM-EJIDO-25 y la IDIAP-TM-SALSA-25, que según los investigadores agrícolas son más resistentes al calor y a la humedad.

La entidad oficial también ha desarrollado estudios sobre la evolución del rendimiento y la oferta nacional del tomate industrial analizando, según informó, fases tecnológicas y desafíos estructurales que afectan su sostenibilidad.

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