
No pasó tanto tiempo desde que el debate en el mercado internacional giraba en torno a cuántas veces iba a subir la tasa de interés de la Reserva Federal. El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente presionaba al alza las expectativas inflacionarias, y el empleo y el crecimiento no daban señales de alerta.
Hoy la discusión es otra: determinar si la Fed mantendrá inalterada la tasa o si finalmente optará por un único incremento. En parte, el giro en las expectativas estuvo marcado por los datos laborales que culminaron el viernes con la publicación del job report de julio.
PUBLICIDAD
De manera contraintuitiva, la tasa de desempleo en la economía estadounidense bajó en un contexto de destrucción de empleo. En julio se perdieron 23 mil puestos, cifra muy por debajo de los 80 mil que anticipaba la mediana de analistas relevados por Bloomberg y del dato de junio, que originalmente marcaba 57 mil y luego fue revisado a la baja hasta apenas 20 mil.
En julio se perdieron 23 mil puestos, cifra muy por debajo de los 80 mil que anticipaba la mediana de analistas relevados por Bloomberg y del dato de junio
En total, las revisiones netas de los dos meses anteriores restaron 103 mil empleos. La tasa de participación de la fuerza laboral (personas que buscan trabajo activamente) jugó un rol crucial en la cifra final. La desocupación cayó del 4,2% al 4,1% de la población debido a que el denominador (la población económicamente activa) se contrajo del 61,5% al 61,4 por ciento.
PUBLICIDAD
Tres factores estructurales vienen presionando esta participación:
- Demográfico: la generación de los baby boomers sigue saliendo del mercado por jubilación a un ritmo sostenido.
- Migratorio: las restricciones implementadas por la administración Trump redujeron el flujo de ingresantes a la fuerza de trabajo, especialmente en construcción, agricultura y servicios.
- Cantidad de trabajadores desalentados, personas que abandonan la búsqueda ante la percepción de menores oportunidades.
Desde el gobierno buscaron relativizar la cifra y, en cierta medida, tienen un punto.
Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, atribuyó en una entrevista con Fox News la debilidad a dos factores puntuales y sostuvo que, al excluir a los trabajadores públicos y el efecto del Mundial, la creación de empleo rozó los 100 mil puestos. Es verdad que, excluyendo el sector público y la hotelería, la cifra se ubicaría cerca de los 70 mil.
PUBLICIDAD
En Argentina se sabe que el Mundial se jugó hasta el 19 de julio y que no terminó cuando quedó afuera Estados Unidos. También es cierto que la metodología de la encuesta del BLS toma como referencia la semana del 12 de julio, momento en que el torneo aún estaba en curso.
Más allá de esa referencia, es probable que el fin de la fase de grupos, por ser el momento de mayor congregación del evento, haya tenido un impacto directo en los números. Este efecto podría volver a sentirse en el reporte de agosto, por lo que resulta prudente esperar a las próximas publicaciones antes de sacar conclusiones apresuradas.
PUBLICIDAD
Por el lado del empleo público operó un factor estacional habitual, provocado por el receso de verano en las instituciones educativas municipales
Asimismo, por el lado del empleo público operó un factor estacional habitual, provocado por el receso de verano en las instituciones educativas municipales. Aun así, la debilidad del sector privado fue real.
El comercio minorista y las finanzas destruyeron puestos, mientras que el sector salud, que en el último tiempo venía siendo el pilar de la creación laboral, generó empleos, pero por debajo de su promedio. En el agregado, el sector privado solo sumó 30 mil puestos, la mitad de lo esperado.
PUBLICIDAD
Más allá de estos factores puntuales, el mercado laboral se percibe más frágil de lo que sugiere la tasa de desempleo. Esa fragilidad coexiste con una economía que, paradójicamente, sigue creciendo con fuerza. El modelo GDPNow de la Fed de Atlanta proyecta un crecimiento anualizado del 5,9% para el tercer trimestre, impulsado por el consumo y la inversión en infraestructura. Resulta complejo explicar cómo conviven una creación de empleo débil, concentrada mayoritariamente en el sector salud, con un ritmo de actividad tan elevado.
La respuesta a este dilema podría estar en el debate sobre la inteligencia artificial y la productividad, un concepto que parecía futurista y que hoy ayuda a explicar la coyuntura.
PUBLICIDAD
El debate sobre la inteligencia artificial y la productividad, un concepto que parecía futurista y que hoy ayuda a explicar la coyuntura
El propio Kevin Warsh, presidente de la Fed, dedicó parte de sus presentaciones al tema. En su testimonio ante el Congreso en julio destacó que el crecimiento de la productividad viene mostrando una solidez sostenida y rechazó la hipótesis de que la tecnología vaya a destruir empleo de manera masiva.
Lo que describe Warsh es un escenario en el que la tecnología permite a las empresas producir más con la misma o menor cantidad de personal. De ser así, la economía puede expandirse sin necesidad de contratar al ritmo que asumían los modelos tradicionales. Dicho de otro modo, el breakeven del mercado laboral, definido como la cantidad de puestos que la economía necesita generar para mantenerse estable, podría estar descendiendo por razones que van más allá de la demografía o la migración.
PUBLICIDAD
No obstante, como suele definirlo el propio titular de la Fed, esta dinámica representa una carrera entre oferta y demanda, cuyo resultado definitivo no está garantizado.
Los efectos de la IA sobre la demanda resultan visibles e inmediatos a través de la inversión en centros de datos, microchips e infraestructura eléctrica. En cambio, los efectos sobre la oferta, reflejados en mayor producción por trabajador, menores costos y eficiencia, son más lentos y difíciles de capturar con las herramientas estadísticas actuales, lo que deja abierta una de las grandes incógnitas macroeconómicas del momento.
PUBLICIDAD
Los efectos de la IA sobre la demanda resultan visibles e inmediatos a través de la inversión en centros de datos, microchips e infraestructura eléctrica. En cambio, los efectos sobre la oferta son más lentos y difíciles de capturar
Lo que sí parece estar ocurriendo, y que las estadísticas laborales tradicionales no capturan con precisión, es un cambio en la forma en que una parte creciente de la fuerza de trabajo genera ingresos.
Los datos de la Oficina del Censo muestran una cantidad récord de solicitudes para crear nuevas empresas, pero la expansión está concentrada en emprendimientos unipersonales, como contratistas independientes, comercio electrónico y consultores. En cambio, la creación de empresas con intención de contratar empleados lleva estancada desde 2021.

En este escenario, la inteligencia artificial opera como un multiplicador de productividad. Al automatizar tareas de diseño, contabilidad, marketing o programación, la tecnología permite que una sola persona sostenga operaciones que antes requerían un equipo entero. La consecuencia es que hoy están naciendo más compañías de fundador único que en cualquier otro momento reciente.
Esta transformación tiene una implicancia directa para la lectura del mercado. Un trabajador que deja un empleo asalariado para emprender por su cuenta no figura en las nóminas no agrícolas ni en las vacantes de empleo, pero sigue generando ingresos y consumiendo.
Si bien es prudente evitar tesis cerradas, este canal alternativo de absorción ayuda a explicar la brecha entre un mercado laboral tradicional que se enfría y un consumo que sigue creciendo.
El autor es analista de PPI (Portfolio Personal Inversiones)
Últimas Noticias
La oposición se entusiasma con las señales de los gobernadores y anticipa más resistencia en Diputados
En los bloques opositores esperan que el clima electoral influya sobre las provincias aliadas, cuyos mandatarios se endurecerán tanto si pretenden negociar alianzas con la Casa Rosada o para competir con los candidatos libertarios

Nuevo plan de pagos de ARCA: quiénes pueden adherirse y hasta cuántas cuotas ofrece
El régimen permite ordenar compromisos tributarios, previsionales y aduaneros ya exigibles, bajo un esquema especial para sectores específicos

La industria que resiste no es la que baja precios, es la que cambia de estrategia
JIT Pants y Santista exponen que, aun en un escenario adverso para textiles y calzado, hay empresas que logran crecer con inversión, diferenciación y reconversión comercial

Conversemos sobre los feriados
En el Perú existe una preocupante tendencia a legislar sin evaluar las consecuencias económicas de las decisiones que se adoptan.

El costo estructural de la nueva Carta Orgánica del BCRA: por qué esta estabilidad no es neutral
El proyecto oficial para modificar la ley que rige a la autoridad monetaria abre un debate clave para el futuro del país



