La educación como puente: la apuesta de la Fundación San Lucas

Los sueños de los jóvenes no deben estar limitados por su contexto económico. Cómo acceder a las becas

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Ilustración plana de jóvenes diversos caminando sobre un puente que cruza un río, conectando un barrio humilde con edificios que representan universidades argentinas.
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Soy un admirador nato de la UBA, la Universidad de Buenos Aires. De hecho, antes de entrar al seminario estudié Arquitectura y cursé hasta tercer año. Luego dejé la carrera para seguir mi vocación sacerdotal.

Hace unos quince años trabajábamos en el barrio de Soldati con un grupo llamado Manos en Acción. Ahí conocimos a varias chicas que estaban terminando el secundario y tenían el deseo de seguir una carrera universitaria. Sin embargo, ingresar y sostener los estudios en la universidad pública les resultaba difícil por distintas circunstancias. Fue entonces cuando empecé a pensar que, si lográbamos conseguir becas, una universidad privada podía convertirse en una posibilidad concreta.

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La ventaja que muchas veces ofrece la universidad privada es que los horarios suelen estar claramente establecidos. Esto permite que jóvenes con pocos recursos económicos, pero con buenas capacidades académicas, puedan estudiar y trabajar al mismo tiempo. Así nació el programa de becas de la Fundación San Lucas.

El primer paso fue posible gracias a la generosidad de la UADE y, particularmente, de Héctor Massoero, presidente de la Fundación UADE, quien nos ofreció cinco becas. A partir de ahí el programa comenzó a crecer gracias también al apoyo de Estudiantes Organizados que hace 4 años nos acompañan en todo este programa. Hoy contamos con cincuenta becas en esa universidad.

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También pudimos recuperar la beca social de la Universidad Favaloro. Como dato interesante, desde sus orígenes el doctor René Favaloro estableció que el 5% de los estudiantes debían acceder mediante becas sociales. Actualmente la Fundación San Lucas trabaja junto a la universidad para hacer realidad ese objetivo, administrando ese porcentaje de la matrícula en la totalidad de las carreras que ofrece Favaloro, destinado a jóvenes con dificultades económicas. Un dato interesante es la amplia oferta que ofrece esta universidad -muchas veces poco conocida más allá de Medicina- que son una apuesta por el mundo de la salud y a formar profesionales del campo con una diversidad propias de carreras como Bioimágenes, Instrumentación Quirúrgica o Ingeniería entre otras.

A su vez, desde hace un año la UCA nos confió la gestión de las becas UNIR, una línea de cobertura completa dentro del programa de becas Papa Francisco. Nuestra fundación canaliza las postulaciones para este tipo de ayuda económica en la mayoría de las carreras de la universidad. Gracias a este trabajo, el año pasado 42 estudiantes pudieron empezar a estudiar en la UCA con una beca completa.

También comenzamos a trabajar con la Universidad del CEMA (UCEMA), apostando a la innovación educativa. Ahí ofrecemos becas para 4 carreras (Ingeniería en Informática, Licenciatura en Negocios Digitales, Licenciatura en Economía Empresarial, BA – Licenciatura en Artes Liberales y Ciencias), entre las cuales me gustaría destacar la Licenciatura en Artes Liberales y Ciencias, una propuesta poco frecuente en nuestro país. En un mundo tan cambiante como el actual, este tipo de formación permite una salida laboral amplia y flexible, acompañando mejor los intereses y talentos de cada estudiante.

Este año se suma además la Universidad de San Andrés, una de las instituciones de mayor prestigio de la Argentina. Junto a ella trabajaremos para otorgar becas de cobertura completa en todas sus carreras, ampliando nuestro alcance hacia la provincia de Buenos Aires y acercando nuevas oportunidades a jóvenes de la zona norte.

Fieles al espíritu de diversidad que caracteriza a la Fundación San Lucas, también incorporamos a la Universidad Evangélica, con una fuerte apuesta por carreras vinculadas a la gestión de la tecnología y al diseño y gestión de contenidos audiovisuales.

Pero nuestro objetivo no es solamente aumentar la cantidad de becas. Queremos ofrecer más opciones académicas, en distintas universidades y en diferentes puntos geográficos, acompañando perfiles e intereses diversos. Por eso entendimos también que una carrera universitaria no siempre es el único camino posible.

En la Argentina, donde muchas carreras demandan cinco o seis años de estudio, algunas personas necesitan alternativas más cortas y orientadas al trabajo inmediato. Por eso este año comenzamos a ofrecer cursos de oficios junto al ISEHG. Queremos que quienes no pueden o no desean afrontar una carrera universitaria tengan igualmente la oportunidad de capacitarse y construir un proyecto de vida.

Al mismo tiempo empezamos a desarrollar nuestro programa en el interior del país, porque creemos que el acceso a la educación no debe depender del lugar donde uno nació. Actualmente estamos trabajando para ampliar nuestra red de becas junto a universidades como la UNSTA, la Universidad Blas Pascal y la UCASAL, entre otras instituciones, con el objetivo de que los jóvenes del interior también tengan oportunidades concretas para estudiar.

Si conocés a alguien a quien esta propuesta pueda servirle, compartísela. Las inscripciones permanecerán abiertas hasta julio, los cupos son limitados y este es el link para inscribirse.

Creo que en un momento en el que las bases de nuestro país muchas veces parecen debilitadas y en el que cuesta encontrar consensos, tenemos que volver a apostar por la educación. La educación es un puente que une, acompaña y permite que más personas accedan a un oficio, a una profesión y a la posibilidad de una movilidad social ascendente.

Esa es la apuesta de la Fundación San Lucas: creer que los sueños de los jóvenes no deben estar limitados por sus limitaciones económicas. Todos deberían tener la oportunidad de estudiar aquello que los apasiona y los convoca. Por eso hoy, más del 70% de nuestros aplicantes son primeros universitarios de la familia.

Porque solo cuando existen oportunidades reales podemos hablar seriamente de meritocracia. Solo cuando existen oportunidades podemos construir una sociedad que valore el esfuerzo y que forme más y mejores profesionales.

Esa es nuestra apuesta para la Argentina.