
Rama Duwaji es una de las sensaciones políticas mundiales sin hacer política o hacerla a su manera. Es ilustradora y artista y la esposa de Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York que asumió con ella a su lado y con un discurso rupturista del modelo conservador que parece monopolizar a la dirigencia mundial.
Ella sobresalió con su look moderno, juvenil, elegante, fuera del molde de las primeras damas convencionales, de las modelos jóvenes al lado de señores que les sacan tantos años que podrían ser sus abuelos y las llevan como muñecas de torta, de las políticas frustradas que se apañan a ser acompañantes cuando podrían ser protagonistas o a chicas tan incómodas con el rol que simplemente huyen de la vida pública.
El primer día del año llegó con la primera polémica de 2026 y los dardos clásicos contra una mujer por cómo se planta o pisa. El problema no es que ellas se pregunten “¿qué me pongo?”, sino que les objetan todo lo que se ponen (o dejan de poner).

Si son atadas o desatadas, si muestran o tapan, si no se esfuerzan por su aspecto o si están demasiado producidas, si son originales o si son una copia seriada. Nadie se salva y de ese hateo incesante es del que hay que salvar a las chicas que no quieran permanecer al margen.
En la foto en la estación City Hall, del subterráneo, mientras su esposo juraba ante la fiscal general Letitia James, se la vio con unas botas españolas atadas con un cordón en la parte de atrás que se hicieron furor y dispararon los comentarios.
El calzado es de la casa Miista, un negocio con locales en Nueva York, París, Barcelona y Londres, que produce en Alicante, España y que su creadora (Laura Villasenín) es de Galicia. La crítica no se hizo esperar por el valor de los zapatos.
La retórica aburrida contra cualquier persona que busque dar derechos y se ponga, use o tenga una casa, unas zapatillas, un teléfono o algún objeto que posea algún valor. Los que quieren quitar a los demás pueden tener de todo y las que quieren repartir bienes y remarcar valores no pueden tener nada.
Esa saña ya es imposible de sostener, pero el encarnizamiento con las mujeres por cómo se visten es imposible. Si no lucen son insulsas, feas, poco femeninas y dejadas. Si no se visten bien dan vergüenza y si se muestran con estilo y con calce propio no pueden hacerlo porque entonces ostentan.
El único lugar para las mujeres, en el área política, es el de adherir a la concentración de riqueza o demostrar que una mujer sin codicia, malicia o competencia no es mostrable.
En cambio, Rama es la primera chica de la generación Z en ocupar un lugar como primera dama y, por la espectacularización de la figura de Mamdani, aunque no sea una presidencia, su rol tiene proyección internacional.
Por eso, el taconeo de Rama vino a reivindicar otra de sus obras de arte: pararse frente al mundo para decir que las mujeres jóvenes están preparadas para atarse los cordones y salir a la cancha. Y, si no, hay que ver cómo se destaca en un invierno en Nueva York.

La periodista y escritora española Raquel Peláez escribió en El País que los valores de Villasenín coinciden con el foco de Mamdani y Duwaji y, puso como ejemplo, unas palabras de su último newsletter: “El momento tecnológico en el que nos encontramos se asemeja a la era de la Revolución Industrial, con su riesgo de desplazamiento generalizado. Para mí, todo depende del factor humano”.
El estilismo de Rama fue propuesto por editora de moda Gabriella Karefa-Johnson a la que se le hizo realidad el sueño que escribió en The Cut y logró su objetivo: asesorar a la ahora primera dama. La artista se puso la camiseta y salió a la cancha con un abrigo vintage de Balenciaga, unas calzas tipo ciclista de The Frankie Shop y un par de botas de Miista.
Los aros fueron prestados por New York Vintage, que tiene tesoros antiguos de moda. Mamdani ya contó que cuando filmó un video con un traje que mojó para su campaña era de segunda mano porque su esposa es fan de los lugares de ropa usada y se lo había conseguido revolviendo perchas.
Después, cuando pasó al aire libre, en un segundo acto, el cambio fue con un tapado de la diseñadora palestina, con residencia en el Líbano, Cynthia Merhej, de la marca Renaissance Renaissance. Su look destacó sin ostentación, pero tampoco sin vestirse para no ser vista, un defecto que parece inerte a la vida política.
La periodista Ana Requena de ElDiario.es y autora de Intensas tuiteó: “Esa mezcla de machismo y clasismo que no deja salida a las mujeres de izquierda. Si vistes casual y con zapatillas, no estás a la altura. Si vistes con prendas caras, no eres coherente. Unas botas artesanas y que cuestan dinero parecen más coherente que la fast fashion de 10 €”.
Ese mismo sentido fue el que concentró a gran parte de la opinión pública: no es comprometido comprar una remera ultra barata, con mano de obra sin derechos laborales y que llena montañas de basura textil en África. Por eso, un trabajo valorado, artesanal y reconocido también es parte de la dirección a dónde hay que caminar.
Chloe Iris Kennedy, comentarista de moda y periodista, también sumó en X: “La ropa cara no puede reducirse al antisocialismo cuando la alternativa más barata (la moda rápida) es pro-trabajo explotado. Cuando la misión del capitalismo es retener la mayor cantidad de ganancias posible del trabajador, la gente con recursos debería comprar estas marcas con cadenas de suministro transparentes”.
La periodista nortemericana Jill Filipovic sumó en el mismo sentido: “Estas botas están hechas a mano por artesanos en España y Portugal, dedicados a mantener viva la artesanía, utilizando cadenas de suministro transparentes y un abastecimiento ético. Eso cuesta dinero. Además, es mucho mejor para las personas y el planeta que la moda rápida, barata y desechable”.
Zohran tiene 34 años (es el segundo alcalde más joven de Nueva York) y ella, 28 y sí, es la primera dama más joven, sub 30, de la ciudad y de las primeras letras de la política mundial actual. Él le agradeció públicamente con el elogio “mi increíble esposa” y con la palabra árabe hayati que significa “mi vida”.
“No hay nadie a quien prefiriera tener a mi lado en este momento, y en todos los momentos”, le dedicó con un romanticismo a prueba de redes sociales. Aunque, sí, como tantos jóvenes que saben los vericuetos del sexo en Nueva York, se conocieron a través de una app de citas Hinge, en 2021.
En 2024 se comprometieron y se casaron en Uganda, donde nació él y en Nueva York. Las fotos de Kara McCurdy con los dos en el metro, en viaje al registro civil, mientras no eran reconocidos todavía y con el look de ella con vestido blanco vintage, toques de encaje, botas negras altas y un ramo de flores en la mano, ya son icónicas.

“Rama no solo es mi esposa; es una artista increíble que merece ser conocida en sus propios términos”, escribió Mamdani en Instagram en mayo de 2025. Los piropos no se susurran en privado, se escriben en IG.
Ella muestra y diseña, da talleres de cerámica, posa, actúa, dibuja y crea. Es Licenciada en Artes de la Comunicación. Nació en Houston y, a los 9 años, se mudó a Dubai. Tiene ascendencia siria. Estudió en Virginia y se mudó a Nueva York para crear. Realizó una maestría en Bellas Artes, en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York.
Su tesis fue sobre una frase (“Sahtain!”), que significa “Buen provecho” y la cultura oriental de compartir la comida. Su atractivo es tan amplificado que el titular de The New York Times fue “¿Quién es Rama Duwaji, la esposa de Zohran Mamdani, el alcalde electo de Nueva York?”. La periodista Sadiba Hasan citó una frase de su amigo y fotógrafo Hasnain Bhatti: “Es nuestra princesa Diana moderna”.

Ella tiene una impronta de Emily en París, pero con menos frivolidad y más compromiso, contra los genocidios y la discriminación. “Rama Duwaji es la primera dama de la ciudad de Nueva York y no lleva un vestido tubo”, destacó la revista Harper’s Bazaar.
“El look de la noche electoral de Rama Duwaji une Brooklyn y Oriente Medio”, celebró Women’s Wear Daily. El interés por ella es tan grande que sorprende, ya que se le adjudica ser el talento oculto en la campaña electoral. Pero no era una cara visible. Ahora sí, y su estilo levanta fandom y polvareda.
Las noticias de moda y política están en un clímax. “Rama Duwaji le da un nuevo significado a su “abrigo llamativo” en su toma de posesión. Con su abrigo de corte princesa color marrón chocolate, la nueva primera dama de Nueva York parecía un poco extravagante, un poco vintage, un poco Tolstoi, completamente apropiada y diferente a cualquier otra persona en el escenario”, siguió tirando créditos The New York Times.
“Atenderemos a todos los neoyorquinos, no solo a los multimillonarios de la oligarquía que creen que pueden comprar la ciudad. Gobernaremos sin vergüenza ni inseguridad, sin disculparnos por lo que creemos. Fui elegido como un socialista demócrata, y gobernaré como un socialista demócrata. No abandonaré mis principios por miedo a ser tachado de radical”, se comprometió Madmani.
En la apertura del acto público, la oradora principal fue Alexandria Ocasio-Cortez, quien fue central en la campaña de Madmani. Ella es de origen puertorriqueño, fue comparada con Evita por Donald Trump, insultada por republicanos que la tildaban de “fucking bitch” y criticada por videos donde se la ve bailando en una terraza.
“La primera dama de la Generación Z: cómo Rama Duwaji, la esposa de Mamdani, está transformando la moda política”, escribió, en The Guardian, Jess Cartner-Morley, editora de moda. Y subrayó: “Para muchos jóvenes votantes neoyorquinos, que hasta ahora no se han sentido representados en la vida cívica, el estilo de Duwaji es más que un simple adorno”.
“Representa un cambio en la imagen del liderazgo público y se dirige a votantes acostumbrados a absorber noticias y comprender valores a través de pistas y mensajes visuales”, enmarcó Cartner-Morley. Si hay que hacerse ver el efecto está logrado. Rama plantó su semilla y hay que ver cómo crece el árbol.
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