
En los últimos años, la inclusión financiera dejó de ser un concepto aspiracional para convertirse en un tema central de agenda pública. El acceso a crédito, ahorro o seguros es una puerta de entrada a mejores oportunidades para millones de personas. Sin embargo, la pregunta sigue en pie: ¿cómo lograr que más argentinos puedan entrar al sistema financiero en condiciones seguras?
El escenario internacional ofrece pistas. Desde Asia hasta África, el uso de datos alternativos para medir el riesgo crediticio se volvió una práctica habitual: facturas de servicios, historial de telefonía móvil, indicadores geográficos o incluso el comportamiento digital sirven para demostrar responsabilidad de pago. A eso se suma las mayores posibilidades tecnológicas para crear productos que se ajusten a diferentes segmentos de clientes y necesidades
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Finalmente, la educación financiera gana terreno: no alcanza con acceder a una cuenta, hay que saber administrarla.
¿Cómo lograr que más argentinos puedan entrar al sistema financiero en condiciones seguras?
En Argentina, el avance de los pagos digitales es evidente: las billeteras virtuales están presentes en todo el país. Pero aún queda una barrera fuerte: miles de personas no tienen historial crediticio suficiente para obtener un préstamo en condiciones competitivas. Integrar múltiples fuentes de información alternativa para armar indicadores que ayuden a tener un perfil más completo del consumidor es clave, y el gran desafío es hacerlo con reglas claras: respetando la privacidad y la legislación vigente. El dilema es encontrar el balance: usar los datos como herramienta de inclusión sin poner en riesgo los derechos de los consumidores.
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Acceder al crédito es un derecho, pero también una responsabilidad. Para quienes están empezando, hay recomendaciones básicas: elegir productos simples y de bajo monto, cumplir con las fechas de pago, comparar opciones antes de firmar y consultar periódicamente el propio reporte crediticio. Son pasos pequeños, pero determinantes para construir su huella financiera.
Desde Asia hasta África, el uso de datos alternativos para medir el riesgo crediticio se volvió una práctica habitual
En la Argentina de 2025, el 65,8% de la población adulta ya accedió a su primer crédito formal. Es una cifra alentadora, pero todavía más de un tercio de los argentinos permanece fuera del sistema. El desafío que queda por delante es enorme: hacer que el acceso sea cada vez más amplio, equitativo y sostenible.
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La inclusión financiera no es un fin en sí mismo, sino un camino. Para recorrerlo, se necesita la combinación de innovación tecnológica, analíticos precisos, regulación inteligente, responsabilidad en el uso de datos y, sobre todo, educación financiera. Solo así podremos asegurar que el crédito se convierta en una verdadera llave para el crecimiento personal y colectivo.
El autor es Gerente General de Equifax Argentina
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