Otra vez, sopa. Una vez más, Argentina atraviesa volatilidades cambiarias que ponen en riesgo no solo el plan económico del gobierno, sino también su capital político.
De haber dolarizado al inicio del mandato, hoy ni la inflación, ni el tipo de cambio, ni la astronómica tasa real de interés serían siquiera tema de conversación.
Sin embargo, persiste el mito de que Argentina no podía dolarizar en aquel momento por falta de dólares.
El mito del 100% de respaldo
Este mito sostiene que si no hay suficientes dólares para respaldar la base monetaria o agregados como M2 o M3, entonces no es posible dolarizar. La realidad demuestra que esto es falso. Si fuese cierto que se requieren reservas netas equivalentes al 100% de la base monetaria para dolarizar, Argentina no podría haber implementado ninguna de sus cajas de conversión, ni Ecuador ni El Salvador podrían haber dolarizado a principios del siglo XXI.
No hace falta contar con todos los dólares en el momento del anuncio; lo indispensable es la credibilidad
La idea descansa en dos restricciones ficticias. Primera: que esos dólares son necesarios al día siguiente de anunciar la dolarización. Falso. Si se toman los casos de Ecuador y El Salvador como guía, el proceso puede llevar entre nueve meses y dos años. No hace falta contar con todos los dólares en el momento del anuncio; lo indispensable es la credibilidad.
Segunda restricción: que las reservas del Banco Central caen a medida que se cambia el circulante por dólares. Ecuador nos muestra lo contrario. Mientras se rescataban los sucres en circulación, las reservas de libre disponibilidad del Banco Central aumentaron 300 millones (34%). ¿Cómo es posible?
El mecanismo real del cambio
El Banco Central no es la única fuente de dólares en la economía. El efectivo representa solo el 20% de la oferta monetaria; el resto es dinero bancario creado mayormente por el sector privado.
Aunque el canje físico de billetes pueda llevar meses, la dolarización de depósitos bancarios y otros activos financieros es inmediata, porque lo que cambia principalmente es la unidad de cuenta, no solo los billetes.
Los depósitos bancarios se dolarizan de manera instantánea. Depositar pesos en una cuenta bancaria equivale a dolarizar el efectivo. Otra opción es el pago de impuestos: al abonar tributos en pesos, esos fondos ingresan a la cuenta del Tesoro, efectivamente dolarizándose.
¿Cuándo hace falta un respaldo del 100%? Solo en casos extremos: liquidación total del Banco Central (decisión política) o corrida bancaria masiva (improbable, dado el alto dinero transaccional en bancos argentinos). Luego de un levantamiento parcial del cepo, no hubo corrida bancaria. Si no la hubo con un peso aún agonizante, ¿por qué ocurriría cuando las cuentas estén denominadas en dólares?
Cómo implementarlo
Los billetes en circulación en Argentina representan el 2,5% del PBI. En una dolarización, simplemente se suman a la deuda total. Con reservas brutas positivas y superávit primario, la dolarización resulta viable desde el punto de vista financiero.
Existen al menos dos caminos. El modelo híbrido combina las experiencias de Ecuador y El Salvador: se otorga un plazo (por ejemplo, doce meses) para la dolarización voluntaria del efectivo vía el sistema bancario y el pago de impuestos. Si el circulante no supera un umbral predeterminado (por ejemplo, el 50% del circulante inicial), se continúa como El Salvador (ambas monedas son válidas). Si lo supera, se adopta el esquema ecuatoriano, en el que el peso pierde validez legal luego de, por ejemplo, otros doce meses.

El modelo salvadoreño resulta políticamente más viable, ya que no exige una votación del Congreso para eliminar la moneda nacional. Su desventaja es que deja abierta la puerta al retorno del peso como instrumento de extracción de rentas.
La restricción real
Si los dólares necesarios son exagerados por los críticos, ¿qué se necesita realmente? Tres cosas:
- apoyo público (que ya existe -ni las autoridades monetarias suelen ahorrar en pesos-),
- plan técnico de implementación (hay varios; en esta nota se exponen dos ejemplos); y
- voluntad política. Esta última es la restricción genuina.
La crítica de “dolarizar sin dólares” es un hombre de paja que evita enfrentar los verdaderos costos y beneficios. Argentina ya está informalmente dolarizada con gran apoyo público.
La crítica de “dolarizar sin dólares” es un hombre de paja que evita enfrentar los verdaderos costos y beneficios
Los ejemplos y casos históricos aquí citados demuestran que el problema técnico puede resolverse de diversas formas.
El costo de no dolarizar se hace evidente en cada crisis cambiaria. La volatilidad monetaria continuará siendo un lastre mientras persista el mito de que la dolarización es técnicamente imposible.
Es hora de que el debate se centre en los verdaderos dilemas de política económica, no en obstáculos imaginarios. La pregunta del título tiene una respuesta clara: sí, Argentina se podría haber dolarizado en el cambio de gobierno, si hubiera existido la voluntad política.
El autor es doctor en Economía, Director del Center for Free Enterprise en The University of Texas at El Paso. Esta nota se publicó en el Blog del Libro Dolarización: Una solución para la Argentina
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