Boom de importaciones: oportunidades y amenazas para consumidores y productores locales

La apertura del mercado argentino a productos importados de bajo costo genera entusiasmo y también temor. ¿Estamos frente a una nueva era de acceso o ante una crisis silenciosa para la producción local?

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El logo de Shein y
El logo de Shein y la tienda web de la empresa (REUTERS/Dado Ruvic)

Con el ingreso masivo de productos importados de bajo costo, hoy el consumidor argentino vive una experiencia ambivalente. Por un lado, el entusiasmo de poder acceder a precios más competitivos y una variedad mayor que la que ofrecen las marcas locales. Por otro, el miedo al fraude y la desconfianza a la hora de sacar la tarjeta de crédito y hacer clic en “comprar”.

Las principales dudas se repiten:

  • ¿El producto realmente llega?
  • ¿Es seguro pagar con tarjeta?
  • ¿Qué pasa si viene roto o no es lo que esperaba?

Y ante tanta incertidumbre, muchos se apoyan en lo que hoy se convirtió en el nuevo filtro de confianza: el boca a boca digital. TikTok, foros, reels de unboxing y recomendaciones de desconocidos que ya probaron antes.

Hicimos uso de una las más populares para evaluarlo*, el producto llegó y lo hizo dentro del plazo prometido. La trazabilidad de la logística es sorprendente: en cada paso del camino, la app informa con exactitud dónde está tu paquete y cuándo lo vas a recibir.

¿La tarjeta de crédito? Sin inconvenientes. El cargo vino con todos los detalles y el recargo impositivo por pago en dólares incluido de forma clara.

Ahora, la pregunta que muchos se hacen es: ¿y la calidad?

En nuestra experiencia, es de media a baja. No es lujo, pero puede ser funcional. La clave está en el criterio de compra: ¿para qué lo querés, qué uso le vas a dar? Si es algo ocasional o descartable, el balance puede cerrar.

Lo que sorprendió fue el servicio postventa. En un pedido, los productos se demoraron un día y lo notificaron inmediato, acreditándo puntos de cortesía para la próxima compra. En otra ocasión, una decoración llegó rota y el reembolso fue automático.

Entonces, ¿vale la pena?

Depende. Si el consumidor argentino aprende a comprar con conciencia —entendiendo calidad, tiempo de entrega y uso—, estas plataformas pueden convertirse en una opción válida.

Ahora bien, ¿qué pasa con los que están del otro lado del mostrador?

Los productores y marcas locales tienen hoy un nuevo desafío: competir con esta experiencia digital, global y muchas veces más barata. Y ahí empieza otra parte de la historia.

Los productores y marcas locales ante una competencia feroz

Del otro lado del mostrador, la situación es distinta. Para los emprendedores, fabricantes y marcas nacionales, la apertura del mercado no siempre se vive como una oportunidad, sino más bien como una amenaza directa. Y no es para menos.

El impacto se siente rápido: caída en las ventas, presión para bajar precios, márgenes cada vez más ajustados y clientes que ahora comparan con productos extranjeros que llegan directo a la puerta de su casa a un clic de distancia.

Ante este escenario, la urgencia de repensar la propuesta de valor se vuelve ineludible. Ya no es solo competir por precio, de hecho en muchos casos no vas a poder ganarles o solo igualarlos. Hoy, diferenciarse es cuestión de supervivencia.

La calidad, la cercanía, el asesoramiento humano, los tiempos de entrega inmediatos o el compromiso con la producción local pueden ser ventajas competitivas reales, pero solo si se comunican bien y se integran a la experiencia de compra.

Algunos casos muestran que es posible adaptarse: marcas que comenzaron a ofrecer personalización de productos, servicios postventa mucho más ágiles, envíos en 24 horas o experiencias híbridas online y físicas para fidelizar al cliente. También hay quienes apostaron por contar su historia, humanizar la marca y conectar desde otro lugar, más emocional.

La competencia con lo importado no es una batalla perdida. Pero sí exige un cambio de mentalidad: entender al consumidor de hoy y tomar decisiones estratégicas que vayan más allá del producto.

Según la CACE, en un estudio sobre el 2024, 5 de cada 10 consumidores argentinos compraron en el último año algún producto del exterior por primera vez. Esto indica claramente cómo los consumidores se están atreviendo a ver nuevas posibilidades.

No se trata de frenar el avance. Se trata de adaptarse con inteligencia. El consumidor argentino está cambiando, y las marcas locales deben preguntarse: ¿qué puedo ofrecer yo que un importado nunca podrá replicar?

*se utilizó la plataforma Shein para el experimento.

La autora es consultora en negocios y Customer Success