
Las exportaciones e importaciones alcanzaron los USD 6.664 millones y USD 6.460 millones, respectivamente. De este modo, la balanza comercial de bienes registró un superávit de USD 204 millones en abril. En términos interanuales, se produjo una caída del 89% (equivalente a USD 1.600 millones). Las ventas al exterior aumentaron un 2,3% interanual, producto de un incremento del 3,2% en las cantidades exportadas y una disminución del 0,8 % en los precios. En otras palabras, los volúmenes exportados volvieron a crecer, aunque el ritmo de expansión continúa siendo inferior al de 2024. A pesar de ello, se mantienen en niveles históricamente altos.
Por su parte, las importaciones aumentaron un 37,3% interanual, como resultado de una baja del 3,2% en los precios y un incremento del 41,9% en las cantidades. Este salto está en línea con lo observado desde diciembre, impulsado por la eliminación del impuesto PAIS, la recuperación económica, un tipo de cambio real más bajo que en 2024 y una base de comparación reducida. Cabe destacar que el superávit energético continúa consolidándose.
En el plano financiero, los mercados reaccionaron positivamente ante el denominado Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos. Asimismo, se avanzó en la preparación de condiciones para la emisión de bonos peso-linked por parte del Tesoro Nacional, al habilitar la posibilidad de que los inversores extranjeros los suscriban directamente con dólares.
Las expectativas apuntan a que esta vía de financiamiento en moneda extranjera permitiría recaudar, al menos, la mitad de los ingresos necesarios para alcanzar las metas de reservas de junio. En ese contexto, los futuros de dólar con vencimiento de corto plazo retrocedieron un 0,8% en promedio semanal, los bonos en dólares aumentaron un 1,5% en su paridad promedio ponderada, y el riesgo país continuó su tendencia descendente. El índice MERVAL, medido en dólares, creció un 1,9% semanal, impulsado principalmente por el sector energético.
En síntesis, dadas las inversiones realizadas en los últimos años y las proyectadas a futuro, se espera una mejora significativa de la balanza comercial en el mediano plazo. Para 2030, la Argentina podría alcanzar un superávit energético de USD 25.000 millones (frente a los USD 5.730 millones en 2024) y exportar USD 19.200 millones en minerales (en comparación con los USD 4.700 millones registrados el año pasado).
No obstante, si bien estos sectores serán determinantes, no resultarán suficientes por sí solos. Además, debe considerarse la cotización de los commodities energéticos, la cual presenta una alta volatilidad. En consecuencia, las proyecciones podrían cumplirse en términos de cantidades, pero no necesariamente en cuanto a valores.
Si la Argentina logra salir del estancamiento, necesitará una elevada disponibilidad de divisas, especialmente si se profundiza la apreciación del peso. Vaca Muerta y la minería serán esenciales, pero tampoco bastarán por sí solas.
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