
Tomando la famosa frase de Bill Gates, que titula esta nota, entiendo que, en lo personal, la matriz industrial argentina se está reorientando.
El fracaso de la industrialización intervencionista dirigida por el Estado de manera unilateral se encuentra abandonado en casi todos los países del mundo.
Pero tengamos cuidado porque las economías más competitivas no son aquellas que solo apuestan a la competencia entre empresas en forma directa, con mínima intervención del Estado. Por el contrario, las compañías más competitivas son aquellas que trabajan activamente en crear ventajas de localización y eficiencia. Por esta razón, insisto en que los parques industriales son la columna vertebral del desarrollo industrial de un país.
“Competitividad sistémica”, donde convergen las acciones de gobierno con las prácticas productivas para captar y mantener un mercado, es el equilibrio que la industria precisa.
Hoy festejamos las acciones de gobierno que determinaron la baja de inflación, disminución de la brecha cambiaria, desplome del riesgo país y la mejora de valor de los activos financieros locales, pero no descuidemos las amenazas que hacen a la sostenibilidad de estos beneficios: el déficit e infraestructura de caminos y vías navegables, energía, litigiosidad laboral y falta financiamiento.
Otra amenaza para el desarrollo es vivir de la ilusión de la calidad de los recursos de nuestra gente. Suena fuerte, pero hoy día si no se implementan políticas activas de educación y capacitación, no contaremos con disponibilidad de reclutamiento para cubrir nuevos puestos de trabajo; la pobreza e indigencia no son gratis al momento de evaluar la empleabilidad de nuestros ciudadanos. Debemos poner esta discusión sobre la mesa, si no será imposible sostener e incrementar nuestro crecimiento.
Hace unos días, un colega industrial me dijo que, si bien este año fue “algo raro”, él está firme para volver a invertir porque “lo que viene desde la política es para quedarse y tiene buen pronóstico”.
Como sociedad demostramos que podemos hacer frente a grandes desafíos. La energía, minería y el agro serán la punta de lanza de nuestra reconversión industrial. Deseamos, entonces, un periodo de crecimiento luego de tantos años de estancamiento.
Estamos obligados a diseñar un futuro a la altura de lo que se viene, para pasar el siguiente nivel del desarrollo. Mi deseo como industrial es que así sea y que este camino no se detenga.
El autor es integrante del departamento de Infraestructura y Parques Industriales de Uipba, director del departamento de Parques Industriales de la Unión Industrial de Quilmes, director del Parque Industrial La Bernalesa, de la empresa Valot SA y de Stratego Business Consulting
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