
La política argentina está atravesando una profunda crisis de confianza y de representación. El aniversario de los 40 años desde la recuperación democrática no implicó celebrar una Democracia robusta y sólida, sino más bien lo contrario. La confianza en la democracia viene cayendo y solamente 17% de las personas que viven en Argentina confían en nuestras instituciones públicas (muy distante del promedio del 47% a nivel mundial).
Esta crisis de confianza probablemente tenga mucho que ver con los resultados concretos que ha tenido el régimen democrático y su impacto en la calidad de vida de las personas. En estos 40 años no se logró reducir la pobreza (más bien ocurrió lo contrario) o generar empleo de calidad, por nombrar solamente dos cuestiones que impactan fuertemente en la vida de las personas. Pero esta crisis de confianza está también atravesada por una crisis de representación. Los cuestionamientos recurrentes a la política y a los políticos son una expresión muy evidente de la distancia que existe hoy entre representantes y representados. Y es posible trabajar para achicarla y para que la ciudadanía recupere la confianza en el sistema.
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La discusión que se da en estos días sobre las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) es una buena oportunidad para preguntarnos qué podemos hacer para seguir fortaleciendo la democracia a partir de la política electoral. Para contestar esa pregunta es importante retroceder un poco e indagar en los fundamentos que concluyeron en la instrumentación de las PASO.
Las PASO fueron creadas con tres objetivos. El primero es democratizar la selección de candidaturas al interior de los partidos, partiendo del supuesto que esto mejoraría la confianza hacia las agrupaciones e incrementaría la legitimidad de la elección. Este objetivo se verifica: en 2021 la cantidad de agrupaciones que presentaron internas en las PASO para la categoría Diputados (28%) llegó casi a triplicarse si se compara con el año de su primera implementación (11,3% en 2011).
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El segundo objetivo es reducir la fragmentación electoral: los y las votantes se enfrentan a opciones electorales más discernibles entre sí. Se logra una representación más precisa de las preferencias de los votantes al mejorar la proporcionalidad entre votos y bancas y se favorece la gobernabilidad. Este segundo objetivo también se verifica: en 2021, de 280 listas para diputados/as nacionales, menos de la mitad (48%) pasó a las generales.
El tercero es brindar información relevante para que las y los votantes tomen decisiones de manera más estratégica. Por ejemplo, en las elecciones legislativas de 2017, las elecciones generales revirtieron el resultado de las PASO en 7 distritos.
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Las PASO fueron creadas por razones con fundamento, y esos objetivos se cumplen. Las PASO, como mecanismo de selección de candidatos/as, funcionan. Desde CIPPEC consideramos que estas funciones, en el actual sistema electoral, no pueden ser garantizadas sin las PASO. Ante el debate acerca de su suspensión o eliminación, desde CIPPEC sugerimos que se concentre en una alternativa consensuada que ejerza las funciones que hoy cumplen las PASO.
Pero también es importante reconocer que las PASO, como cualquier otra regla, son perfectibles y es posible consolidar los avances logrados, al mismo tiempo que garantizar un mejor cumplimiento de las premisas que le dieron origen. Para fortalecer las PASO y minimizar sus efectos no deseados, se podría proponer reducir el tiempo entre las elecciones primarias y las generales para acortar los tiempos del proceso electoral; hacer opcionales algunas categorías en las primarias para posibilitar acuerdos al interior de las agrupaciones y fortalecer alianzas postelectorales para que puedan ser traducidas en bloques parlamentarios.
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Muchas veces puede resultar tentador eliminar o destruir instrumentos que no funcionan tan bien como esperásemos. Pero tenemos que ser responsables a la hora de tomar estas decisiones: destruir siempre es más fácil que construir y muchas veces es posible alcanzar resultados superiores solamente corrigiendo lo que no funciona.
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