
En un contexto de incertidumbre, los empresarios necesitan contar con la seguridad necesaria para poder concentrarse en los negocios y la mejora de los procesos productivos. Lidiar a diario con problemas en el suministro de electricidad, posibles denuncias por ruidos molestos o por gestión de desechos puede demandar grandes dosis de energía que se podrían destinar al crecimiento de la empresa.
Para enfrentar dichas problemática han surgido los parques industriales, como una solución no sólo productiva sino también como una necesidad de reordenamiento urbano. Brindan un contexto de seguridad jurídica, de infraestructura y de provisión de servicios para que el empresario se dedique a producir. Estos conglomerados industriales surgieron en la década del 70, pero en los últimos 20 años se ha producido un verdadero boom. Pasamos de tener 200 parques a 650. Allí se concentra la actividad de unas 8.500 industrias que decidieron relocalizarse y aprovechar la ventaja de instalarse en este tipo de conglomerados.
Uno de los principales beneficios que ofrecen los parques es que brindan un espacio apto para la producción. Las industrias que están radicadas en centros urbanos muchas veces ven obturadas sus posibilidades de expansión porque las ciudades no son lugares propicios para albergar fábricas.
En un parque industrial, las empresas pueden ocupar los metros cuadrados que su actividad requiera. También pueden beneficiarse de la proximidad de otras industrias que forman parte de la cadena de provisión de sus productos y reducir costos de logística.
La contribución a las ciudades también es fundamental. Un ejemplo de esto son los parques industriales en Moreno, localidad ubicada en el oeste de la provincia de Buenos Aires. El municipio tiene una población de más de 400.000 habitantes y su zona urbana está completamente desarrollada. Pero sobre las rutas que lo atraviesan, el municipio habilitó la posibilidad de instalar parques, que hoy ya suman 18, entre 13 activos y 5 en construcción. También tienen otros 5 en proyecto. Estos “agrupamientos industriales” según los define el Código Civil y Comercial de la Nación, ya albergan unas 250 empresas en Moreno y unas 200 más ya están confirmadas con lotes comprados para radicarse.
Ejemplos similares se encuentran en el norte del país, en las provincias de San Juan, Salta, Catamarca y Jujuy. Allí, el auge del litio atrajo a numerosas empresas que, al instalarse en un parque, pudieron desarrollar la producción masiva sin perturbar la estructura urbana. En la Patagonia, la provincia de Neuquén, por el impulso que conlleva Vaca Muerta, tiene una normativa que beneficia la radicación de empresas y cuenta con seis parques industriales. Por caso, en Zapala, el parque industrial ubicado en el km 1.400 de la ruta 22 que conecta dos océanos, puede enviar mercancías al puerto de Concepción en Chile o al de Bahía Blanca en la provincia de Buenos Aires.
Por su peso cada vez más grande en la economía argentina, abasteciendo al 25% del mercado interno, es que resulta clave destacar la cumbre de estos emplazamientos de todos los años, que este 2024 tendrá su 10ma muestra. La Exposición de Parques Industriales de la Provincia de Buenos Aires (EPIBA) se llevará a cabo el 2 y 3 de octubre en Costa Salguero, en el marco del evento “Somos Industria″.
Estas zonas de inversión estratégica no frenan sus procesos frente a las crisis económicas recurrentes del país, que podrán tener coletazos lógicos como en toda industria, grande o chica, pero el reordenamiento urbano es una necesidad, y aunque la producción tenga vaivenes, la logística industrial del futuro se plantea fuera de las ciudades.
Los parques industriales son ese futuro y es por eso que surgirán muchos más emprendimientos de este tipo en los próximos años. La exitosa articulación entre la iniciativa pública y la privada deben impulsar aún más este modelo virtuoso que resulta sumamente beneficioso para las empresas que buscan expandirse, crecer y ganar nuevos mercados.
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