
La acción climática acelerada requiere de empresas comprometidas con el clima. Si bien vemos grandes avances en el área de Sustentabilidad de las compañías, en muchos casos aún la financiación es insuficiente y hay que promover la inversión en nuevas acciones y estrategias.
En este sentido, la innovación sustentable o eco-innovación implica incorporar la sustentabilidad en el ciclo de vida de los productos y servicios a lo largo de las cadenas sectoriales, funcionando como una herramienta para la mejora de la competitividad y el desempeño ambiental de las actividades productivas y de servicios de las organizaciones.
Con el objeto de promover cambios en las prácticas sociales, y en concordancia con el Objetivo 12 de la agenda 2030, el consumo y la producción sustentable se orienta hacia el uso eficiente de los recursos, la eficiencia energética, desarrollar infraestructuras sostenibles y facilitar el acceso a los servicios básicos.
Producción y consumos respetuosos con el medio ambiente
Una política de adquisición de bienes y servicios basada en el concepto de compras sustentables promueve en la empresa la satisfacción de sus necesidades de consumo tomando en consideración los aspectos ambientales, sociales y económicos que producen tales compras. Así, a través de la cadena de suministros de la empresa, se promueve la innovación en la compra de bienes y servicios amigables con el ambiente en la cadena de valor del sector.
En tal sentido el concepto de compras verdes, incorpora la idea de satisfacción de las necesidades de compra de la empresa. Contar con una Red de Productores Asociados Estratégicos permite mitigar el impacto ambiental e impulsar la sostenibilidad del negocio de manera transversal a toda la organización. Es clave que nuestros proveedores cumplan con la normativa ambiental vigente o cuenten con sellos o etiquetas verdes.
Si hablamos de la creación de productos, tenemos que pensar en la producción sustentable (PS), que minimiza el uso de recursos naturales, la generación de materiales tóxicos, residuos y emisiones contaminantes sin poner en riesgo las necesidades de las generaciones futuras.
Para que este modelo de producción sea eficiente es necesario aplicar una estrategia de gestión ambiental que integre los enfoques preventivos y de administración eficiente de los recursos, lo que permitirá reducir los riesgos para la salud; reducir los impactos al ambiente; asegurar el cumplimiento de la normativa legal y aumentar la competitividad de la actividad empresarial.
La experiencia internacional muestra que estas estrategias han logrado mejorar la eficiencia en el uso de los recursos (agua, energía y materias primas) obteniendo mejoras importantes en la reducción de los costos, además de las ventajas en la productividad y competitividad de las empresas.
El autor es CEO de San Miguel Global
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