
En los últimos años, hemos vivido un fenómeno de inmigración proveniente de Argentina hacia Uruguay: muchos empresarios y ciudadanos argentinos desembarcaron en el país vecino para refugiarse en la estabilidad, la seguridad y también en los beneficios fiscales que ofrece.
No obstante, los privilegios son extensibles al conjunto de los extranjeros que decidan residir o invertir en Uruguay. Es decir, no sólo se encuentra limitado a los ciudadanos argentinos.
Esta corriente de inmigración argentina se ha instalado en diversas localidades del país oriental. En Carrasco (Montevideo), Colonia, y en nuestro principal balneario, Punta del Este, se han instalado la mayoría de los argentinos.
De hecho, en 2022 se había duplicado prácticamente el número de individuos y familias argentinas residentes. Una buena prueba de esto es la falta de cupo en los colegios de Punta del Este, que se vieron desbordados por este fenómeno.
Un componente importante del atractivo que reviste Uruguay para la inmigración son los beneficios fiscales y el régimen tributario en general, el cual se basa en el principio de la fuente.
Es decir, Uruguay ha adoptado el principio de territorialidad para su régimen tributario. Esto significa que sólo se gravan los ingresos de origen uruguayo, independientemente de la nacionalidad, el domicilio o la residencia de quienes son parte de las transacciones y siempre que se desarrollen dentro del país.
Los impuestos uruguayos son aplicables cuando se desarrollan las actividades, se prestan los servicios o los bienes se encuentran en Uruguay, salvo algunas perforaciones a este criterio que citaremos más adelante.
Según la Ley 18083 de nuestro país, se considerarán de fuente uruguaya las rentas provenientes de actividades desarrolladas, bienes situados o derechos utilizados económicamente aquí, con independencia de la nacionalidad, domicilio o residencia de quienes intervengan en las operaciones y del lugar de celebración de los negocios jurídicos.

Los individuos extranjeros deben cumplir con determinados requisitos para obtener la residencia fiscal en el país vecino, lo cual no implica en algunos de los casos que el país en el que reside el inmigrante considere que aún cumpliendo con la normativa uruguaya pueda ser calificado como no residente en su país de origen.
Una de las últimas modificaciones en materia de residencias fiscales tuvo lugar en el ejercicio 2020. Se trata de una política impulsada explícitamente por el presidente Luis Lacalle Pou. La novedad o ampliación de opciones, fue rebajar la inversión mínima necesaria para clasificar para la residencia fiscal, que pasó de unos USD 2.200.000 a USD 420.000, a la vez que se redujo la estadía mínima requerida, de 180 días a 60 días.
Otras formas de obtener la residencia fiscal en Uruguay son las siguientes: permanecer más de 183 días en el país durante el año civil; radicarse en el país con el núcleo de su familia, como su cónyuge e hijos, y radicarse a través de la obtención de ingresos originados en en el país, como su principal fuente.
Al mismo tiempo, se puede acreditar la residencia fiscal si se realiza una inversión en bienes inmuebles por un valor superior a USD 2.200.000 a la fecha de hoy, sin necesidad de un mínimo establecido de permanencia en el país. No obstante, el importe varía año a año en función de la evolución de la UI y del tipo de cambio del dólar americano.
¿Cuáles son los beneficios, entonces, para los residentes fiscales uruguayos?
Las personas físicas residentes en el país oriental están sujetas al pago de impuesto a la renta a la tasa del 12% sobre los rendimientos de capital mobiliario del exterior, es decir, depósitos, préstamos y en general de toda colocación de capital o de crédito de cualquier naturaleza.
No obstante, los extranjeros que accedan a la residencia fiscal uruguaya pueden optar por no pagar ese impuesto durante el año civil en que se convierten en residentes y durante los 10 siguientes, esto se llama tax holiday.
Ahora bien, ¿es esta la única razón por la que los empresarios y ciudadanos argentinos eligen Uruguay? Definitivamente no. Por un lado, no es novedoso decir que ambos países siempre tuvieron un vínculo cultural muy fuerte. Por el otro, los inmigrantes y en particular los argentinos, entienden que ganan calidad de vida, seguridad jurídica y tranquilidad. A lo que debemos sumar la cercanía de ambos países.
El autor es abogado y asesor de inversiones de Uruguay
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