
En solo tres años, Axel Kicillof duplicó los cargos del Estado provincial en relación a los que teníamos al finalizar nuestro mandato con María Eugenia Vidal. El gabinete cuenta ahora con 20 organismos ministeriales y un esquema de 1700 cargos jerárquicos, lo que implica más del doble del número que existió hace poco más de tres años. En este caso no hablamos de más policías, docentes o médicos, sino de cargos políticos para amigos y militantes oficialistas en ministerios, secretarías o direcciones.
Si analizamos la estructura total del Estado provincial, vemos que Kicillof recibió un plantel de 489.362 empleados entre la administración central, organismos descentralizados y las instituciones de previsión social y que en 2022 cerró con 528.117 trabajadores. Y ahora va por más: prevé incorporar 7.000 puestos en este año electoral, ya aprobados en el presupuesto 2023.
De esta forma, los cuatro años del actual gobernador finalizarán con un total de 45.755 nuevos empleados, esto significa que se habrán incorporado 31 personas por día durante su mandato, dejando de herencia un plantel con 535.117 trabajadores permanentes y transitorios. Así se superará ampliamente el medio millón de trabajadores públicos provinciales, un número mayor al que tiene todo el Estado nacional, que cuenta con un total de 428.000 personas permanentes y transitorias. En esa cantidad están incluidos los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, los organismos descentralizados, los entes del sector público, como el PAMI y AFIP, y las empresas estatales.
Este incremento del gasto político del Estado provincial, una verdadera repartija del dinero de todos para la militancia, contrasta con los pésimos resultados de gestión que hoy vemos: obras paralizadas, inseguridad descontrolada, educación abandonada y un sistema de salud cada vez más deteriorado.
Hoy el gobierno provincial exprime al ciudadano mientras reparte cargos a la militancia. Ejemplo de esto fue la designación semanas atrás de Victoria Donda en un puesto que ni ella sabía que existía ni qué funciones debería cumplir. No podemos permitir que el Estado se transforme en un club privado de amigos y militantes. Su rol es estar al servicio de los vecinos, no de la micro política.
Queremos volver a gobernar la provincia para establecer prioridades y bajar el gasto político del Estado, como lo hicimos cuando estuvimos al frente de la gestión. Su rol debe ser al servicio de las batallas que la gente necesita y nos está demandando con urgencia.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Del título a las competencias: el nuevo desafío de las universidades
La expansión de la matrícula durante cinco años acompaña una oferta nacional superior a 7.600 carreras, posgrados y segundas especialidades, según los datos citados sobre el sistema de educación superior peruano

De la cinta magnética al rave
Antes de los festivales masivos y la llegada de Piknic Électronik a Lima, la electrónica peruana atravesó laboratorios universitarios, radios under y raves clandestinos. Un recorrido por seis décadas de historia sonora, desde Jorge Eduardo Eielson hasta Kancasica

Es imperioso liberar al pueblo formoseño
Gildo Insfrán gobierna Formosa desde el 10 de diciembre de 1995. La necesidad de ponerle límite a la cantidad de veces que un mismo individuo puede ser elegido para conducir los destinos de la Nación o de una provincia

La brecha de imaginación: por qué el verdadero obstáculo en la adopción de IA no es técnico, sino estratégico
Mientras muchas compañías acumulan licencias corporativas para tareas superficiales, los profesionales que comprenden el "catálogo de lo posible" están transformando procesos de horas en minutos. Una mirada sobre cómo superar el miedo a delegar, liberar ancho de banda cognitivo y redefinir el liderazgo en la era de la Inteligencia Artificial

Cuando la inteligencia artificial comete un delito, ¿quién responde?
La IA no elimina el derecho penal sino que lo obliga a ser más preciso. La necesidad de reconstruir la cadena de decisiones y de innovar con seguridad jurídica




