
Cuando comenzó la pandemia de Covid 19 todos nos dimos cuenta de algo: lo que más se necesitaba en el país eran respiradores artificiales. Los proveedores del sistema de salud nos pasamos días enteros consiguiendo equipos de última generación, eficaces, efectivos, para todas las provincias. Fuimos muchos los que trabajamos para que los médicos pudieran salvar a cientos de personas que necesitaban asistencia respiratoria.
Estos equipos permitieron la salida de esta terrible enfermedad a mucha gente y esto pone cada vez más en evidencia la ayuda que el equipamiento médico y la tecnología están brindando. En el mundo entero, la vida se alarga gracias a los nuevos descubrimientos, las nuevas tecnologías, la revolución que hoy experimenta la medicina.
Entre los principales beneficios de la tecnología en la salud se encuentra la mayor efectividad de los tratamientos. No solo en referencia al uso de los medicamentos, sino también en el desarrollo de equipos que pueden ser parte de una recuperación.
Estos avances incluyen un amplio rango de aparatos, tanto para esta recuperación como para la prevención, que hoy en día es un gran ítem de la medicina, desde ecógrafos hasta equipos completos de neonatología, monitores multiparamétricos, bombas de infusión, etc. Son tecnologías que están beneficiando día a día a los pacientes.
El desarrollo de nuevas técnicas y procesos también mejora de forma considerable la detección de las enfermedades conocidas, así como de las desconocidas que surgen alrededor del mundo. Existen cientos de procedimientos, en cada uno de los cuales se utilizan equipos diseñados y perfeccionados en el tiempo para obtener diagnósticos más precisos. Y la velocidad para obtenerlos puede hacer una gran diferencia.
Hoy estamos, además, entrando en el nuevo mundo de la inteligencia artificial para la salud. Según las nuevas orientaciones de la OMS, la inteligencia artificial (IA) ofrece grandes expectativas para mejorar la prestación de atención de salud y la medicina en todo el mundo.
La inteligencia artificial puede utilizarse para mejorar la velocidad y la precisión del diagnóstico y la detección de enfermedades; facilitar la atención clínica; reforzar la investigación en el ámbito de la salud y el desarrollo de medicamentos, y apoyar diversas intervenciones de salud pública, como la vigilancia de la morbilidad, la respuesta a los brotes y la gestión de los sistemas de salud.
La IA también podría permitir que los pacientes tuvieran un mayor control de su propia atención de salud y comprendieran mejor la evolución de sus necesidades. Además, podría facilitar el acceso a los servicios de salud en los países con escasos recursos y las comunidades rurales, donde los pacientes a menudo tienen dificultades para acceder a los agentes de salud o al personal médico.
La tecnología está generando una revolución en la medicina para todo el mundo, solo tenemos que lograr democratizar los recursos y volverlos accesibles para cada individuo de nuestro país.
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