
Las pequeñas y medianas empresas suelen tener problemas, entre otras cosas, por la falta de un gobierno corporativo (GC), quien cumple la función de regular las relaciones entre los accionistas, los consejeros y la administración de la empresa, a través de la definición y separación de roles estratégicos, operativos, de vigilancia y gestión.
Si bien todas las empresas tienen una forma de gobierno, la mayoría de las veces no está claro si el modelo con el que se cuenta es el más conveniente para el negocio. En muchos casos su crecimiento ha sido en base al trabajo de un visionario con esfuerzo y visión personal armo una empresa, pero le ha sido más difícil saber cómo armar planes que le permitan tener una visión de mediano y largo plazo.
Para saber qué tipo de gobierno corporativo implementar en la empresa, en primer lugar, cada organización debe identificar sus necesidades primordiales, para así establecer las reglas que los accionistas deberán seguir y la manera en la que se espera que se maneje el negocio.
El GC es un modo de institucionalizar la toma de decisiones y de contar con una mayor transparencia en todas las partes involucradas y de los procesos.
Está comprobado que un buen gobierno corporativo le aporta valor a cualquier empresa ya que permite compartir la información entre personas claves de la organización.
Otro factor para tener en cuenta es que favorece el acceso a crédito porque colabora a la credibilidad, la estabilidad y contribuye a impulsar el crecimiento y la generación de riqueza.

También es clave en la toma de decisiones que tienen que ver con la dirección estratégica general de una empresa y sus políticas corporativas, generando mecanismos de control sobre el correcto desempeño de la dirección ejecutiva y la implementación del plan estratégico aprobado.
La aplicación de un buen GC es la garantía para el crecimiento sostenible de la empresa en el medio y largo plazo, y puede ser un elemento clave para incrementar el valor de las empresas, reducir los costes de capital y ampliar las bases del mercado de capitales. De esta manera, funciona como palanca para el aumento de la competitividad y la generación de valor, potenciando de este modo el atractivo de la compañía en los mercados.
En resumen, un buen gobierno corporativo contribuye a: trabajar sobre la misión, visión y objetivos de la empresa; genera mayor acceso a la financiación; contribuye a la generación de valor; define y ordena una buena gestión de riesgos; colabora a la creación de sinergias, y de mayor sostenibilidad, a través del uso de buenas prácticas; ayuda a delinear la forma en la que la empresa manejara las líneas sucesorias de la familia, reduciendo la posibilidad de conflictos en el mediano y largo plazo.
Hoy en día disponer de estructuras sólidas de control y gobierno, junto con una cultura de transparencia y accesibilidad de la información, se ha convertido en un factor clave de competitividad y estabilidad de una empresa.
Es importante preguntarse si su empresa tiene un buen sistema de gobierno corporativo acorde a las necesidades de su negocio. Si se encuentra frente a no poder responder esta pregunta, puede que su empresa este con un modelo que limitara su crecimiento y la creación de valor, con el consiguiente aumento de riesgo de supervivencia.
No todas las compañías necesitan los mismo, ni se encuentran en la misma situación, por lo tanto, es importante centrarse en la estructura para tomar decisiones claves alineadas a la cultura, objetivos y necesitados.
Muchas empresas gestionan el armado de un buen gobierno corporativo a través de asesores externos, con modelos de innovación abierta, que permiten formas de trabajo diferentes y que en la mayoría de los casos esas organizaciones no cuentan con especialistas así en sus equipos.
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