
El concepto de diversidad viene acuñándose desde hace un tiempo en el mundo corporativo y pasó a formar parte de la agenda empresarial. Pero ¿por qué las compañías invierten mucho dinero en transformar su cultura organizacional para gestionar ambientes diversos?
La respuesta es multicausal: desde el indudable sentido de conciencia social, hasta la necesidad de quitarse la miopía de los selectores para combatir el flagelo de la escasez de talento.
PUBLICIDAD
Si bien hace un tiempo se pensaba que cuanto menos controvertido fuera el proceso para llegar a una decisión, más rápida y eficiente iba a ser una compañía, está demostrado que aquellas que son más exitosas son las que tienen la suficiente agilidad para moverse e innovar en entornos de alta complejidad e incertidumbre.
Por eso, la diversidad es el factor de competitividad de una organización. Es decir, cuanto más diverso sea el pensamiento, cultura, perspectiva, idiosincrasia, experiencia, de las personas que la integran, más innovador y disruptivo será el resultado.
PUBLICIDAD
Sin embargo, la diversidad presupone un reto: administrar el conflicto. No se trata de poner juntas a muchas personas que piensan distinto para que se peleen y mutilen la cultura corporativa, sino de lograr que muchas miradas tengan un mismo propósito y construyan algo nuevo. Por esta razón, las organizaciones exitosas invierten tanto para que sus líderes puedan inspirar, convencer, persuadir a sus equipos y lograr aquello que parece contraintuitivo.
Nuestra sociedad está atravesada por miradas distintas y contrapuestas y, frente al conflicto, erróneamente se suele suponer que si todos pensáramos igual lograríamos resolver rápidamente los problemas del país. Sin embargo, nuestro mayor potencial está en nuestro capital humano y en la diversidad de pensamientos, ideas e ideologías que nos enriquecen.
PUBLICIDAD
Me pregunto, entonces, si el enorme reto que tenemos como nación no se reduce a algo tan simple como desafiante: lograr que todas las miradas incorporen un sentido de propósito para construir un país desarrollado, inclusivo y competitivo.
Seguir leyendo:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Transferir dividendos del Banco Central al Tesoro no es una buena idea
El análisis sostiene que la entrega de utilidades del ente monetario a las arcas del Estado podría perjudicar su capitalización y limitar la acumulación de reservas, afectando así la solidez financiera y la estrategia monetaria del país
Transparencia, más allá de publicar información
El Consejo de la Magistratura impulsa una política que trasciende el acceso formal y garantiza información institucional accesible

Hablemos de salud materna
Una de cada cinco madres tiene un trastorno mental perinatal

Enseñar a habitar mejor el mundo con (y a pesar de) las pantallas
La investigación de Faro Digital indica que la discusión sobre el excesivo uso del celular ignora una transformación cultural profunda

Overtake en el aula: una carrera que la escuela corre desde atrás
Mientras el mundo acelera con inteligencia artificial y datos en tiempo real, la escuela sigue en boxes. Por qué llegó la hora de abrir nuevos caminos para aprender




