
El mundo empieza a hablar de educación. ¡Enhorabuena! Convocados por Naciones Unidas, más de 140 ministros de educación de todo el mundo se reunieron hace unos días en París. Anteriormente a esta precumbre sobre la Transformación de la Educación, se desarrolló en Marruecos la 7ª Conferencia Internacional de Educación de Adultos bajo el lema “Aprendizaje y educación de adultos para el desarrollo sostenible: una agenda transformadora”. Encuentros que colocan en la agenda mundial las políticas educativas y sin dudas marcan la urgencia de abordar la crisis educativa a nivel mundial.
La desigualdad en el acceso a la tecnología, la pandemia, el calentamiento global y los conflictos bélicos, entre otros, son desafíos a los cuales el sistema educativo mundial no está preparado para afrontar. “222 millones de niños de todo el mundo han interrumpido su educación por conflictos, desplazamientos y factores climáticos”, anunció António Guterres, secretario general de Naciones Unidas. Cifras alarmantes, claro, y es por esos niños y jóvenes que hay que celebrar esta iniciativa.
Ahora bien, debemos alentar estos encuentros pero también debemos, y de manera imperiosa, llevar a la acción aquellas agendas y retos que con tanto ahínco se debaten y se apoyan en estos eventos.
Es de destacar también que, desde la diplomacia, articular políticas, discutir, debatir y consensuar posibles caminos a tomar es siempre positivo. En un mundo interconectado y tras una pandemia que dejó una globalización más profunda, la coordinación resulta fundamental y más cuando se refiere a políticas relacionadas a acortar la brecha educativa y mejorar el conocimiento y los aprendizajes.
Y es claro que para llevar adelante estos cambios, es clave la decisión política de hacerlo. No es menor lo resaltado por Amina J. Mohammed, la vicesecretaria General de Naciones Unidas acerca de que la educación necesita compromisos e inversiones audaces en cada país, en cada ciudad y en cada aula.
Durante el encuentro, se resaltó: “El gasto gubernamental en educación no está a la altura de la creciente crisis de aprendizaje. Se estima que el 40% de los países de renta baja y media-baja redujeron su gasto en educación con el inicio de la pandemia en 2020, con un descenso medio del gasto real del 13,5%. Además, en 2020, 43 donantes bilaterales disminuyeron su ayuda a la educación, mientras que los hogares de los países más pobres están asumiendo el 39% del coste total de la educación, frente a sólo el 16% en los países de ingresos altos”. Ante esta situación, resulta importante que se sume al debate -y sobre todo a una posible solución- al sector privado. Un actor importante que puede añadir mucho a los sistemas educativos, ya sea desde la innovación, desde la articulación o bien como un enlace entre el sector educativo y el empleo.
Espero que este tipo de encuentros se multipliquen, pero también deseo se logren concretar las políticas que allí se trabajan, con inversiones y acciones medibles en el tiempo y que nos permitan cambiar el rumbo en caso que sea necesario. Por lo pronto, una segunda fase de este encuentro será el 19 de septiembre en Nueva York.
Tal como destacó Guterres, “cualquier país que no esté llevando a cabo activamente una revisión de sus sistemas educativos hoy, corre el riesgo de quedarse atrás mañana”. El futuro depende de nosotros y es ahora. Manos a la obra.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
Vacunación: las oportunidades que el sistema de salud no puede perder
Además de preguntarnos por qué algunas personas no se vacunan, tenemos que mirar cuántas veces pasan por el sistema de salud sin que nadie revise su esquema

¿Para qué sirve aún la ONU?
La resistencia de los principales donantes a pagar sus aportes puso en riesgo las operaciones de Naciones Unidas durante meses, en un contexto de ausencia ante conflictos armados y resoluciones sin aplicación efectiva
Hábitat: el desafío de construir la Argentina que queremos
Hoy se conmemora el Día Mundial del Hábitat. La fecha invita a preguntarnos qué sociedad queremos y qué necesitamos para hacerla realidad

Institutos penales para la libertad
En un tiempo en el que la palabra “libertad” aparece constantemente en discursos políticos, debates sociales y conversaciones cotidianas, la filosofía vuelve a plantear una pregunta tan antigua como necesaria: ¿de qué hablamos cuando hablamos de libertad? A esa pregunta debemos responder con otra: ¿en qué ámbito? O, dicho de otro modo, ¿libertad para qué?

¿La IA ya es de nivel humano? Depende de qué se entienda por eso
En un mes se anunciaron la “era de la AGI” y la “era de la superinteligencia”, mientras OpenAI frenaba un modelo que se salía de lo autorizado. Qué significa cada palabra y cómo se mide




