
Como se esperaba, los resultados de indigencia y pobreza que dio a conocer INDEC en la tarde de hoy confirman una mejora en la situación socioeconómica entre 2020 y 2021.
Estos resultados positivos están en línea con los de otros reportes económicos y sociales que el INDEC presentó en las últimas semanas, principalmente aquellos indicando que a finales de 2021 la actividad económica ya había recuperado, e incluso superado, los niveles que alcanzaba antes de la pandemia de COVID-19. Los reportes de mercado laboral, señalando que la tasa de empleo alcanzó en el último trimestre de 2021 el nivel más elevado entre los registrados desde el segundo trimestre de 2016, también hacían prever una disminución en la incidencia de la indigencia y la pobreza.
Adicionalmente, durante el segundo semestre de 2021 se observó un fenómeno bastante particular que también contribuyó a las mejoras en pobreza e indigencia: la inflación interanual implícita en las líneas de indigencia y pobreza se desaceleró significativamente (cayó más de 10 puntos porcentuales) a lo largo de esos meses, cosa que no ocurrió con inflación general medida por el índice de precios al consumidor (IPC). Este fenómeno posiblemente se explique por la mayor participación de productos incluidos en Precios Cuidados en las canastas de pobreza e indigencia que en el IPC general.

Aunque positiva, la mejora comunicada hoy no llega a compensar totalmente la suba en la pobreza que Argentina experimentó durante 2020. La tasa de pobreza en la actualidad (Y%) todavía es T puntos porcentuales mayor a la última tasada registrada antes de la pandemia en el segundo semestre de 2019 (35.5%). La divergencia es mucho mayor si se compara con la tasa de pobreza de finales de 2017 (25.7%), la última informada antes del inicio de la primera de las crisis cambiarias sufridas en el gobierno anterior, y que dieron inicio al derrotero ascendente en la tasa de pobreza.
La situación descrita en el párrafo previo habla a las claras de la complicada situación que atraviesa la economía de nuestro país: aunque el producto y el empleo recuperaron o incluso superaron los niveles que alcanzaban antes de la pandemia, la proporción de población en situación de pobreza permanece en un umbral significativamente más alto. Esta particularidad se explica por el fuerte deterioro en el poder adquisitivo de los hogares luego de varios años de inflación muy elevada. Lamentablemente las perspectivas de corto y mediana plazo no son muy alentadoras para la recuperación del poder adquisitivo. En lo que va de 2022 la inflación se ha venido acelerando fuertemente. De hecho, el valor de línea de pobreza acumula en dos meses de 2022 un crecimiento casi tan grande (10.1%) como el que acumuló en los seis meses finales de 2021 (14.5%). En este contexto, es muy improbable que el próximo reporte de pobreza, que se conocerá en septiembre, muestre nuevamente resultados alentadores.
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