Acuerdo con el FMI: una medida necesaria pero insuficiente

Argentina logró evadir un default que hubiera traído enormes problemas. Sin embargo, este entendimiento no despeja el camino para resolver una dramática situación económica

Alberto Fernández dialoga por videoconferencia con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva (EFE/Esteban Collozo)
Alberto Fernández dialoga por videoconferencia con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva (EFE/Esteban Collozo)
Guardar

Al conseguir un acuerdo entre las principales fuerzas políticas para aprobar el entendimiento con el Fondo Monetario Internacional, la Argentina ha logrado evadir un default que hubiera traído enormes problemas para un país que arrastra al menos una década de estancamiento, altísima inflación y un alarmante aumento de la pobreza.

Conformado en torno a una modesta hoja de ruta de metas fiscales y monetarias, que -en caso de ser cumplidas- pueden contribuir a ordenar el caos macroeconómico en el que la Argentina se encuentra inmersa, el acuerdo puede significar un primer paso para enfrentar los problemas que desde hace años se vienen acumulando.

Algunas circunstancias complican adicionalmente el panorama actual. Naturalmente, el acuerdo no ha logrado despejar los grandes problemas que aquejan al país. El mínimo entendimiento logrado no sustituye la falta de un consenso político interno -expresado de forma brutal por las disputas a cielo abierto en la propia coalición oficialista- ni en su relación con las autoridades del Fondo Monetario Internacional.

El acuerdo con el Fondo, en pocas palabras, resultó una medida necesaria. Pero insuficiente para resolver una dramática situación económica que parece no tener salida.

Una realidad a la que el Gobierno Nacional ha adicionado problemas en estos más de dos años de gestión. En medio de las penurias, el Gobierno Nacional se congratula de no tener un plan económico. Apenas el permanente recurso de aumentar o crear nuevos impuestos que destruyen a la Argentina productiva, estimulan la huida de los ciudadanos con mayor capacidad económica y fomentan la gran emigración de parte de la población más joven del país.

Con el consiguiente corolario de que un país que expulsa a quienes pueden invertir y que ahuyenta a los jóvenes es un país condenado a un presente y a un futuro de pobreza.

Después de más de dos años en los que la Administración pareció buscar entretener a los argentinos en una interminable negociación con los organismos de crédito, resulta inevitable ser embargados por una sensación de haber alcanzado el entendimiento como un recurso de último minuto al borde del default y no como consecuencia de una estrategia de negociación consistente.

Es en ese sentido en que este acuerdo, logrado para evitar una catástrofe mayor, patea crecientes vencimientos para la o las próximas administraciones. Hoy no logra revertir las expectativas de una economía que carece de márgenes para el error, en un marco de reservas netas nulas y ante la falta de credibilidad extrema que despiertan las actuales autoridades.

SEGUIR LEYENDO

Últimas Noticias

Milei y Brasil: política exterior sectaria, tensiones internas y despiste regional

El Gobierno actúa como si se tratara de ajustar cuentas políticas personales con Lula da Silva. Del mismo modo es expuesto el escape de Flávio Bolsonaro. Bullrich y aliados mostraron juego propio. Y fue notable la diferencia con la mayoría de los presidentes de derecha en la región

Milei y Brasil: política exterior sectaria, tensiones internas y despiste regional

Alegrías sospechosas

La celebración opositora por los resultados en Brasil expone viejas disputas ideológicas y un rumbo diplomático cada vez más errático.

Alegrías sospechosas

Persuadir y confundir: la trampa del tablero de dos

La política tiene una definición clásica que se repite en cualquier aula: es el arte de persuadir. Convencer, sumar voluntades, construir mayorías. Pero hay una segunda definición, menos elegante y bastante más honesta, que cualquiera que haya trabajado en una campaña conoce bien: la política también es el arte de confundir.

Persuadir y confundir: la trampa del tablero de dos

Presidente y periodistas: límites éticos del poder

La libertad de prensa es indispensable para controlar al poder político, pero su protección no equivale a inmunidad moral. Igualmente, un presidente puede refutar información falsa pero lo cuestionable es cuando se sustituye la refutación por imputaciones infundadas o expresiones potencialmente intimidatorias

Presidente y periodistas: límites éticos del poder

Libertad no es abandono

Las plataformas cambiaron el trabajo más rápido de lo que la política supo entenderlo. El desafío no es elegir entre el empleo de antes y la intemperie de ahora, sino garantizar un piso para cualquiera que trabaje

Libertad no es abandono