¿Quién paga los costos de estas elecciones legislativas?

Cristina Fernández de Kirchner fuerza con su carta a incrementar el gasto en campaña, a modificar el presupuesto 2022 y quitarle la poca autoridad que le quedaba a Martin Guzmán

Alberto Fernández y Cristina Kirchner, la noche de las PASO (Franco Fafasuli)
Alberto Fernández y Cristina Kirchner, la noche de las PASO (Franco Fafasuli)

El oficialismo en Argentina ha convertido del resultado de una elección primaria un proceso de destrucción institucional, gobernabilidad y económico con costo político y social sin precedentes. La sociedad toda se pregunta si en una elección primaria este fue el efecto en la tensión interna dentro del Gobierno, qué puede llegar a suceder de ratificarse los resultados en la urna en noviembre.

El problema no es el futuro de la economía sino como tomar las riendas para ponerla en función de la campaña en el próximo mes y medio. El intento de estimular la economía antes de noviembre puede dejar un costo económico, político y social enorme para después de las elecciones legislativas. Se buscará una expansión fiscal vía emisión monetaria, incrementar aún más los pasivos remunerados del Banco Central con deuda récord, intervenir en el mercado cambiario utilizando las pocas reservas que quedan, hacer nuevas licitaciones para colocar deuda en el mercado y después se verá.

El problema no es el futuro de la economía sino como tomar las riendas de la economía para ponerla en función de la campaña en el próximo mes y medio

Cristina Fernández de Kirchner fuerza con su carta a incrementar el gasto en campaña, a modificar el presupuesto 2022 y quitarle la poca autoridad que le quedaba a Martin Guzmán. Él es el Ministro de Economía, pero es la vicepresidente quien le impone las condiciones para continuar en su cargo.

El riesgo es mayúsculo. La obra pública se pagará con emisión que generará más inflación y más impuestos también. Aumentar el salario mínimo vital y móvil refuerza todos los planes sociales en sintonía. También gatillaría el 82% del salario mínimo vital y móvil que deben cobrar jubilados. Hasta acá el plan es utilizar los refuerzos en gasto corriente, expandir el consumo poniendo plata en el bolsillo de jubilados, pensionados y planes sociales, el nuevo piso de Ganancias, créditos a tasa cero a monotributistas. Todo sin respaldo, con emisión monetaria y con colocación de deuda interna a lo que se le deberán sumar intereses. Una bola futura que atenta contra los equilibrios fiscal y monetario y la gobernabilidad.

Supongamos que el Gobierno pudiera tomar deuda del mercado para financiar al sector privado en inversión. Se podría pensar que luego, al mejorar los niveles de producción y empleo, se repagaría la deuda con mayor recaudación impositiva. Pero en este caso se emite sin respaldo, sin repago futuro. Todo a costo hundido con mayor impacto económico, político y social de corto plazo.

La sociedad toda se pregunta si en una elección primaria este fue el efecto en la tensión interna dentro del Gobierno, qué puede llegar a suceder de ratificarse los resultados en la urna en noviembre

Consulto a un sociólogo. Quiero saber su opinión de raíz del resultado en las elecciones. Sergio Sinai me dice: “Si bien lo económico siempre está presente en las elecciones, esta vez se equivocan quienes creen que la cuestión pasa por ahí. Tampoco se trata simplemente de un voto castigo, como hubo en muchas oportunidades, ni una simple indignación. Este es el voto de una sociedad que, en una masa crítica de la misma, fue repetidamente humillada. Humillar quiere decir desconocer la dignidad y la condición humana de aquel (o aquellos) a quienes se humilla. Borrarlo como sujeto, como persona, usarlo, convertirlo en objeto, No hay peor ofensa que esa y este gobierno, con el presidente a la cabeza, lo hizo durante dos años. Lo hizo enfiestándose mientras se multiplicaban los muertos, lo hizo entrando en transas oscuras y nunca aclaradas en torno de las vacunas, mientras se seguían sumando muertos, lo hizo con vacunatorios VIP para familiares, cómplices y amantes, mientras la gente moría, perdía trabajos, sepultaba proyectos valiosos desde el punto de vista existencial y no podía velar ni despedir a sus muertos. Lo hizo mientras buscaba descaradamente impunidad para la jefa del presidente mientras no había seguridad ni justicia para el resto de la sociedad. Quizás porque aún quedan reservorios de civilidad en la Argentina, nada de eso estalló de manera brutal en las calles y el gobierno confundió esa mansedumbre con resignación. Pero la sociedad guardaba el recurso del voto y lo usó”.

Y agregó sobre la cuestión sanitaria agregó: “La gestión sanitaria fue criminal, priorizó negocios sobre salud, ideología sobre vidas. Los expertos no lo eran, porque nadie es experto en algo que jamás ocurrió y sobre lo que no hay experiencia (de ahí viene la palabra experto), pero muchos de ellos, sino la mayoría, aprovechó para tener cinco minutos de cámara y de fama. Lo que hoy vemos es lo emergente de todo este perverso proceso social y sanitario que estalla como crisis política e institucional, porque en la vida de las comunidades todo tiene que ver con todo y ese todo es más que la suma de las partes”.

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