
Es tan amplio hablar de transformación digital, que se hace necesario intentar explicarlo simple y concreto, mediante tres pasos. Todos ellos fundamentales e igual de relevantes y necesarios.
Primer paso: comprender que una transformación digital es una transformación cultural y, por ende, no se trata de tecnología sino de personas. Se debe trabajar sobre el cambio cultural en las personas y ello implica generar los espacios necesarios para que la gente aprenda y se capacite. Las empresas exitosas han sido y son las que generan los contextos y brindan la adecuada contención, ya que sus altos ejecutivos comprenden que los cambios son complejos y la gente teme a lo desconocido. Reconocer esto es el primer paso. Las organizaciones deberán generar entusiasmo para que la gente se anime, y, a partir de ahí, son bienvenidas todas las iniciativas y estrategias que facilitan el cambio cultural incluyendo definir objetivos y metas, fomentar el cambio con premios y reconocimientos, los mensajes institucionales, capacitación, actividades que promocionen los cambios y las nuevas herramientas digitales. Las paredes de la organización deben “transpirar” lo digital.
Segundo paso: hacer que la gente participe y sea parte del cambio. Muchas transformaciones culturales omiten este paso e intentan implementar el cambio de arriba hacia abajo y, esta metodología, no suele ser exitosa. El éxito ocurre cuando la gente siente que es quien impulsa y gestiona la transformación. ¿Cómo? Generando espacios para innovar, aportar ideas, que esas ideas sean escuchadas y evaluadas y, seguramente, se generen transformaciones y automatizaciones que son iniciativas de los propios colaboradores que, a su vez, conocen mejor que nadie su trabajo día a día. Este enfoque, de abajo hacia arriba, se suele implementar con sesiones cortas y ágiles de innovación o de exploración.
Tercer paso: ahora sí, es la implementación y adopción de decisiones y/o nuevas tecnologías o herramientas que han sido definidas estratégicamente por los altos ejecutivos de las empresas. Esta etapa puede incluir desde nuevos sistemas y plataformas, centralización de actividades, herramientas de automatización, data analytics, inteligencia artificial o machine learning, migración a la nube, etc.
Muchas veces se cree que la transformación digital es solamente el tercer paso, y los resultados no suelen ser los mejores. Las fases descriptas, son pilares fundamentales y necesarias para una transformación digital exitosa.
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