
La situación excepcional de una pandemia obliga a los Estados a inyectar recursos para ayudar a quienes deben cerrar sus persianas. El Presidente de los Estados Unidos ha sacudido al mundo al asegurar recientemente: “El neoliberalismo económico nunca funcionó. Ha llegado el momento de levantar la economía desde abajo y desde el centro”. Se trata de evaluar a los gobernantes por su compromiso efectivo, volcado en políticas públicas.
En nuestro país, el apoyo brindado por el Gobierno Nacional, y de distintas provincias, a los sectores más golpeados difiere notablemente de las políticas del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: sólo eximió el cobro de algunos impuestos a reducidos sectores y por un breve lapso mientras sus comercios se desploman y miles de porteños duermen en la calle.
A nivel nacional, se implementó el programa IFE y el ATP, durante todo el año pasado en el que se sostuvo tanto al sector formal como informal de la economía. Hoy se está desarrollando el “REPRO II” para 13.600 empresas, junto a los créditos a tasa cero del Banco Nación. En 2021 se estipula destinar un total del 1.3 % del PBI a los programas Asignación Universal Por hijo (AUH) y Tarjeta Alimentar para las familias más necesitadas. Nunca es suficiente la ayuda en el marco de una tragedia como la que vivimos, pero además Alberto Fernández eximió a un millón y medio de trabajadores de clase media del pago del impuesto a las ganancias.
En paralelo, Axel Kicillof en la Provincia de Buenos Aires lleva otorgados más de 100 mil millones de pesos en créditos para las PyMES, beneficiando a 11.300 empresas, sumado a otras ayudas por 2 mil millones de pesos. Se trata de un distrito vecino a la Ciudad pero que quintuplica su población con menos recursos para administrarlo, pero con una clara voluntad política de acompañar el padecimiento de sus ciudadanos y ciudadanas.
Como contracara a lo que sucede a nivel nacional y provincial, en la Ciudad de Buenos Aires es muy difícil encontrar programas de apoyo a los sectores productivos. A la falta de medidas para activar la economía, Horacio Rodríguez Larreta le suma una constante obsesión recaudatoria que asfixia al bolsillo del contribuyente: no solo se dedicó a aumentar los impuestos de mayor incidencia sobre los ciudadanos de menores ingresos (como es el caso del 51% en Ingresos Brutos, 100% en patentes, 45% en la VTV, 44% el boleto de subte, 100 % los parquímetros y 82.5% en multas) sino que también creó tributos que la Ciudad no tenía: el impuesto a los sellos para consumos con tarjeta de crédito. Más recaudación en un año de elecciones.
Según un informe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) se registró una suba del 65.6 % del número de locales vacíos en las principales avenidas comerciales de nuestra ciudad comparado con el primer bimestre del 2020. Los datos de la Federación de Comercio e Industria (FECOBA) confirman esta situación. De 1.925 locales del centro porteño, la vacancia creció un 36% entre marzo de 2020 y abril de 2021. Los datos son contundentes: el cierre de comercios es creciente en la Ciudad de Buenos Aires, y para paliar una crisis extraordinaria, se requiere de medidas de su misma naturaleza.
La ayuda a los sectores más golpeados durante la pandemia en la Ciudad de Buenos Aires es insuficiente. Se trata de la Ciudad más rica de Sudamérica, con un presupuesto de 600 mil millones de pesos y una población que no crece hace más de 5 décadas. La única política llevada adelante fue la “aperturista”: abrir todo para no poner plata, sin medir las consecuencias sanitarias.
Desde marzo del año pasado estamos esperando medidas del gobierno para hacer frente a la crisis económica, pero sólo escuchamos la tristeza de miles de comerciantes que cierran sus negocios. Desde el Frente de Todos en la Legislatura presentamos numerosas iniciativas destinadas a asistir a los sectores que el Jefe de Gobierno se niega a oír. Nuestro objetivo seguirá siendo que el Estado llegue a cada porteño y porteña que esté sufriendo la insensibilidad de un gobierno más pendiente de recaudar que de brindar soluciones reales a la situación excepcional que atravesamos. Ante la crisis, algunos vemos la obligación de dar respuestas para salir adelante, otros, una oportunidad para hacer caja. Larreta cree que él sí puede salvarse solo.
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