
A medida que los entornos de TI se vuelven más complejos y están directamente vinculados al desempeño del negocio, crece la necesidad de que las organizaciones comprendan claramente los diferentes modelos de contratación de servicios tecnológicos y, así, identifiquen el momento y el contexto en que cada uno puede satisfacer sus necesidades.
Un dato de Deloitte, que indica que las empresas que alinean su estrategia de TI con los objetivos del negocio tienen hasta 1,8 veces más probabilidades de alcanzar resultados financieros superiores en comparación con sus competidores, refuerza la relevancia de tomar decisiones bien fundamentadas al momento de optar por la contratación de servicios externos.
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Los servicios profesionales en tecnología tienen un papel claro en proyectos con un alcance definido: implementación de soluciones, migraciones de infraestructura, remediación de vulnerabilidades o capacitación de equipos técnicos internos. Son, por naturaleza, entregas con inicio, desarrollo y final, destinadas a resolver necesidades específicas y transferir conocimiento para que el cliente se vuelva más autónomo. Sin embargo, una vez finalizado el proyecto, la responsabilidad de mantener la infraestructura segura y operativa recae sobre la propia organización, lo que exige un equipo interno calificado y actualizado.
Muchas organizaciones ven en los servicios gestionados no solo una forma de reducir costos, sino también un medio para transformar la tecnología en un activo estratégico
En contraste, los servicios gestionados establecen una relación continua entre el cliente y el proveedor, combinando recursos técnicos, procesos y tecnología para operar actividades críticas de manera recurrente, dentro de un alcance acordado contractualmente. Este modelo libera a los equipos internos para que se concentren en iniciativas estratégicas, innovación, optimización de procesos y alineación con los objetivos del negocio, mientras el socio asume la ejecución de actividades operativas como monitoreo 24/7, mantenimiento de red y seguridad de extremo a extremo.
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Ante las constantes amenazas cibernéticas, la escasez de talento y la creciente complejidad de los entornos de TI, muchas organizaciones ven en los servicios gestionados no solo una forma de reducir costos, sino también un medio para transformar la tecnología en un activo estratégico, con gobernanza, transparencia e informes de gestión que evidencian la evolución continua del entorno.
La decisión entre servicios profesionales y gestionados, por lo tanto, debe basarse no solo en “quién los ejecuta”, sino principalmente en dónde el cliente desea concentrar su enfoque: en la operación o en la estrategia que impulsa el negocio.
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El autor es gerente de servicios profesionales y gestionados de NEC en América Latina
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