
A un mes de lograr el desalojo de la toma más grande del país, la usurpación de Guernica, aún los vecinos de Presidente Perón no podemos descansar tranquilos. Seguimos con la guardia en alto ya que, lamentablemente, hay amenazas de algunos grupos que se están rearmando para volver a tomar el predio.
En este punto quiero dejar algunas cuestiones claras: la toma de Guernica fue una toma organizada y promovida por distintas organizaciones que se aprovecharon de la desesperación de la gente para hacer negocio violando el estado de derecho. Más de 2 mil familias ocupando 100 hectáreas de manera violenta; porque es importante resaltar que las tomas se dieron con violencia tanto entre quienes usurpaban los terrenos – fuimos testigos, día tras día, de disparos y enfrentamientos – como de los usurpadores hacia los vecinos de la zona que sufrimos robos, amenazas e incluso hasta llegaron a quemar una casa.
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Fue una pesadilla. La sufrió Vilma Enríquez, que la amenazaron, que le quemaron la casa, que le quisieron balear al hijo…los dueños del predio el Bellaco… la gente que ha comprado lotes para el desarrollo inmobiliario…los vecinos de Villa Numancia…los vecinos de San Martín…las personas que tenían una genuina necesidad de hábitat y que fueron engañadas invirtiendo lo poco que tenían en comprar un terreno que no estaba a la venta…mi hija de 4 años que, al día de hoy, ve un policía y tiembla al ver las armas por el grado de violencia que sufrimos durante esos días (aún sabiendo que los policías, como le expliqué, son los buenos de esta historia)…todos nosotros fuimos víctimas y durante muchos días nos sentimos solos.
Hoy, 29 de noviembre, se cumple un mes del desalojo. Quiero volver a destacar el trabajo de las fuerzas de seguridad a quienes en lo personal estoy muy agradecido porque nos acompañaron desde el primer momento; a la Justicia que dejó claro que estamos en un estado de derecho, en una democracia, donde la propiedad privada es un derecho elemental establecido por nuestra Constitución Nacional.
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Es lamentable tener que decirlo en estos términos pero volví a creer en la Justicia. En un país como el nuestro donde tantas veces se cuestiona a uno y otro poder del Estado fui testigo de cómo, la política se encargó una y otra vez de poner trabas al poder Judicial para dilatar los tiempos, para justificar lo injustificable, para – incluso – premiar a quienes delinquen. En Presidente Perón luchábamos, unidos, para terminar con la usurpación más grande del país y, mientras tanto, el gobernador Axel Kicillof no sólo intentaba entorpecer y dilatar el desalojo sino que, además, anunciaba un subsidio premiando a quienes estaban violando nuestros derechos. Por momentos sentimos que estábamos en el mundo del revés, que nada tenía sentido, que nadie nos iba a escuchar, que esta pesadilla que ya llevaba más de 90 días no iba a terminarse nunca.
La toma de Guernica puso nuevamente en agenda pública un drama social que tiene décadas y varias aristas para analizar. Un tema que debería estar en la agenda política. Comprendiendo que las usurpaciones no son la respuesta, los “premios” con subsidios tampoco. La solución es un Estado que deje de mirar para otro lado y proyecte políticas públicas habitacionales que se sostengan en el tiempo, que no cambien de un gobierno a otro y que de una vez por todas lleven soluciones concretas a la ciudadanía.
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Hace 30 días se terminó la toma de Guernica, pero en este mismo momento – en muchos otros lugares del país – la pesadilla de las usurpaciones sigue.
Tenemos que trabajar para que nuestros hijos puedan despertar en un país sin pesadillas. Tiene que ser un compromiso de todos, cumpliendo y haciendo cumplir la ley, sin excusas.
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Guido Giana, concejal de Juntos por el Cambio en Presidente Perón
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