
Nuestro universo pyme es muchísimo más grande de lo que creen los funcionarios de turno e inclusive algunos empresarios.
Cualquier analista, investigador, economista o empresario lo primero que hace es delinear el universo con el cual va a trabajar y así poder armar una agenda de los temas o sectores más importantes. Podría escribir extensamente cómo es el mundo pyme y cuáles son sus problemas, pero me voy a limitar a su dimensión financiera con tres datos:
a) contribuye con el 42% del PBI;
b) emplea el 70% del sector privado;
c) existen de todos tamaños, desde 2 empleados hasta más de 300.
Después del público, es el sector más importante, pero arrastra dos grandes problemas casi insolubles: las existencias de deudas vencidas e impagables con el sistema financiero y la urgente necesidad de capital de trabajo, que no obtienen por no calificar como sujetos de crédito.
Es por estas razones que se requiere de manera urgente la intervención del Estado.
La deuda pyme es de aproximadamente seis mil quinientos millones de dólares mientras que el conjunto de las empresas grandes debe veinticuatro mil millones de dólares -y contribuyen con el 13% del PBI-.
Se requiere una decisión política y económica para solucionar el problema. Por ejemplo, con un bono o un fideicomiso con plazos de hasta diez años y una tasa del 12% fija, que sea suscripto por el sistema financiero con las deudas de las pymes en mora, a su valor nominal, las que recibirán una parte proporcional del bono o una cuota parte del fideicomiso.
Para solucionar la falta de capital de trabajo, el Estado debiera garantizar un monto limitado por pyme a determinar, ya sea para tomar crédito en un banco o avalar la emisión de cheques en una SGR para descontar en todos los vehículos existentes.
Para que se tome dimensión del problema, señalo que el sistema financiero tiene depósitos en pesos por el equivalente a más de cien mil millones de dólares; además, tiene otros diecisiete mil millones de depósitos en dólares, encajes bancarios por más de quince mil millones de dólares e invertido en leliqs y operaciones de pase, el equivalente en pesos a más de treinta mil millones de dólares. Es un sistema financiero solvente y con gran liquidez que demuestra que podría colaborar con el Estado en una solución para las pymes.
También existe el fondo de garantía de sustentabilidad, un fondo soberano de inversión que tiene por objetivo promover el crecimiento económico. Desde su formación, este fondo fue invertido de modo discrecional en diversos instrumentos financieros, fideicomisos privados y públicos, obligaciones negociables y títulos públicos, entre otros.
Las pymes han sufrido muchos años de tasa impagables, que superaron el 100% de interés. Por ende, se encuentran actualmente renegociando sus deudas, concursadas o quebradas.
Al Estado se le presenta la oportunidad de salvar el 42% del PBI; que las pymes crezcan en su actividad económica y generen empleo de forma muy rápida, mejoren los números macroeconómicos y generen dólares por las exportaciones. El mundo pyme ya no quiere participar más de los velorios cotidianos de empresas y, menos aún, asistir a ellos por adelantado.
El autor es presidente de Cereales Tres Arroyos y miembro del Movimiento Nacional Pyme (Monapy)
Últimas Noticias
La guerra no tiene razón nunca: comunicar para la paz
Mientras el debate público se concentra en justificar posiciones y señalar culpables, las guerras siguen avanzando. La paz también comienza en la forma en que hablamos

Fronteras invisibles: el “inmigrante digital” de Harari y el poder de la IA en las empresas
La inteligencia artificial se instala en las empresas como un actor sin pasaporte ni ciudadanía, desdibujando fronteras y protocolos. Su integración silenciosa redefine el proceso de toma de decisiones y plantea desafíos inéditos sobre soberanía, control y responsabilidad

Hay otro camino
El gobernador de la provincia de Buenos Aires analiza en una columna de opinión el rumbo económico del país

¡Ni un paso atrás!: La igualdad de género es el motor que el PBI peruano necesita
Entre leyes que vienen desmantelando el enfoque de género y discursos que pretenden reducir nuestra identidad a roles domésticos, el país se enfrenta a un peligroso punto de inflexión

8M: El derecho al tiempo
Hablar de igualdad no puede limitarse a gestos simbólicos ni a debates superficiales. Implica reconocer que el tiempo es un recurso productivo y que su distribución desigual perpetúa brechas económicas




