Sólo tienen pasado para ofrecer

Ensimismados, los funcionarios se hacen auto homenajes mientras todo se derrumba y Argentina se hunde en la intrascendencia

La Alemania comunista (RDA) celebró con fasto su 40 aniversario. Un mes después cayó el Muro de Berlín y luego el régimen. La burocracia local vive enfrascada en su agenda mientras todo se derrumba
La Alemania comunista (RDA) celebró con fasto su 40 aniversario. Un mes después cayó el Muro de Berlín y luego el régimen. La burocracia local vive enfrascada en su agenda mientras todo se derrumba

La historia está llena de hechos fascinantes y de enseñanzas. Hay un hecho histórico que siempre me pareció impactante por la claridad con la que marca cómo la política encerrada en sí misma puede conseguir que miles de burócratas festejen y se auto feliciten sin darse cuenta del desastre que se está produciendo por causa de ellos mismos.

El 7 de octubre de 1989 se celebró el 40 aniversario de la República Democrática Alemana (RDA, comunista). Se realizó un gran acto al que asistieron todos los líderes del país y muchos dictadores de los países del este. La foto del palco en la avenida Karl Marx Allee de Berlín muestra un aspecto imponente que podría dar la sensación de que tenían muy controlado el poder. Se sucedían protestas ciudadanas, se había derrumbado la economía y cada vez más gente quería salir del país por la represión que sufrían, pero el dictador Erich Honecker sostenía que había que festejar el gran desarrollo del país. Se hicieron grandes demostraciones de festejo. Unos días después, Honecker tuvo que renunciar y un mes más tarde cayó el Muro de Berlín. El camino a la desaparición de la RDA estaba despejado y empezó el tiempo de trabajar por la reunificación alemana. Es muy curioso ver cómo unos burócratas que venían manejando el país desde hacía 40 años y que con tanto orgullo se preparaban para el gran festejo no pudieron pronosticar o prever que el régimen duraría poco más de un mes. Creían que estarían en el poder para siempre y se quedaron sin gobierno y sin país. Creían más en los dogmas y en los ritos que en la gravísima realidad que los rodeaba.

En la historia hay situaciones distintas pero patrones de conducta similares. Casi no hay dato de la política, de la sociedad y de la economía que no sean una catástrofe en Argentina. La caída de la economía es una de las más graves del mundo, el dólar vuela y generó que, en divisa estadounidense, el salario mínimo argentino sea menor que el de Haití. La situación sanitaria es una de las peores del mundo, las cifras de pobreza son escalofriantes y hay una extraordinaria cantidad de conflictos sociales y políticos. ¿Cuál es la respuesta del oficialismo ante este panorama desolador? El patético festejo del 17 de octubre.

El peronismo siempre regala postales de decadencia.

Frente a la extraordinaria emergencia, hace días que de lo único que hablan es de los festejos virtuales y presenciales de una fecha que pertenece a un partido político pero en la que, fieles a su historia, mezclan la ideología con la gestión del Estado en un capítulo más de una larga sucesión de prácticas fascistas. El gobierno vive enfrascado en una memoria bobalicona de su propio pasado y muchos de sus miembros creen que tienen el patrimonio de la patria. Confunden política con religión, que es el gran problema que padece el autoritarismo populista. Detestan al que piensa distinto. Viven, como los jerarcas comunistas de la RDA, en un mundo que sólo integran los de su secta. Hablan de temas que sólo a ellos les importan. Se hacen auto homenajes desde la administración del Estado. Viven en el pasado y acomodan el pasado a la conveniencia del momento. En eso están ensimismados mientras todo se derrumba y Argentina se hunde en la intrascendencia.

Santiago Cafiero se refirió a los ciudadanos opositores que marcharon hace unos días diciendo “no son la gente, no son el pueblo, no son la Argentina”. Nunca deja de llamar la atención el estado de indigencia intelectual en el que se encuentra el miembro del clan Cafiero, pero el asunto clave aquí es que es el Jefe de Gabinete y se está refiriendo a ciudadanos argentinos que hicieron algo tan simple como expresar sus ideas. El gobierno parece decidido a gobernar solamente para los suyos radicalizados todos bajo consignas viejas. Cuando el mundo reclama ideas para el futuro, el gobierno desempolva discursos del pasado. Su rango de comprensión del mundo va desde 1945 hasta los 70. Por eso Argentina se encuentra en una decadencia sin fin en un momento del mundo en el que son urgentes las estrategias de futuro. Se dedican a la alimentación de un pensamiento fanático que sólo entiende de dogmas.

El actor Dady Brieva es muy representativo de lo que quiere trazar el oficialismo. Frente a los que piensan distinto y se manifiestan, el cómico expresó su deseo de “agarrar un camión y jugar al bowling en la 9 de julio” por donde estaban los manifestantes. Uno no espera que Brieva sepa que arrojar vehículos sobre la población civil ha sido una metodología usual en ataques terroristas que costaron muchas vidas de ciudadanos civiles. Ocurrió en Niza, en Berlín, en Barcelona, en Nueva York (donde murieron 5 argentinos), entre otros lugares. Brieva es una persona de una gran precariedad intelectual y su metáfora es fruto de su ignorancia pero, desde su brutalidad, expresa lo mismo que Cafiero cuando le quita la condición de argentinos a los opositores. Brieva manifiesta lo mismo que dijo el Presidente acerca de los concurrentes a un “banderazo” opositor: que cuando terminase la pandemia habría “un banderazo de gente de bien”. El sueño peronista actual es que no haya opositores. Brieva desearía pasarles con un camión, Cafiero no los considera argentinos y el Presidente sólo considera “gente de bien” a los suyos. El asunto es que más del 41 por ciento de los argentinos no los votó. Mejor o peor elaborada, la idea es la misma. Sueñan con un país donde sólo haya peronistas. Hay que convenir que con este escenario es bastante deprimente escuchar a miembros de la oposición decir que lo que deben hacer es abrirse “a más peronistas”. Uno espera que quieran abrirse al futuro, no al peronismo.

Los festejos del 17 de Octubre no cambiarán nada. El lunes seguirá el desastre. A diferencia de la RDA, Argentina seguirá existiendo. El asunto es que la RDA pudo salir del atolladero con la reunificación. Hoy forman parte de Alemania. Argentina, en cambio, sigue en manos de burócratas que no ven la realidad así como no la veían los burócratas comunistas en 1989 y sólo pueden llevar el carro hacia una decadencia cada vez mayor. Este 17 de octubre muestra, como nunca, que además de ser autoritarios y despreciar al que piensa distinto no tienen la mas pálida idea de cómo gobernar y cómo salir de una crisis que amenaza cambiar la fisonomía argentina. Lo único que hacen es hablar entre ellos y sólo tienen pasado.

Los populismos tienen distintas formas pero características de funcionamiento comunes. Como dijo Jorge Luis Borges: “Estoy contra el fascismo, el marxismo y el peronismo porque esos movimientos son formas del fanatismo y la estupidez”.

Viendo la situación del país y el patético 17 de Octubre, otra frase del maestro explica todo: “El peronismo no tiene una idea y representa solamente un régimen de aprovechados”.

Borges describe la actualidad con precisión.


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