
El odio no es una categoría política. Y, por lo tanto, no es analizable desde la política. Y no se puede, o no se debería poder, hacer política desde o con el odio. Mucho menos alimentarlo para fortalecer una posición política. Sin embargo esto se hace.
En nuestro país hoy vimos algo de eso. Pero también, mirando bien, se puede ver una fisura con vocación de grieta al interior de la oposición.
PUBLICIDAD
Mientras que algunos dirigentes de ese espacio negaban ser convocantes a la marcha del “banderazo por la libertad” y al mismo tiempo confirmaban su participación (declaración que necesariamente opera como convocatoria por la misma condición de referentes), otros, los que detentan poder institucional real, expresaban su total desacuerdo con la realización de la protesta.
¿Cuánto tiempo más se podrá sostener una coalición que contiene conductas y definiciones tan opuestas? Si la marcha de hoy algo deja en claro, además del odio que un sector no menor de la sociedad siente por otro sector, es la profunda diferencia que existe al interior de Juntos por el Cambio.
PUBLICIDAD
Está el sector que busca acuerdos con el oficialismo y está el sector que alimenta el odio hacia el oficialismo y lo que representa.
Los argentinos, más allá de nuestras preferencias políticas individuales, nos merecemos un sistema político que no utilice el odio como sustento en la construcción de poder.
PUBLICIDAD
Creo, humildemente, que el General estaría de acuerdo conmigo.
(Aclaración: cuando digo “el General” me refiero a José de San Martín).
El autor es consultor político
Últimas Noticias
El dilema de los trabajadores de las apps
La economía de plataformas crece en todo el mundo y plantea en Argentina el desafío de regular la actividad sin perder flexibilidad ni derechos laborales

Impacto del RIGI en el proyecto Vicuña
Inversiones sin negociar el medio ambiente
El populismo consiguió que los argentinos financiemos a los países desarrollados
La falta de confianza y el temor a confiscaciones empujan a muchas familias a resguardar su patrimonio fuera del sistema bancario; ese flujo de ahorro, que podría destinarse a inversión y crédito local, termina alimentando a as economías más avanzadas

Cuando la salud cambia la forma de comprar: el auge de los productos y servicios saludables
La expansión de bebidas sin azúcar, alimentos con más proteína, snacks funcionales y alternativas de cuidado personal muestra que el bienestar dejó de ser un nicho y comenzó a orientar decisiones habituales de consumo

Un análisis al discurso de la victoria de Abelardo de la Espriella: entre la reconciliación y la firmeza
Cristian Rojas Gonzales, jefe del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana



