
En el mundo globalizado en el que vivimos, los virus llegan tan rápido como los datos. Ayer se confirmó el primer caso de coronavirus en Argentina, lo que precipita las medidas de aislamiento y prevención que ya están en vigencia en otros países.
Michala Marcussen, economista jefe de Société Générale, estimó en su momento que a raíz del coronavirus "China podría perder un punto de su PBI en año pleno y retiraría mecánicamente 0,4 puntos del PBI mundial”. Ese momento es ahora: sólo en nuestra región, el anuncio del caso detectado en Brasil el pasado carnaval fue la señal de largada para la caída en picada de todas las monedas y bolsas locales. Y todavía no se conocía el de Argentina.
Es por eso que, para contrarrestar el impacto devastador que podría tener en la economía mundial cesar todas las actividades productivas por tiempo indeterminado, junto con el alerta del virus se activó la modalidad del trabajo remoto.

Esta nueva emergencia sanitaria de alcance todavía incierto redefine el trabajo remoto. Si hasta hoy representaba una modalidad flexible y eficiente que eligen las compañías y los trabajadores del futuro, hoy se ha vuelto un imperativo mundial a causa de esta epidemia.
A principios de febrero, la ciudad de Hong Kong le pidió a todos los empleados del sector privado que trabajen desde sus casas. Enseguida el sello se extendió a nivel nacional: Starbucks, KFC, Pizza Hut y la empresa de co-working WeWork anunciaron que cerrarían temporalmente sus oficinas en China. En Italia, el gobierno decretó el teletrabajo para seis regiones del norte del país, la zona más afectada. Pero también se plegaron los principales jugadores de Milán, la capital financiera italiana: “Unicredit e Intesa Sanpaolo, las aseguradoras Generali y Allianz, Telecom Italia o la firma de moda Armani, que presentó su colección femenina para el próximo invierno a puerta cerrada en la pasada Semana de la Moda”, dice La Vanguardia. Con el correr de los días, la prevención se amplió a cualquier situación de concentración de personas, como recitales, museos, aeropuertos y universidades del mundo, lo que también está teniendo su impacto en las plataformas de e-learning.

Lo que hace posible el trabajo y el estudio remoto es la tecnología. Vivimos la cuarta revolución industrial, contamos con una suite de herramientas que nos permiten acceder a la nube sin importar dónde estamos. Soluciones como TransparentBusiness permiten la coordinación y gestión de equipos geográficamente distribuidos de manera transparente y efectiva, lo que (de máxima) previene el contagio y (de máxima también) minimiza el impacto de la pandemia en la economía del mundo.
Aunque algunos CEOs están preocupados por el impacto que tendrán las medidas de prevención en la productividad de sus empresas, un estudio publicado en 2015 por Stanford University dejó demostrado que el rendimiento de los empleados de la agencia de viaje china Ctrip subió 13% cuando trabajaban desde su casa: por un lado, porque interrumpían menos su trabajo, y se enfermaban menos, pero también porque atendían más llamadas por minuto, porque lo hacían desde el espacio confortable y menos poblado de sus casas.

El teletrabajo, además, permite a las compañías ahorrar miles de dólares en infraestructura e implica menos impacto en el medio ambiente y menos tiempo de traslados para los empleados. Además, los avances tecnológicos y herramientas como TransparentBusiness.com permiten monitorear el trabajo remoto, evaluando en tiempo real el progreso realizado.
Mientras esperamos que este nuevo brote de coronavirus termine lo antes posible, confiamos en que la modalidad del trabajo remoto ayudará a mitigar el impacto de la epidemia en la economía mundial. Y esto vale tanto para enfrentar este problema en particular como para anticipar el futuro del trabajo en general.
*Silvina Moschini es Presidente y Fundadora de TransparentBusiness. Es emprendedora de Endeavor.org y mentora de emprendedoras a través de Vital Voices, 500 startups, Google Launchpad y el Google AI Impact Challenge. Es parte del consejo de asesores de New World Symphony en Miami, Dalia Empower y Fundación Flor. En 2019 recibió el premio Equals in Tech, iniciativa mundial de Naciones Unidas que reconoce proyectos innovadores para acortar la brecha de género a través de la tecnología.
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