
El corriente año ofrece mucho para ganar, pero también para perder. Todo dependerá del riesgo o la volatilidad que el inversor esté dispuesto a soportar –y que lo deje dormir tranquilo-. Conservador, moderado o agresivo son las definiciones de base, aunque se debe ir “reperfilando” en función no sólo a los ingresos, edad, objetivos, sino también a la coyuntura económica-financiera. Más allá del escenario actual, local o internacional, siempre hay inversiones que se asocian a diferentes perfiles.
Conserevadores: Apuntarán a activos que le permitan seguridad, y que no estén expuestos a volatilidad o pérdida de capital. No obstante, para no perder valor, debería al menos tener como objetivo ganarle a la inflación. En ese segmento, los tradicionales plazos fijos se deslucen hoy respecto a los Fondos Comunes de Inversión de Money Markets, aun cuando el rendimiento de estos últimos está cayendo (de forma acelerada) en sintonía a las del sistema y empujados por el Banco Centrral. En enero, los denominados T+0, rindieron entre 2,5/3% anual con estrategias que son “commodities”. No hay mucho, por regulación, para innovar. La tasa nominal anual que ofrecen hoy estos fondos se ubica en torno al 29% a 30% anual, unos puntos por debajo de una colocación bancaria, pero con la ventaja de liquidez inmediata.
Otra posibilidad son las cauciones en pesos -una especie de plazo fijo bursátil-. Acá el plazo también puede ser realmente corto, con tasas que, dependiendo del mercado, se ubicaban este viernes en torno al 29% a 30% a 30 días y en el orden del 31% anual a un mes.
Conservador moderado: Si se sube un poco más, no mucho, la tolerancia al riesgo, y a la volatilidad posible del instrumento, los Fondos Comunes de Inversión de Renta Fija T+1 pueden ser una opción para quienes buscan unos puntos más de rendimiento. En este caso, si es recomendable ver la estrategia que hay detrás del fondo -analizando su composición-. Generalmente invierten en Letras (nacionales, y provinciales), Obligaciones Negociables en pesos y otros FCI. Durante enero, rindieron entre 5% y 10% en promedio, y presentan una tasa nominal anual arriba del 35 a 40 por ciento.

Saliendo de este instrumento, las Letras del Tesoro pueden ser una opción. También claramente implica quizás subir otro escalón en el riesgo. Por ejemplo, las reperfiladas Lecaps -que no están exentas de volver a verse afectadas por una reestructuración- pueden ser una alternativa. Lógicamente hay que moverse dentro del mercado secundario, y las tasas son atractivas (para compensar el riesgo implícito del activo).
Otra son las nuevas Lebads (Letras que ajustan por Badlar (tasa de interés promedio para plazos fijos de más de un millón de pesos) más un margen que generalmente se determina en la licitación). Las últimas colocaciones, aunque a tasas nominales anuales decrecientes apoyados también en la coyuntura, fueron de entre 37% a 40% anual, para plazos menores a 220 días, y del 43% a un año. Para febrero, aunque aún no se saben las condiciones, se anunció al menos una licitación primaria por semana. Mientras que el mercado secundario va, de a poco, ganando liquidez.
Por otro lado, están las Obligaciones Negociables (deuda privada) en pesos, que se han llevado gran parte de la atención en las últimas semanas. El riesgo de crédito de cada compañía, como lo es con las provincias, es lo que determinará su mayor o menor atractivo (y claro está, la tasa exigida por el mercado). En este punto, estas licitaciones primarias –dado que el mercado secundario es muy poco líquido- pueden ser una opción para inversores que se encuentran con liquidez en pesos, y que busquen diversificar una posición en moneda local por fuera del riesgo soberano.
También, manteniéndose en pesos, pero profundizando el riesgo a exponerse. Los bonos ajustables por CER son otra alternativa. Aunque son sólo para valientes, y para aquellos que tengan un escenario muy optimista respecto a las condiciones de negociación de la deuda.
Riesgo externo: Saliendo del riesgo local, los Cedears se han mostrado como una buena alternativa. Si bien tienen la incertidumbre inherente a la renta variable, su evolución esta “atada” al movimiento de la cotización del dólar contado con liquidación. Por ende, es una forma de dolarizar una posición. Eso sí, no impedirá que el papel se vea afectado si su activo subyacente –sea Tenaris, Apple, Facebook, Citi, etc...- pierde .

Opciones dolarizadas
En esta franja quizás las alternativas para el inversor están más limitadas -al menos, con riesgo local-. No obstante, se pueden identificar según el perfil del inversor las cauciones en dólares, para los muy conservadores, se ubican en torno al 1% anual para plazos de 30 días.
En tanto que, por fuera del riesgo argentino, se pueden optar por los Fondos Comunes de Inversión con foco en Latinoamérica. Sus tasas internas de retornos se ubican entre 2% y 2,5% anual promedio, con una duration del orden de 1, y volatilidad relativamente baja.
Otra posibilidad puede ser los fondos, pero del exterior, o directamente inversión en activos extranjeros. Ha que tener en cuenta que acá, según la estrategia y/o el activo, el riesgo a exponerse puede ser muy diferente.
Por último, están los bonos en dólares de Argentina, que serán reestructurados. Se trata de una opción para aquellos que creen realmente que el Gobierno será amigable con la oferta –con lo que la quita en valor presente será baja, y en consecuencia, la curva actual “encierra” valor-.
La autora es analista Senior de PPI Portfolio Personal Investment
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