El presidente Alberto Fernández recorrió una pyme en Tres de Febrero
El presidente Alberto Fernández recorrió una pyme en Tres de Febrero

El gobierno de Alberto Fernández continúa con su plan de reactivación económica bajo un perfil keynesiano. Con la creencia de una teoría del derrame invertido, su filosofía se basa en volcar dinero en los sectores más pobres, para que sean ellos, mediante el consumo, quienes reactiven la economía.

Hace unos días, el perfil de Twitter del Frente de Todos compartió un tuit en el que se comunicaba que desde el ejecutivo se había decidido inyectar 100 mil millones de pesos en la economía real, “empezamos por los últimos, pero para llegar a todos”.

El tuit del Frente de Todos
El tuit del Frente de Todos

Analizando esta cuestión, hay varios temas que tocar, principalmente, el marco temporal que seguirán este tipo de decisiones. ¿Por qué es importante conocer el marco temporal? Por razones de acción y reacción. Una inyección monetaria de este calibre puede llegar a funcionar en el corto plazo si hacemos caso al contexto que rodea el país, en el cual, la capacidad productiva es solo del 60% y llevamos más de 18 meses de recesión. Si bien este tipo de enfoque “desde abajo hacia arriba” no reactiva realmente el aparato productivo, comienza a hacer mover el consumo.

Sin embargo, mantener este programa a medio/largo plazo, es una “piña” inflacionaria inevitable. Cómo dirían nuestros padres, “pan para hoy, hambre para mañana”.

Cómo se dijo, el error principal en reactivar la economía vía consumo, es que generalmente se comienza mediante los sectores más vulnerables. La realidad es que este enfoque sólo sirve en el muy corto plazo, debido a las características que estos sectores representan como agentes económicos. Entre ellas, su baja propensión marginal a ahorrar, es decir, el porcentaje del total de su salario que destinan al ahorro.

Es fundamental dar margen de trabajo de este Gobierno. Argentina viene de más de 18 meses de caída productiva y de consumo, la recesión fue realmente fuerte y la caída de la inversión también. En este momento es necesario un estímulo económico, el problema es que debe hacerse buscando un equilibrio entre alentar el consumo y la inversión

Sin ahorro, no tenemos inversión, esa fórmula está clara. Entonces, la expansión monetaria y los diversos tipos de subsidios que estimulan el consumo, servirán hasta un punto en que la capacidad productiva vuelva a recuperarse. ¿Pero qué pasa si la demanda de bienes supera a la capacidad de respuesta industrial? Este es el efecto colateral antes mencionado. Al haber incentivado a sectores con bajo margen de ahorro, todo el dinero se vuelca en consumo. La demanda supera a la matriz productiva y ésta no logra adaptarse al mismo ritmo del mercado, por ende, al presentar escasez de bienes y al no tener capacidad ni crediticia ni económica para poder invertir en una ampliación de producción, la única opción que tiene el productor, empresario o comerciante, es elevar los precios de los bienes.

Es el famoso fenómeno inflacionario, impulsado por una expansión monetaria y es justo lo que estamos viviendo hoy. En los últimos meses del mandato gubernamental de Mauricio Macri se imprimieron más de $400 mil millones de pesos. Actualmente, Alberto Fernández busca un shock de $100 mil millones más, todo esto sin contar con los subsidios entregados. Además, el precio del dinero –la tasa de interés– se encuentra en niveles muy bajos y pretende llegar a 48 por ciento.

La expansión crediticia sin un respaldo sólido de depósitos bancarios puede generar un problema en la economía interna. Tenemos un ejemplo histórico para aprender de esto: Estados Unidos en 2008.

El error principal en reactivar la economía vía consumo, es que generalmente se comienza mediante los sectores más vulnerables

¿Este es un tema que debe preocuparnos? Lamentablemente, sí. La tasa crediticia es un 14% mayor que la tasa de depósitos. Este dato por sí mismo no es preocupante, pero sí se lo pone en un contexto en el que desde que asumió Fernández hubo una merma de miles de millones de depósitos en dólares, ahí sí toma peso. Deberemos ser responsables y controlar esta tendencia de mercado.

Es fundamental dar margen de trabajo de este Gobierno. Argentina viene de más de 18 meses de caída productiva y de consumo, la recesión fue realmente fuerte y la caída de la inversión también. En este momento es necesario un estímulo económico, el problema es que debe hacerse buscando un equilibrio entre alentar el consumo y la inversión, no solo a una de las partes.

El ajuste impositivo y las reformas en las leyes laborales no funcionan a largo plazo: dinamitan las posibilidades de las pymes que recién comienzan.

Sólo con consumo no se reactiva una economía. Es el primer paso, pero no alcanza. Hay varias modificaciones en el aparato micro y macroeconómico, como en el estatal, que el gobierno debe desarrollar. Sí se duermen y se quedan en el populismo clásico, el post veranito financiero nos caerá con todo su peso y la realidad será bastante fría.