Macri contra Cristina: el discurso que necesita mantener el gobierno
Macri contra Cristina: el discurso que necesita mantener el gobierno

No era descabellado pensar en una Cristina Kirchner fuera de competencia en las elecciones presidenciales de este año. De hecho, sobre eso se discutía y hasta se apostaba en bares, mesas de amigos, redacciones, y encuentros políticos.

Lo que seguramente nadie imaginaba -o al menos muy pocos- es que la ex presidente haría una suerte de corrimiento a medias para integrar una fórmula como candidata a vice. La idea es que está, pero no está. O que no está, pero está.

En términos estrictamente electorales, es lógico pensar que el núcleo duro de CFK acompañará en las urnas a su líder independientemente del lugar que ocupe en la boleta, por eso Alberto Fernández mantendrá un piso alto de intención de voto. Sin embargo, tan improbable sonaba hasta esta mañana la posibilidad de una Cristina como vice que las encuestadoras nunca la tuvieron en cuenta, de ahí que su efectividad es una incógnita para los analistas políticos.

¿Pero qué busca el kirchnerismo con el binomio Fernández-Fernández? Probablementemostrar amplitud. No hace falta bucear mucho en las redes sociales para encontrarse con los videos del ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner despotricando contra las políticas de su nueva compañera de fórmula. Por eso, darle a él el lugar más destacado de la boleta presidencial pretende generar  la sensación de que se reconocieron los errores del pasado y en virtud de ello se le da protagonismo -el máximo protagonismo- a una voz hasta hace pocos meses crítica.

Esa amplitud abre las puertas a la posibilidad de forjar un acuerdo que sería imposible con Cristina Kirchner como candidata a Presidente. La primera respuesta de Sergio Massa cuando se enteró de la unción de la fórmula K grafica la estrategia: "Tengo respeto por Alberto y estoy dispuesto a dialogar con él".

Una PASO amplia de todo el peronismo sería el escenario ideal. Sin embargo, no es el único; no necesariamente hace falta que Massa, Miguel Ángel Pichetto y compañía declinen ahora sus aspiraciones para probar la eficacia de la propuesta. Con Alberto en la fórmulasuena más factible un acercamiento de cara a un eventual balotaje.

Si bien los números y los acuerdos políticos son importantes para ganar una elección, la jugada K tiene un ingrediente aun más significante porque obliga a repensar el rol de Mauricio Macri. Es que el corrimiento de CFK aspira a desinflar la polarización en términos estrictos y quitar del horizonte "el cuco" con el que todo Cambiemos quería competir. Ya no es Mauricio vs. Cristina. Ahora es: Macri contra Alberto.  O, mejor dicho, "sería" Macri contra Alberto, porque Cambiemos todavía tiene que definir sus ruidos internos y ver cómo responde a la estrategia opositora. 

El Gobierno tomó nota rápido de la maniobra. Varios de sus voceros se pusieron en fila en redes sociales a remarcar que no importa quién vaya primero, la pelea es contra ella: "En octubre, decidimos si volvemos al pasado", repiten. Minutos después de publicada esta columna de opinión, el propio Macri planteó: "Volver al pasado, sería autodestruirnos".

Se abre entonces una interesante batalla comunicacional de alto riesgo para el gobierno nacional. Es que si el kirchnerismo logra borrar de las conversaciones diarias la dicotomía entre "ella y él", Macri se quedará sin rival y con la estrategia política que alimentó durante cuatro años herida de muerte.